Europa ya ha dado un paso que muchos dueños de mascotas llevaban
tiempo esperando. La Unión Europea ha cerrado un acuerdo
provisional para reforzar el bienestar animal y la
trazabilidad de perros y gatos, con un cambio que destaca sobre
todos: el microchip y el registro
pasarán a ser la base del sistema.
Eso no significa que mañana cambie todo, porque la norma aún
debe aprobarse de forma definitiva y publicarse, pero el rumbo ya
está claro y el calendario apunta a dos mil veintiocho como fecha
de referencia para empezar a verla en marcha.
Qué ha aprobado Europa y cuándo empezarán a notarse los
cambios
El acuerdo provisional fija reglas comunes para
toda la Unión Europea sobre bienestar, cría, venta, identificación
y seguimiento de perros y gatos. La idea es simple: que cada animal
pueda identificarse con claridad y que su origen no quede en la
sombra.
Europa mueve esta norma ahora porque el mercado de mascotas
lleva años con vacíos de control. Cuando un animal cambia de país,
de vendedor o de dueño, su rastro no siempre es fácil de seguir.
Ese hueco favorece el comercio irregular y complica la protección
del animal.
Una ley pensada para reducir abusos y mejorar el seguimiento de
las mascotas
El corazón de la nueva norma está en la
trazabilidad. Si cada perro y cada gato tienen
microchip y aparecen en un registro oficial, resulta más fácil
saber de dónde vienen, quién los comercializó y en qué país
constan.
Además, la medida también quiere conectar mejor los sistemas
nacionales. Cada país mantendrá su propia base de datos, pero esas
bases podrán relacionarse entre sí. Así, si un animal se traslada a
otro Estado miembro, su identificación no quedará perdida en un
archivo aislado. Para el dueño responsable, esto puede parecer un
trámite más. Para el control del fraude, es una pieza clave.
Por qué el cambio afectará tanto a dueños como a criadores y
refugios
La norma no caerá igual sobre todos desde el primer día.
Según el acuerdo provisional, las primeras
obligaciones se centrarán en los animales comercializados y en
quienes participan en su cría, venta o acogida.
Eso significa que criadores, vendedores y refugios tendrán menos
margen para adaptarse. En cambio, los propietarios particulares
dispondrán de más tiempo. Europa aprieta antes donde hay más
movimiento de animales y donde el riesgo de opacidad es mayor. Por
eso el impacto será rápido en el mercado de mascotas, aunque más
gradual en los hogares.

Los cambios clave que deberán cumplir los dueños de perros y
gatos
Para los propietarios, la novedad principal gira en torno a dos
ideas: identificar y registrar.
Tener al animal en casa ya no bastará si no consta en el sistema
previsto por la norma europea.
En la práctica, esto obligará a revisar la situación de muchas
mascotas que hoy no tienen microchip o que lo tienen, pero no
aparecen bien inscritas. Conviene mirar este punto con calma,
porque el plazo será amplio, aunque no indefinido.
Microchip obligatorio y registro en bases de datos
conectadas
El microchip será la pieza central del nuevo
modelo, ya que no es un simple detalle veterinario, sino el dato
que permite vincular a cada perro o gato con una identidad única y
con un registro oficial.
Pero la nueva norma no se conforma con que el animal lleve
microchip, también pide que figure en una base nacional conectada
con las del resto de la Unión Europea. En otras palabras, el
sistema no solo busca identificar a la mascota dentro de un país,
también quiere que esa identificación tenga valor cuando el animal
cruce fronteras o entre en circuitos de venta y adopción.
Para muchos dueños, el cambio práctico será sencillo. Si su
mascota ya tiene microchip, lo razonable será comprobar que aparece
correctamente registrada. Si no lo tiene, tocará implantarlo y
dejar constancia en el sistema nacional que corresponda.
Qué plazos tendrán los propietarios para adaptarse antes de dos
mil veintiocho
Aquí conviene bajar la alarma y mirar el calendario completo.
Dos mil veintiocho marca el horizonte general de implantación, pero
no será la fecha límite final para todos los dueños
particulares.
Si el texto se confirma como está ahora, criadores, vendedores y
refugios tendrán alrededor de cuatro años desde la
entrada en vigor para ajustarse. Los dueños de perros contarían con
unos diez años, mientras que los de gatos tendrían
hasta quince años. Ese reparto busca evitar un
cambio brusco y dar tiempo a regularizar animales que hoy están
fuera del sistema.
Aun así, esperar hasta el último momento no parece la mejor
idea. Quien tenga la documentación en orden llegará a esa
transición con mucha más tranquilidad.

Más control sobre la cría, la venta y la importación de
animales
La futura norma europea no se dirige solo al dueño que pasea a
su perro o convive con un gato en casa. También pone el foco en la
parte más opaca del mercado, donde el animal puede acabar tratado
como un producto sin historia clara.
Por eso el acuerdo endurece el control sobre la cría, la venta y
la entrada de animales desde fuera de la Unión Europea. La meta es
cortar rutas poco transparentes y reducir prácticas que dañan su
salud.
Qué prácticas de cría y venta quedarán más vigiladas
La UE quiere cerrar el paso a la cría irresponsable y a la venta
con poca información sobre el animal. Cuando no hay trazabilidad,
es más fácil ocultar malas condiciones, problemas de salud o
movimientos irregulares entre países.
Con el nuevo marco, criadores y vendedores
deberán trabajar bajo reglas más claras. El origen del perro o del
gato tendrá que poder comprobarse, y eso cambia bastante el tablero
para quienes operaban con controles débiles. Para el comprador,
esta parte puede traducirse en más seguridad y menos sorpresas
desagradables.
Cómo afectará a los perros y gatos que entren desde fuera de la
UE
Los animales que lleguen desde países no pertenecientes a la
Unión también estarán bajo esta lógica de identificación y
registro. La intención es que no existan puertas traseras por donde
entren mascotas sin rastro fiable.
Si un perro o un gato se importa, deberá poder encajar
en el sistema europeo de control. Así, la trazabilidad no
se corta en la frontera. Esa continuidad es importante porque
muchos fraudes aparecen, precisamente, cuando el animal viene del
exterior y su historial es difícil de verificar.
La nueva norma europea para perros y gatos va en una dirección
clara: más control, más bienestar
y menos espacio para el abuso. El microchip obligatorio, el
registro conectado entre países y el mayor control sobre cría,
venta e importación son la base del cambio.

Veronica siempre ha tenido una pasión por la escritura desde su
infancia; hija del padre de un médico y madre naturópata, siempre
ha estado inmersa en remedios naturales; se ha convertido en
correctora/editora de libros de medicina y escritora independiente
para blogs que tratan sobre medicina en general o sobre prevención
en particular.
Este
artículo ha sido elaborado con el apoyo de una herramienta de
inteligencia artificial. Posteriormente, ha sido objeto de una
revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un
redactor jefe, garantizando así su exactitud, relevancia y
conformidad con los estándares editoriales. Aurana se esfuerza por
transmitir el conocimiento sobre salud en un lenguaje accesible
para todos. EN NINGÚN CASO la información proporcionada puede
sustituir la opinión de un profesional sanitario.


