«En consonancia con el alto el fuego en el Líbano, se declara completamente abierto el paso para todos los buques comerciales a través del estrecho de Ormuz durante el periodo restante del alto el fuego». Con este mensaje en la red social de X, … el ministro de Exteriores iraní, Sayed Abbas Araghchi, anunciaba así la tan ansiada reapertura del Estrecho, que llevaba cerrado desde principios de marzo, pocos días después del inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Sin embargo, este escueto mensaje no deja claro qué implicaciones tendrá eso para el bloqueo estadounidense del Estrecho.
Según informó la televisión estatal de Irán, citando a un alto funcionario militar, no significa un tránsito con total libertad, sino que los buques comerciales tendrán que seguir una ruta determinada con el permiso de la armada de la Guardia Revolucionaria Islámica. El alto funcionario aseguró que no podrán atravesar el estrecho los buques militares.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una publicación en redes sociales a los pocos minutos de publicarse el anuncio de Teherán, dijo que el bloqueo de la Armada estadounidense a los barcos y puertos iraníes se mantendría vigente «HASTA QUE NUESTRA TRANSACCIÓN CON IRÁN ESTÉ COMPLETA AL 100 %».
Trump afirmó que aún quedan algunos asuntos pendientes, sobre todo el objetivo principal del líder norteamericano que es garantizar que la república islámica no posea armas nucleares. La vigencia del bloqueo norteamericano continuará, mientras que Irán, según Trump prometió «no volver a cerrar nunca más el estrecho de Ormuz». Sin embargo, desde Teherán no hicieron comentario público que sugiriera estas garantías.
Poco después de este anuncio, los precios del petróleo cayeron un 10%.
Estos precios ya venían cayendo ante la esperanza de una solución negociada al conflicto, en el que tanto Irán como Estados Unidos han intentado controlar el transporte marítimo desde el Golfo, y la caída se aceleró drásticamente tras el anuncio de Irán.
Estas declaraciones se producen cuando el alto el fuego recientemente pactado entre Israel y Líbano parecía mantenerse en su primer día y parece que ha sido la condición primordial para que Teherán cambiara su postura sobre el bloqueo. La tregua de 10 días comenzó a medianoche, hora local, tras semanas de enfrentamientos entre el ejército israelí y el grupo militante libanés Hizbolá, respaldado por Irán.
Presencia de minas en el estrecho
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos estratégicos de navegación más importantes del mundo, situado entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán. Esta crucial vía marítima tiene 38 kilómetros de ancho en su punto más angosto, y Irán controla el lado norte. La reapertura del estrecho ha sido un obstáculo constante en las negociaciones de paz, con los precios mundiales del petróleo disparándose debido a que los petroleros que transitan por la ruta han estado paralizados durante la guerra de Estados Unidos con Irán.
Antes de la guerra entre Estados Unidos e Irán, se estima que unos 20 millones de barriles de petróleo, aproximadamente una quinta parte de la producción mundial diaria, fluían a través del estrecho cada día, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), que calificó al canal como un «punto crítico de estrangulamiento del petróleo».
Ahora un asunto importante, del que también ha hablado Donald Trump en sus redes sociales, es la presencia de minas en el estrecho. Irán ha estado desplegando pequeñas embarcaciones para colocar minas en algunas zonas del estrecho. No se conoce el número exacto de minas colocadas y Teherán tampoco es capaz de localizar todas las minas que ha colocado y que carece de la capacidad para retirarlas, según funcionarios estadounidenses citados por ‘The New York Times’.
Con la reapertura del estrecho, según anunció este viernes Irán, habrá qué ver si los buques comerciales serán capaces de navegar por allí.
No tardaron en llegar, tras los mensajes de Teherán y Washington, las primeras reacciones internacionales. En un comunicado, los Emiratos Árabes Unidos manifestaron su satisfacción por la reapertura del estrecho, pero condenaron las amenazas y los ataques de Irán contra los buques en la región, así como su amenaza de colocar minas en el estrecho y sus alrededores.


