Durante su etapa al frente de la academia de jóvenes pilotos de Red Bull, Helmut Marko ha visto ir y venir a muchos pilotos, unos con más éxito que otros. Sin embargo, todos ellos tienen algo en común: lograron convencer al austriaco, alguien que es conocido por su carácter duro, de que merecía la pena invertir en ellos.
“No he fichado a ningún joven del que no estuviera convencido de que estuviera dispuesto a darlo todo para alcanzar su objetivo”, afirma Marko en una entrevista con la edición austriaca de la revista Zeit.
“Siempre estaba en el circuito, lo observaba todo y luego tomaba una decisión basándome en mi instinto“.
Y dice a modo comparación con la actualidad: “Hoy en día, todos los pilotos tienen que pasar por un simulador. Pero el resultado coincide al 99% con mi valoración previa”.
Además del talento, a los jóvenes se les evaluaba también por su idoneidad en cuanto al carácter: “El apoyo a largo plazo a un joven piloto cuesta hasta 3.000.000 euros, es un dinero que, en la mayoría de los casos, deben aportar los padres”, señala. “Siempre he querido saber si los jóvenes pilotos son conscientes del riesgo que supone para sus familias el hecho de que estas se endeuden por ellos, a veces incluso llegando a hipotecar su casa u otros bienes.
Max Verstappen, Red Bull Racing, Helmut Marko, Red Bull Racing
Foto de: Mark Thompson / Getty Images
Lo que hablaba a favor de Vettel y Verstappen
Los dos pilotos de mayor éxito que llegaron a Red Bull a través de Marko fueron Sebastian Vettel y Max Verstappen, quienes lograron cuatro títulos mundiales consecutivos para la escudería y dominaron la Fórmula 1 durante toda una era.
Marko aún recuerda bien por qué le convencieron ambos. Por supuesto, solo el aspecto deportivo ya hablaba muy a favor de Vettel, que en 2004 había ganado 18 de las 20 carreras en la Fórmula BMW. Pero eso no fue lo más decisivo: “No estaba satisfecho por no haber ganado también las otras dos. Esa voluntad indomable es lo que recuerdo”.
¿Y Verstappen? “Verstappen daba la impresión de que en su cuerpo de 15 años se escondía el espíritu de un hombre de 25“, afirma el austriaco. “Max tenía un objetivo claro, que en parte se debía al entrenamiento tan eficaz y duro de su padre”.
¿La educación de Verstappen “al límite”?
El holandés fue entrenado desde pequeño por su padre, Jos Verstappen, para alcanzar el éxito. El hecho de que una vez lo dejaran tirado en una gasolinera por haber causado un accidente es una historia legendaria en el paddock.
Incluso para Marko, la dura escuela de Verstappen está “al límite”, como él mismo dice. Y comparte un ejemplo: “Cerca de Milán, en dirección al lago de Garda, hay dos pistas de karts, donde Max tenía que pilotar hasta que se le ponían los dedos azules. Da igual si hacía solo diez grados o llovía, nada de eso importaba”, afirma Marko.
Pero el piloto de Red Bull se beneficia hoy de ello: “Cuando Max sale a la pista con mal tiempo, es inmediatamente dos segundos más rápido que los demás”.
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