
¿Cómo se toman exactamente las decisiones en la Fórmula 1? ¿Por qué a veces se tarda en imponer una sanción y en otros casos se hace en un abrir y cerrar de ojos? La FIA ha mostrado en un vídeo de YouTube una visión poco habitual de sus procesos y la complejidad del trabajo entre bastidores.
El centro de todo es el conocido como Race Control. “La dirección de carrera es el centro neurálgico de todos los datos y el punto central para la toma de decisiones”, explica el director deportivo de la FIA, Tim Malyon. Junto con numerosos expertos, es quien se encarga de que las carreras se desarrollen de forma segura, justa y transparente.
La interacción detrás de las decisiones
Pero el Control de Carrera (Race Control) no es el único responsable. Un elemento clave es el Centro de Operaciones Remotas (ROC), una especie de extensión externa del Control de Carrera. Allí, varios expertos analizan en paralelo grandes cantidades de datos, revisan las imágenes y transmiten sus valoraciones a Control de Carrera.
En total, trabajan hasta treinta personas directamente en la dirección de carrera, mientras que en el ROC hay entre cuatro y ocho especialistas más, dependiendo del circuito. A ellos se suman los comisarios deportivos, que son quienes deciden en última instancia sobre las sanciones. Cuentan con el apoyo de sus propios analistas de datos para poder evaluar de forma eficiente la gran cantidad de información.
Del incidente a la posible sanción
El proceso de decisión suele comenzar con la identificación de un posible incidente, ya sea mediante sistemas automatizados o por la visión de ellos mismos. A menudo, esto ocurre primero en el Centro de Operaciones Remotas.
Allí se recopilan todos los datos relevantes, entre ellos grabaciones de vídeo, telemetría, datos de posición y comunicaciones por radio. Esta información se agrupa y se remite a la dirección de carrera, donde se lleva a cabo un primer análisis.
“Un incidente se analiza desde diferentes perspectivas“, explica Malyon. “A continuación, decidimos si se ha producido una posible infracción del reglamento”. Solo cuando este es el caso, el paquete completo de datos se envía a los comisarios, quienes posteriormente deciden sobre una posible sanción.
El aluvión de datos es un reto
La cantidad de información es enorme. Se recopilan en paralelo hasta 150 canales de vídeo, todas las comunicaciones por radio de los equipos, así como datos precisos de posición y tiempo de todos los coches. Gran parte del trabajo consiste en vincular esos datos de forma coherente e interpretarlos correctamente. Es precisamente aquí donde entra en juego la tecnología moderna.
Chris Bentley, director de Estrategia de Sistemas de Información de la FIA, lo ilustra claramente y explica cómo los sistemas detectan de forma automática si hay que revisar una escena. El sistema supervisa constantemente tramos concretos del circuito y filtra las anomalías. “Funciona, en cierto modo, como un prefiltro”, afirma Bentley. Incluso sin análisis automatizado, los incidentes pueden revisarse de forma tan específica y rápida.
Los límites de pista, un tema recurrente en la F1
Un tema especialmente delicado son los límites de pista; a velocidades superiores a 200 km/h, la supervisión es todo menos sencilla. “Los pilotos se mueven constantemente al límite y, a veces, lo superan para sacar el máximo rendimiento”, afirma Malyon. La tarea de la FIA es hacer cumplir estos límites de forma coherente y justa.
Para ello se apuesta por una doble estrategia. Por un lado, se adaptan las pistas a nivel de infraestructura, por ejemplo, mediante escapatorias de grava o bordillos modificados, para que salirse de la pista sea menos tentativo. Por otro lado, se usan cada vez más sistemas técnicos.
A largo plazo, la FIA sigue la denominada filosofía: “All cars, every turn”. Se pretende supervisar sin fisuras todos los coches en cada curva. Para ello se están desarrollando cámaras extra, sistemas de posicionamiento más precisos y soluciones de software mejoradas. El objetivo es claro: las decisiones deben tomarse en cuestión de segundos, incluso antes de que el piloto llegue a la siguiente curva.
La inteligencia artificial (IA) como apoyo
La FIA ya utiliza a día de hoy tecnologías modernas como la visión artificial para detectar y filtrar automáticamente posibles infracciones de las reglas. De este modo, se pueden descartar de antemano alrededor del 90% de los casos, lo que permite a los expertos concentrarse en las escenas decisivas.
Las comunicaciones por radio también se convierten ahora en algo que ayuda a la IA para poder analizarlas y buscarlas más rápidamente. “Por el momento, la tecnología sirve sobre todo para apoyar a las personas”, subraya Malyon. “En el futuro, sin embargo, también podrían automatizarse determinados procesos”.
Seguridad y transparencia como objetivo
Además, la FIA ve un gran potencial en el ámbito de la seguridad. Sería concebible, por ejemplo, que en el futuro los coches reaccionaran automáticamente ante algún peligro, por ejemplo, frenando de forma autónoma ante la amenaza de un accidente.
Estrechamente relacionado con eso está el requisito de una mayor transparencia: al fin y al cabo, a la FIA no solo le preocupan las decisiones correctas, sino también que los pilotos, los equipos y los aficionados puedan comprender cómo y por qué se toma una decisión. “Nuestro objetivo es un sistema de normas claro, comprensible y transparente”, afirma Malyon. Solo así se podrá reforzar la confianza a largo plazo y, en última instancia, aumentar también el valor de entretenimiento de la Fórmula 1.
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