¿Problemas de riñón? Cómo transformar vegetales “prohibidos” en platos seguros

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Aunque los vegetales como la espinaca y la remolacha son considerados superalimentos por su densidad nutricional, algunos de sus compuestos pueden ser perjudiciales para personas con enfermedad renal. Sin embargo, no se trata de eliminarlos de la dieta, sino de saber la porción, cuándo y cómo comerlos para aprovechar sus nutrientes sin efectos adversos, según expertos.

El médico y defensor de la dieta vegana, Iñigo Martín, explica que hay errores de cocción y de porciones que deben evitar las personas que sufren de insuficiencia o daño en los riñones. Un ejemplo es la tendencia de los batidos verdes, que pueden concentrar en un solo vaso, dos  tazas de espinacas crudas con un gran aporte de oxalatos, lo que puede causar cálculos renales.

El especialista explica cómo disfrutar de estos vegetales de forma segura con el método de cocción adecuado para prevenir daños.

Acelgas y remolacha: el peligro del potasio y la técnica de doble cocción

Composición de alimentos altos en oxalatos como espinacas, remolacha y chocolate junto a una ilustración anatómica de un riñón con cálculos renales.
El consumo de ciertos alimentos naturales ricos en oxalatos, como la espinaca y la remolacha, debe ser moderado en pacientes con predisposición a los cálculos renales.
Crédito: Imprimedia- Gemini | Cortesía

Las acelgas y las remolachas son densas en nutrientes, entre ellos el potasio, un mineral que puede acumularse en el organismo si la función renal está comprometida. Para prevenirlo, Martín hace dos recomendaciones clave: evitar consumirlas crudas y no utilizar el agua de cocción.

Las acelgas y la remolacha tienen una carga muy alta de este mineral. “En condiciones normales, esto es algo positivo porque es necesario para el corazón, pero si tus riñones no pueden eliminar el exceso, se acumula en la sangre y causa problemas”.

Una forma segura de consumirlas es aplicar la técnica correcta de remojo y doble cocción, cuyo objetivo es sacar el potasio del vegetal y pasarlo al agua. Martín describe la técnica en cuatro sencillos pasos:

  • Cortes pequeños: todo comienza con pelar y cortar los vegetales. Deben ser trozos pequeños, ya que esto permite que una mayor superficie esté en contacto con el agua y más potasio se escape.
  • Remojo: luego se dejan en remojo en agua tibia durante al menos 2 horas, cambiando el agua a mitad del proceso.
  • Primera cocción: se llevan a una olla con agua nueva y se hierven durante unos minutos.
  • Segunda cocción: se descarta esa primera agua, se agrega agua limpia hirviendo otra vez y se terminan de cocinar.

Es importante tener en cuenta que en el agua de cocción queda todo lo que sobrecarga a los riñones y deben evitar, por lo que no se recomienda usarla para hacer sopas u otras preparaciones.

La espinaca: el peligro oculto de los oxalatos en los batidos verdes

Hombre bebiendo un jugo verde.
Los jugos verdes son bombas de vitaminas, pero variar tus hojas verdes es vital para evitar la acumulación de oxalatos y mantener tus riñones sanos.
Crédito: Shutterstock

Las espinacas son de los vegetales más saludables, pero en el caso de personas con tendencia a formar cálculos renales o con una función renal reducida, representan un doble riesgo: potasio y oxalatos.

“Los oxalatos son compuestos que se unen al calcio en la orina y forman cristales que pueden convertirse en piedras en el riñón, causando un dolor intenso y daño al tejido”, explica.

Por esta razón, alerta que cuando se beben jugos verdes, se ingiere una cantidad masiva de estos compuestos en segundos. “Esta es una sobrecarga que tus riñones tienen que gestionar de golpe”. Para consumirla de forma segura, hay dos claves:

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Las espinacas, al igual que las acelgas, se deben hervir para reducir su contenido de compuestos solubles y luego descartar el agua. Además, si se combinan en la misma comida con una fuente de calcio (como un poco de tofu, almendras o una bebida vegetal fortificada), el calcio se unirá al oxalato en tu intestino antes de llegar a la sangre, protegiéndote de la formación de piedras.

El tomate y el pimiento rojo: concentración contra el escudo antioxidante

El tomate es una fuente natural de antioxidantes como el licopeno, que para un paciente renal puede presentar un conflicto de concentración. Martín explica que un tomate mediano fresco tiene una cantidad de potasio aceptable en una dieta balanceada, pero el peligro real está en las salsas concentradas.

“Para hacer una salsa de tomate casera se utilizan tres, cuatro o cinco tomates enteros reducidos. Al comer esa salsa con tu pasta, estás ingiriendo la carga mineral de cinco tomates en una sola sentada. Eso es una bomba de potasio que algunos riñones pueden tener dificultades para manejar”.

La recomendación para los pacientes renales es comer los tomates frescos y controlar la porción. Se pueden cortar en gajos para las ensaladas, asar al horno o,  para una salsa para pasta o base de pizza casera, mezclar un poco de tomate natural triturado con un pimiento rojo asado y triturado.

Retirar las semillas y el agua interior al tomate fresco también puede contribuir a disminuir los niveles de potasio. Agregar pimiento rojo aporta color y sabor, además de diluir la carga mineral total de la salsa. Por ser rico en vitamina C, aporta los antioxidantes que los riñones necesitan para defenderse del daño oxidativo.

La mejor forma de alimentarse no es eliminar alimentos, sino aprender a conocer lo que servimos en el plato, para lo que siempre es útil acudir a un especialista conocedor para que sugiera un menú variado tanto en sabor como en nutrientes.

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