Perú volverá a repetir el guión de las dos últimas elecciones al entrar en un escrutinio voto a voto para conocer a su próximo presidente, una espera que puede prolongarse durante días y semanas después de que las proyecciones arrojen un empate técnico que da una mínima ventaja al izquierdista Roberto Sánchez sobre la derechista Keiko Fujimori.
El siguiente presidente de Perú volverá a decidirse por unos pocos miles de votos, como ya ocurrió en 2016 y 2021, cuando la elección se definió por apenas 40,000 votos, que dieron el triunfo a Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo sobre Fujimori, que puede encadenar una cuarta derrota consecutiva en segunda vuelta.
La muestra elaborada por la empresa Ipsos para la Asociación Civil Transparencia otorgó un 50,3 % a Sánchez, contra un 49,7 % a Fujimori, mientras que otra proyección con actas oficiales de la empresa privada Datum Internacional señaló que Sánchez recibió un 50,14 % y Fujimori un 49,86 %.
Los resultados de estas proyecciones, que tienen un margen de error del 1,9 % y 1 %, respectivamente, confirman que la elección entre Fujimori y Sánchez se resolverá de manera muy ajustada, a similitud de las dos anteriores elecciones.
Sánchez optimista, Fujimori cauta
Al conocer estos resultados, Sánchez salió a un balcón de la emblemática Plaza San Martín, en el centro histórico de Lima, para asegurar ante sus seguidores que “este es el día de la recuperación de la democracia” y consideró que es “el momento de la defensa del voto“, por lo que pidió a sus delegados “exigir el respeto al resultado electoral y la voluntad del pueblo”.
El candidato dio su mensaje sin desprenderse del sombrero del encarcelado expresidente Castillo, al que representa en estos comicios y que ha prometido liberar de su condena por el fallido golpe de Estado de 2022, pues lo reivindica al considerar que las élites políticas y económicas, con Fujimori a la cabeza, le impidieron gobernar.
Keiko acepta “empate técnico”
A su turno, Fujimori ofreció un breve pronunciamiento ante la prensa para mostrar cautela y aceptar el “empate técnico” mostrado por las proyecciones, a la vez que anticipó que aceptará los resultados electorales, al contrario de 2021, cuando denunció sin pruebas sólidas un supuesto fraude en su contra y buscó con distintos recursos revertir los resultados.
“Hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda, por tal razón, serán días largos hasta conocerlo”, dijo la líder del partido fujimorista Fuerza Popular.
Además, la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), cuyo legado reivindicó por completo en esta campaña electoral, reiteró que el trabajo de los delegados de su formación, que según sus palabras llegan a 95,000 personas, es “doblemente importante” pues deben contar una a una las actas para respetar la “voluntad popular”.
Una ventaja que se irá reduciendo
Con el 62 % del escrutinio oficial, Keiko Fujimori aparece con casi cinco puntos por delante al recibir el 52,67 % de los votos válidos frente al 47,32 % de Sánchez, lo que se traduce en 6,410.410 votos para la derechista y 5,758.742 para el izquierdista.
En Perú, el sistema de escrutinio comienza a procesar primero los votos de la capital Lima y de otras ciudades, donde Fujimori es la candidata más votada, mientras que lo último en contarse son los votos de las zonas rurales, donde Sánchez concentra la mayoría de sus apoyos.
Esto hace que previsiblemente la brecha entre ambos candidatos vaya achicándose a medida que avance el escrutinio de una jornada que transcurrió con normalidad y sin incidentes de importancia.
A las urnas estaban convocados más de 27,3 millones de peruanos para elegir a la opción que gobernará el país en los siguientes cinco años, tras una década de inestabilidad política donde ha habido ocho presidentes.


