El Circuit de Barcelona-Catalunya firmó su mejor vuelta fuera de la pista. Y no ha sido en domingo de Gran Premio, ni con el rugido de un Fórmula 1 de fondo, sino en los despachos: 2025 se cerró con cifras récord que refuerzan su papel como uno de los grandes motores económicos del motorsport en España.
El primer ejercicio bajo la gestión de Fira de Barcelona deja un titular contundente: 46 millones de euros de ingresos, un 7% más que en 2024. Pero la cifra, por sí sola, se queda corta.
El Circuit estuvo activo 343 días, alcanzando una ocupación del 94%, la más alta de la última década. Traducido: prácticamente no hubo respiro en Montmeló. Entre competiciones, rodajes, eventos corporativos o conciertos, el trazado se ha convertido en algo más que un templo del motor.
Y eso también se reflejó en las gradas. Más de 653.000 visitantes pasaron por el recinto, con el Gran Premio de España de Fórmula 1 como gran reclamo (más de 300.000 espectadores), seguido del Gran Premio de Cataluña de MotoGP.
El cambio de rumbo: diversificar o morir
El mensaje desde la dirección es claro: el futuro no pasa solo por el motorsport.
La creación de Fira Circuit, fruto del acuerdo con la Generalitat, marca una hoja de ruta a 20 años donde la diversificación es clave. Y 2025 ya ha dejado pistas: desde el Afterlife Festival —más de 42.000 asistentes— hasta casi una veintena de eventos corporativos.
Además, proyectos como CircuitX, en colaboración con GSMA, apuntan a un Circuito más tecnológico, conectado y enfocado en la experiencia del aficionado. En paralelo, el impacto económico también ha sido tangible: 2,7 millones de beneficio antes de impuestos y un canon de 11,5 millones abonado a la Generalitat, superando previsiones iniciales.
2026: el reto de crecer… con menos F1 en el futuro
Fans frente al escenario en el GP de España
Foto de: Zak Mauger / Motorsport Images via Getty Images
El presente es brillante, pero el futuro plantea un matiz importante.
El Circuit seguirá siendo sede del Gran Premio de España de Fórmula 1 hasta 2032, sí, pero bajo un sistema de rotación. Eso implica que habrá años sin F1 —el gran generador de ingresos—, lo que obligará a exprimir aún más esa estrategia de diversificación.
En ese contexto, citas como MotoGP, las European Le Mans Series o eventos como las Ferrari Finali Mondiali ganan peso específico. A corto plazo, el siguiente gran examen está a la vuelta de la esquina: el Gran Premio de Cataluña de MotoGP abrirá en cuestión de días un nuevo capítulo.
Lo que ha conseguido Montmeló en 2025 va más allá de un buen balance económico. Ha demostrado que puede reinventarse sin perder su esencia. Porque sí, la Fórmula 1 sigue llenando gradas y justificando inversiones. Pero el verdadero éxito del Circuit empieza a medirse en todo lo que ocurre cuando no hay coches en pista.
Y ahí, en ese silencio entre carreras, es donde se está construyendo su futuro.
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