La calidad del agua en varias playas de la ciudad de Nueva York volvió a quedar bajo escrutinio tras la publicación del más reciente reporte ambiental sobre el Long Island Sound, que encontró altos niveles de bacterias y contaminación fecal en la mayoría de las costas evaluadas dentro de la ciudad.
El informe anual de la organización ambientalista Save the Sound reveló que 8 de las 11 playas ubicadas en el sector neoyorquino del Long Island Sound obtuvieron calificaciones de D o F durante la temporada de verano de 2025, principalmente debido a la presencia de bacterias asociadas con aguas residuales, escorrentía urbana y desechos animales.
Las peores evaluaciones se concentraron en clubes privados de El Bronx, donde 3 playas recibieron F, las únicas de toda la región evaluada que reprobaron por completo en el estudio.
La playa del White Cross Fishing Club fue catalogada como la más contaminada de toda el área analizada. Según las pruebas aleatorias realizadas durante el verano, el sitio falló en 39% de las 57 muestras tomadas por especialistas, quienes detectaron bacterias vinculadas con aguas negras sin tratar, residuos de perros, excremento de gansos y agua de tormenta contaminada.
También obtuvieron malas calificaciones las playas de American Turners y Trinity Danish Young People’s Society, ambas ubicadas en El Bronx y señaladas por presentar niveles preocupantes de contaminación bacteriana.
A estas se sumaron otros clubes cercanos, como Danish American Beach Club y Manhem Beach Club, que apenas lograron aprobar con calificaciones de D- y D, respectivamente.

El problema de las aguas residuales en Nueva York
De acuerdo con Peter Linderoth, director de Healthy Waters and Lands de Save the Sound, los resultados no son sorprendentes debido a las características de infraestructura de la ciudad.
NYC cuenta con un sistema de alcantarillado combinado, lo que significa que durante lluvias intensas las tuberías mezclan aguas residuales domésticas con agua pluvial y descargan el excedente directamente hacia ríos y bahías.
El experto explicó que incluso un verano relativamente seco puede provocar impactos importantes en la calidad del agua. Durante 2025 se registraron aproximadamente 16 pulgadas de lluvia (unos 40.6 centímetros), suficientes para generar desbordamientos de alcantarillado y arrastrar contaminantes hacia el Long Island Sound.
Las playas más afectadas se encuentran cerca de estos puntos de descarga conocidos como “combined sewer outflows”, donde terminan millones de galones de agua mezclada con residuos urbanos después de las tormentas.
Además de las aguas negras, el informe identificó otros factores que deterioran la calidad del agua, como residuos de mascotas, contaminación proveniente de calles y avenidas, así como acumulación de excremento de aves.
Las playas con mejores resultados
Aunque el panorama general fue negativo para la ciudad, algunas playas lograron sobresalir con mejores condiciones sanitarias.
Las 3 playas mejor calificadas se ubicaron en la zona de City Island, en El Bronx.
Orchard Beach, la única playa pública de la ciudad dentro del Long Island Sound, obtuvo una calificación de B+, empatando como la mejor evaluada junto con West Fordham Street Association.
Por su parte, Morris Yacht and Beach Club recibió una B, colocándose también entre las playas más limpias de Nueva York durante el verano pasado.
Linderoth atribuyó estos mejores resultados a la ubicación geográfica de City Island, una zona menos urbanizada y con menor presión de infraestructura que otras áreas costeras de la ciudad. También destacó el trabajo comunitario de residentes y asociaciones locales para mantener las playas en mejores condiciones ambientales.
Long Island Sound mejora, pero NYC sigue rezagada
A nivel regional, el Long Island Sound mostró señales positivas en comparación con años anteriores.
El reporte indicó que 77% de las 192 playas evaluadas en toda la región obtuvieron calificaciones de A o B durante la temporada de natación de 2025, el porcentaje más alto desde 2022 y una mejora de cinco puntos porcentuales respecto a 2024.
Sin embargo, el sector occidental del Sound, continúa siendo el más problemático.
“El extremo oeste sigue enfrentando muchos desafíos y requiere atención adicional para alcanzar la calidad del agua que queremos ver”, señaló Linderoth.
La solución: más infraestructura verde
Especialistas ambientales coinciden en que resolver el problema requerirá inversiones importantes en infraestructura verde para evitar que el agua contaminada llegue al Long Island Sound.
Entre las medidas recomendadas se encuentran jardines de lluvia, techos verdes, bioswales y humedales artificiales capaces de filtrar contaminantes antes de que sean arrastrados hacia ríos y playas.
Este tipo de proyectos ayuda a absorber el agua pluvial y reduce la presión sobre el sistema de alcantarillado combinado de la ciudad, considerado uno de los principales responsables de la contaminación bacteriana en las costas neoyorquinas.
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