
La Comisión Europea sabe que tiene que tomar medidas urgentes ante la crisis energética derivada de la guerra de Irán y entre los planes están la recomendación de que se dé un día de teletrabajo al menos a la semana y también que el transporte público se abarate o incluso sea gratis. Son dos de las propuestas que Bruselas pondrá sobre la mesa de los Estados miembros, según un borrador adelantado por El País y cuyo contenido ha podido confirmar 20minutos.
Además, como explicó la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, también se planteará una reforma “de emergencia” y coyuntural de las ayudas de Estado. Y es que la UE, dijo la alemana, ha gastado ya 22.000 millones de euros extras en compras de energía en poco más de 44 días de conflicto en Oriente Próximo.
Siguiendo la hoja de ruta marcada ya en el inicio de la invasión rusa de Ucrania en 2022, fuentes comunitarias añaden que también se puede prever un cierre de los edificios públicos cuando sea necesario y entienden que el plan no provocará distorsiones en los países, que pueden ponerlo en marcha de manera inmediata una vez que se debata el contenido previsiblemente en la cumbre de líderes que tendrá lugar en Chipre el próximo jueves.
Asimismo, según el borrador, Bruselas quiere que los gobiernos nacionales rebajen por ejemplo el precio del tren y eviten los vuelos innecesarios para los trabajadores públicos. En el ámbito industrial, la Comisión Europea pide a las refinerías maximizar su producción, retrasando mantenimientos no esenciales para evitar interrupciones en el suministro. Paralelamente, se insta a los países a acelerar el uso de biocarburantes como alternativa parcial a los combustibles fósiles, en un intento por diversificar las fuentes de energía. También ve con buenos ojos el Ejecutivo comunitario que se puedan bajar impuestos a la electricidad para reducir el consumo de combustibles fósiles.
Ya este miércoles la vicepresidenta de la Comisión Teresa Ribera aseguró que este es el camino a seguir. “Los datos que ofrece la Agencia Internacional de Energía son muy reveladores. Se ha destruido una capacidad muy importante de producción de gas, petróleo, de combustible de aviación y de algunos productos químicos importantes para muchos procesos industriales. La recomendación general es de contención, ahorro y eficiencia. En la anterior crisis las medidas más sencillas y más fáciles que se aplicaron supusieron un ahorro en el consumo de combustibles fósiles”, comentó en un evento organizado en Bruselas por el Real Instituto Elcano.
Ribera rebajó eso sí la tensión añadiendo que no está la UE “en los niveles de precios” que se vieron en 2022, pero la Comisión asume que las consecuencias se agravarán si el conflicto en Irán se alarga en el tiempo. Por eso Bruselas defiende estas medidas. “Es un paquete bastante equilibrado entre fortalecer medidas estructurales, que sabíamos que teníamos que activarlas y van a ir a su ritmo, y las medidas extraordinarias en supuestos de emergencia para los sectores particularmente afectados”, sostuvo la dirigente española.
Todo esto va en la línea de lo anunciado hace días por Von der Leyen, quien además defendió que esas medidas sean “temporales” y basadas en la “coordinación entre los Estados miembros”. Esta decisión de la Comisión llega después de que la UE se haya gastado 22.000 millones de euros extra en adquirir combustibles fósiles en 44 días de guerra “sin una sola molécula de energía adicional”, dijo Von der Leyen ante la prensa. “Esto muestra el enorme impacto que la guerra tiene en nuestra economía. Incluso si las hostilidades cesan inmediatamente, las disrupciones de energía en el golfo persistirán por algún tiempo”, agregó la jefa del Ejecutivo comunitario.
Bruselas también propondrá a los 27 reducir la demanda energética con iniciativas sobre renovación de edificios y de equipos industriales. La democristiana alemana recordó que la Comisión ya propuso la pasada semana un ajuste técnico del sistema ETS de comercio de emisiones de CO2, al que seguirá pronto otra ronda de retoques antes de afrontar una revisión completa del mercado de CO2 en julio.
Lo que sí ha descartado la jefa del Ejecutivo comunitario ha sido, al menos de momento, la suspensión de las reglas fiscales de la UE. “Ya esta semana consultaremos a los Estados miembro sobre normas más flexibles de ayudas estatales. Esto dará más margen para apoyar a los sectores más expuestos. Mi objetivo es que este marco temporal de ayudas estatales se adopte este mismo mes, de modo que en abril contemos con él”, explicó la propia Von der Leyen durante su comparecencia.
Bruselas quiere también garantía de que las respuestas nacionales de emergencia no distorsionen el funcionamiento del mercado único. En este sentido, pide limitar las ayudas energéticas como las que ha aprobado por ejemplo el Gobierno español, que redujo el gravamen del 21% al 10% para diésel y gasolina. Y argumenta para ello dos aspectos: el riesgo de déficit y que ve todavía posibilidad de “shock de estanflación”.
Es algo que ya dejó claro la pasada semana el comisario de Economía, Vladis Dombrovskis: el Ejecutivo comunitario no se opone a bajar tasas al combustible pero avisa a los gobiernos de que deben ser “medidas temporales” mientras dure precisamente la crisis derivada por el conflicto. “Hay cierta tensión entre el alivio inmediato que puede proporcionar la reducción de impuestos a la energía con los objetivos a medio y largo plazo“, por lo que ha pedido a los Estados miembros que tomen pasos “equilibrados” en este sentido.


