Aparte de los ladrones, el Museo del Louvre se enfrenta a otro tipo de peligros. Los aledaños del conocidísimo centro cultural de París fueron el escenario el pasado sábado por la tarde de una escena poco habitual. Miles de abejas formaron de manera repentina … un enjambre debajo del sillín de una bicicleta, aparcada al lado de la estación de metro del Palacio Real-Museo del Louvre, ha informado este martes el diario ‘Le Parisien’. Lo sucedido obligó a cerrar una de las entradas en esa céntrica estación y requirió la intervención de un apicultor para trasladar a otro lugar esos insectos, que no hirieron a ningún peatón.
Jérôme, propietario de la bicicleta que las abejas eligieron para formar su nuevo nido, grabó la escena y la publicó en un vídeo en Instagram que se hizo viral. Este parisino se dio cuenta de lo ocurrido poco después de haberla aparcado al lado de una de las entradas de esa estación de metro. Cuando lo supo, avisó a los agentes de la RATP —es la empresa responsable de los transportes metropolitanos de la capital francesa—, y estos decidieron cerrar uno de los accesos por precaución. Como establece el protocolo, alertaron a los servicios municipales, quienes se pusieron en contacto con los apicultores que suelen intervenir en situaciones como esta.
«Vaya historia insólita que vivimos el 25 de abril (…). Solo hacía media hora que la vieja bicicleta de mi abuelo, casi centenaria, estaba aparcada cuando un enjambre de abejas se formó debajo del sillín. Todavía desconocemos qué las atrajo», aseguró Jérôme en su publicación en las redes sociales. Los servicios municipales tardaron un poco en encontrar a un apicultor disponible el sábado y la situación no se resolvió hasta pasadas las seis y media de la tarde.
Fenómeno habitual en primavera
«En esta época (primavera), las abejas no pican, por lo que la gente podía estar bastante cerca de ellas y algunos turistas las fotografiaron», sin que hubiera ningún peligro por ello, explicó a ‘Le Parisien’ Volkan Tanaci, el apicultor que se encargó de sacarlas de debajo del asiento de la bicicleta. El fundador de la empresa de mieles CityBzz las llevó hasta un tejado en el distrito XIII (sudeste) de París, donde esos insectos se encuentran en un lugar más seguro. «Allí están muy bien y se van aclimatando mientras fabrican miel», explicó. Se desconoce si, antes de apropiarse de ese sillín, se encontraban en un enjambre en el Jardín de las Tullerías o en otra zona más lejana.
La configuración de un enjambre de manera repentina es un fenómeno bastante habitual en primavera. Incluso hay una palabra (el enjambrazón) para referirse a ello. «La reina dice a las otras abejas de un enjambre que no caben ahí y les exige que se vayan. Por ese motivo, estas se ven obligadas a irse y formar otro nido», recordó el profesional que las sacó de debajo del asiento y evitó que se convirtieran en la nueva sensación del centro de París.
Entonces, las pequeñas aladas buscan otro lugar idóneo donde instalarse, lo que puede conllevar que se reúnan en rincones variopintos. «Algunas irán a un árbol, otras a una chimenea y algunas incluso preferirán una bicicleta», explicó Tanaci con un tono burlesco. No es por menos la nueva situación insólita que se produjo en el Louvre.


