
Los satélites del programa europeo Copernicus han captado desde el espacio varias manchas de petróleo en aguas del estrecho de Ormuz, derivadas de los recientes ataques sobre infraestructuras energéticas de Irán en el marco de la guerra con EEUU e Israel. Las imágenes, tomadas por el Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea (ESA), muestran vertidos de varios kilómetros cerca de las islas iraníes de Qeshm y Lavan.
Las instantáneas satelitales revelan largas franjas oscuras y remolinos sobre la superficie marina, compatibles con vertidos de hidrocarburos que se extienden por corrientes y mareas. Expertos consultados por la CNN alertan de que el crudo podría estar desplazándose hacia zonas ecológicamente sensibles y áreas costeras donde viven miles de personas que dependen de la pesca.
Una imagen tomada el 7 de abril muestra un derrame más de ocho kilómetros en el estrecho de Ormuz, cerca de la isla iraní de Qeshm. Un buque iraní, el Shahid Bagheri, sufrió una fuga de petróleo en la misma zona después de que las fuerzas estadounidenses lo atacaran el 28 de febrero, según declaró a CNN Nina Noelle, portavoz de Greenpeace Alemania.
Copernicus también muestra vertidos cerca de la costa de Kuwait, en imágenes captadas el 6 de abril. La Guardia Revolucionaria atacó instalaciones de combustible y petroquímicas en países del Golfo, incluido Kuwait, ese día en represalia por un ataque a un complejo petroquímico en el suroeste de Irán.


