#Mundo:La UE activa el ‘modo alerta’ y busca este jueves una salida conjunta a la crisis energética con la guerra en Irán encallada #FVDigital

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La Unión Europea sigue viendo cómo la guerra en Oriente Próximo golpea al continente sumando una crisis más a la cadena de los últimos años y este jueves y viernes los líderes de los 27 se ven en Chipre, en una cumbre informal, para abordar precisamente las soluciones energéticas, defender de nuevo una salida diplomática a la guerra y ahondar en una integración ya exigida por el contexto internacional. Sobre la mesa, el paquete de medidas de la Comisión Europea, que recuerda a la urgencia de 2022 tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania.

La UE ha activado otra vez el ‘modo crisis’. Bruselas apuesta por medidas de nuevo con pocos precedentes y presentó este miércoles su hoja de ruta para que los Estados miembros la debatan. La propuesta incluye desde la opción de compartir queroseno, reducir los impuestos a la luz y prohibir cortes a los más vulnerables, así como un almacenamiento de 200 GW para baterías o reducciones del IVA o las llamadas “autopistas energéticas”. Asimismo, calculan en la Comisión que serán necesarias inversiones de 660.000 millones al año para desterrar los combustibles fósiles, los cuales siguen poniendo en jaque la estabilidad energética europea: y es que suponen el 57% del consumo energético del continente.

Funtes comunitarias han explicado que el petróleo ha subido un 30% por barril y el gas un 22% por megavatio, con una situación descrita como muy volátil aunque lejos todavía de la presión que se dio en 2022 con la invasión rusa de Ucrania. Eso sí, la UE se ha gastado 26.000 millones extras en compras de energía en 52 días de guerra, según la última actualización, y ahora pone el foco en la producción interna, añaden desde Bruselas. El objetivo, dicen, es que el sistema sea resiliente a largo plazo y se toman estas medidas como una segunda parte de la estrategia iniciada hace ya cuatro años. En cuanto a los socios energéticos, recuerdan, en 2025 Noruega fue el principal proveedor de gas a la UE (31%), por delante de EEUU (26%), que sí fue líder en el envío de petróleo (14,5%).

La vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, y el comisario de Energía, Dan Jorgensen, fueron muy claros. La española aseguró que la políticas energéticas van ahora de la seguridad y de la seguridad económica. “La energía no puede ser usada como un instrumento de dominación”, alertó la número dos del Ejecutivo comunitario. “Por eso es importante acelerar nuestros planes energéticos”, añadió, asegurando que el sistema de la UE tiene que estar basado en “reducir vulnerabilidades” y sostuvo que hay razones “para ser optimistas” a nivel europeo.

 Jorgensen explicó ante los periodistas que la factura de compra de combustibles fósiles ha costado mucho ya a los europeos pero al mismo tiempo avisó que las consecuencias de esta crisis pueden verse a largo plazo porque los próximos meses “estarán llenos de incertidumbre” y la UE “no puede predecir nada” y por eso “tiene que estar preparada para todo” y acompañó la idea de Ribera de que el objetivo tiene que ser “proteger a los ciudadanos, sobre todo a los más vulnerables”. Y por eso el comisario danés pidió “actuar rápido” y “trabajar juntos” en otro llamamiento a los países miembros. Europa necesita “maximizar” sus capacidades y los gobiernos nacionales tienen ya herramientas para contener los precios, comentó Jorgensen para terminar. “Esto tiene que ser una llamada a despertar y un punto de inflexión”, sentenció. Ahora la pelota pasa a los gobiernos nacionales.

El papel de España vuelve a ser importante en este sentido. “La energía de Europa es el sol, no el gas ni el petróleo”, dijo el presidente del Gobierno en la última cumbre, y aboga por medidas como los impuestos a las eléctricas o el impulso de las renovables, en consonancia con lo que piden otros socios. Asimismo, Moncloa aspira a que se mejoren las interconexiones del sur de Europa con el resto del continente, en una manera de extender la ‘excepción ibérica’ a todo el bloque comunitario. Da la sensación, eso sí, que a la hora de la verdad las cartas son las que pone Bruselas: las capitales tendrán que elegir, dentro del abanico, las que más les convengan.

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 Esto tiene que ser una llamada a despertar y un punto de inflexión

En el plano bélico, la Unión entiende que cuanto más se alargue el conflicto, peores serán las consecuencias económicas para los europeos. El punto de no retorno parece ahora claro: Trump ha alargado el alto el fuego a la espera de que Irán presente una nueva propuesta de paz, pero las negociaciones no avanzan y el Estrecho de Ormuz sigue bloqueado, con lo que eso supone desde los pintos de vista económico, comercial, energético y, en general, geopolítico. La UE no se moverá “hasta que no se den las condiciones” pero promete implicarse el desbloquear el paso a través de un plan coordinado por Francia -junto al Reino Unido- y como alternativa a lo que plantee Estados Unidos. Pero todo es teoría hasta que en la práctica el alto el fuego se convierta en un cese total de las hostilidades.

Sánchez, por su parte, llega a Chipre tras el enésimo choque con los socios a cuenta de Israel. Hay mucho enfado y frustración en el Gobierno por la falta de medidas contra Tel Aviv ante la ofensiva en Líbano. “Ni una sola”, se lamentó el ministro de Exteriores, José Manuel Albares; España solo ha podido sumar a Irlanda, Eslovenia y Bélgica a su petición de suspender todo el acuerdo de asociación mientras otros socios como Francia o Suecia abogan por más sanciones. No hay mayoría cualificada para la congelación de la parte comercial del pacto ni mucho menos unanimidad para suspenderlo totalmente. Ambas cosas Alemania las ve “inadecuadas” y para Italia son contraproducentes. España lo volverá a sacar a colación sin visos de que, en solo dos días, las cosas cambien. “Europa se juega su credibilidad”, avisó el ministro.

¿Y Ucrania? Como últimamente, Zelenski no quiere salirse del foco pero lo cierto es que en esta cumbre ya no parece que vaya a ocupar demasiado hueco en la agenda, sobre todo después de que este miércoles los embajadores de los 27 dieran luz verde ya al préstamo de 90.000 millones de la UE para Kiev y también al vigésimo paquete de sanciones contra Rusia tras levantar el eterno veto húngaro. De hecho, no será un cónclave atropellado en este sentido porque no estará en él un Viktor Orbán que no acudirá a la última cita como primer ministro antes de ser reemplazado por Peter Magyar, ganador de las últimas elecciones. No obstante, Zelenski sigue reclamando “claridad” y “una fecha concreta” para la entrada de Ucrania en la Unión, algo que los 27 ni pueden ni quieren darle.

Europa sabe que no es ella la que tiene que desencallar la guerra en Irán; bastante tiene con desencallarse a sí misma. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Tiempos pasados fueron iguales, al menos para la UE: tiene que salir de otra crisis energética que si se alarga puede complicarle demasiado el margen de maniobra. La Comisión Europea pone las recetas, ahora tendrán que ser los Estados miembros los que cocinen una solución frente a una guerra en la que no se quieren implicar, pero que golpea igual o más que otras al continente.



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