Era fácil olvidarlo. Al observar todo el trabajo de los Giants esta primavera, todo el tiempo en el campo, todos los ejercicios de 7 contra 7 y los períodos de equipo completo, viendo a los mariscales de campo Jaxson Dart, Jameis Winston y Brandon Allen lanzar el balón por todas partes a una gran cantidad de objetivos —receptores abiertos, alas cerradas y corredores—, era fácil olvidar quién no estaba ahí. Atrapadas realizadas, algunas rutinarias, otras más notables. Yardas después de la atrapada. Pases desde el backfield. Balones profundos y recepciones por encima del hombro. No hay una carga en vivo para acosar a los lanzadores ni protectores completos para golpear a los creadores de juego ofensivos. Y, quizás lo más importante, no hay ninguna posibilidad de un golpe castigador en el medio, una falta de miedo que tiende a empoderar a los muchachos que se ganan la vida atrapando el balón. A veces la defensa ganaba estos enfrentamientos. Más a menudo, la ofensiva tenía éxito, en línea con cómo se supone que debe ir en la primavera, también conocida como la competencia de camisetas y pantalones cortos. Parecía que había suficientes muchachos en el roster capaces de ganarse la vida como receptores de pases.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


