#Salud: Recalentar Mal la Comida Puede Enfermarte Sin Notarlo

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Recalentar comida no es malo por sí solo, el problema aparece
cuando las sobras pasan demasiado tiempo en la llamada zona
de peligro
, entre 4 °C y 60 °C, o cuando
se calientan de forma irregular. En ese tramo de temperatura,
muchas bacterias crecen con facilidad. Si luego la comida queda
hirviendo por fuera, pero fría en el centro, el riesgo sigue
ahí.

Las bacterias no siempre mueren con un calentado rápido

El microondas calienta a golpes y no siempre reparte bien el
calor. Por eso un plato puede salir con bordes ardiendo y un centro
tibio. Si comes esa parte fría, estás comiendo una sobra que no
llegó a una temperatura segura.

Esto se nota mucho en platos densos, como arroz, pasta,
lasañas o guisos
. Cuanto más compacto es el alimento, más
fácil es que queden bolsas frías. Además, si solo lo calientas un
minuto para “quitarle el frío”, no estás resolviendo nada. Estás
maquillando el problema.

Las sobras mal guardadas son el verdadero problema

Mucha gente cree que el microondas “arregla” cualquier descuido,
pero no lo hace, puesto que el riesgo suele empezar cuando la olla
se queda en la encimera mientras pasan las horas, o cuando el
tupper entra en la nevera demasiado tarde. Cuanto más tiempo pasa
la comida a temperatura ambiente, más sube la posibilidad de
contaminación.

También influye el tiempo que llevas guardando esas sobras. Un
plato cocinado hace varios días, abierto varias veces y recalentado
más de una ocasión, tiene más papeletas para sentarte mal. Y no
siempre lo notarás por el olor o el sabor, porque la comida puede
parecer normal y seguir siendo un problema.

Los alimentos que más castigan a tu cuerpo si los recalientas
mal

No todos los alimentos se comportan igual. Algunos aguantan
bastante bien una sola vuelta al calor, otros son mucho más
delicados y castigan antes el estómago si se enfrían mal, se
conservan demasiados días o se recalientan a medias. Entre los más
traicioneros están el arroz, la pasta, el pollo, las espinacas, las
setas y las patatas.

Arroz y pasta, los más traicioneros

El arroz y la pasta están en
miles de tuppers. También están entre las sobras que más problemas
dan cuando se dejan fuera demasiado tiempo. Su alto contenido de
almidón y humedad favorece el crecimiento de ciertas bacterias si
el enfriado es lento. En el arroz, una de las más conocidas es
Bacillus cereus, que puede provocar vómitos o diarrea.

Foto Freepik

Por eso no conviene cocinarlos, dejarlos media tarde sobre la
mesa y recalentarlos al día siguiente como si nada. Tampoco ayuda
darles varias vueltas de calor. Lo más sensato es enfriarlos
pronto, guardarlos bien y recalentarlos una sola vez, hasta que
estén muy calientes de forma uniforme.

Pollo, espinacas, setas y patatas, mejor no improvisar

Con el pollo, el riesgo es fácil de entender.
Si quedó mal cocinado desde el principio, o si luego se guardó mal,
el recalentado rápido no siempre compensa ese error. La salmonela
sigue siendo uno de los problemas más conocidos en carnes de ave, y
sus síntomas no tienen misterio: fiebre, diarrea, dolor abdominal y
malestar general.

Las espinacas y otras hojas verdes suelen
sufrir más por el trato que por el recalentado único. Si se
cocinan, se dejan fuera y vuelven a pasar por calor varias veces,
pierden sabor, textura y parte de su valor nutritivo. Además, si
hubo una mala conservación, pueden sentarte peor de lo esperado.
Con las setas, pasa algo parecido: cambian rápido
de textura, se vuelven gomosas y a algunas personas les resultan
más pesadas cuando se recalientan mal.

Las patatas tampoco son inocentes. Cocidas o
asadas, aguantan bien si las enfrías pronto y las guardas bien.
Pero si pasan horas fuera o se recalientan a medias, pueden
convertirse en una sobra engañosa: parecen seguras, saben
aceptables y luego llegan las molestias. A veces el daño no está en
un gran susto, sino en ese malestar repetido que normalizas.

Cómo recalentar la comida sin hacerle daño a tu cuerpo

Guarda la comida lo antes posible, mejor en recipientes poco
profundos para que enfríe antes. No la dejes fuera “hasta que se
enfríe del todo”. Si pasan más de dos horas a temperatura ambiente,
el margen de seguridad cae mucho.

Cuando la recalientes, busca calor parejo, no solo vapor por
arriba. Si usas microondas, tapa el recipiente, remueve a mitad del
proceso y deja reposar un momento para que el calor se reparta. Si
el plato tiene partes frías, vuelve a calentarlo. Si solo está
templado, aún no está listo.

También conviene recalentar solo la porción que vas a
comer.
Cada vuelta extra al calor empeora la calidad y
sube el riesgo si el manejo fue malo. Y si dudas del tiempo que
lleva guardado un tupper, no confíes en el olfato. Muchas
intoxicaciones no avisan con mal olor.

Cambiar ese hábito no cuesta mucho. Guarda antes, recalienta
mejor y evita repetir el proceso varias veces. Tu estómago suele
notar la diferencia antes de que tú la veas.

Este
artículo ha sido elaborado con el apoyo de una herramienta de
inteligencia artificial. Posteriormente, ha sido objeto de una
revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un
redactor jefe, garantizando así su exactitud, relevancia y
conformidad con los estándares editoriales. Aurana se esfuerza por
transmitir el conocimiento sobre salud en un lenguaje accesible
para todos. EN NINGÚN CASO la información proporcionada puede
sustituir la opinión de un profesional sanitario.



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