“Alessandro Zanardi ha dejado este mundo terrenal para ir a correr por las praderas del cielo. Una noticia terrible, tan desgarradora como la de Ayrton Senna, ocurrida también un 1 de mayo, pero en 1994. Alessandro me recuerda el poema del gran poeta y filósofo Giacomo Leopardi, ‘La Ginestra’: la flor que esparce su perfume por los bosques antes de que la lava incandescente del Vesubio, destructora, la incinere”.
Así comienza el recuerdo conmovedor, pero lleno de amor, de Claudio Costa. Nos referimos al famoso médico de la Clínica Mobile que a tantos pilotos ha salvado en el Mundial de Motociclismo, de una forma que roza lo milagroso. Pero también una de las personas que fue capaz de volver a poner en pie —nunca mejor dicho— a Alex Zanardi.
El italiano de 59 años falleció este pasado viernes, 1 de mayo de 2026, seis años después del terrible accidente del que fue desafortunado protagonista cerca de Pienza, en la Toscana, en 2020. El Doctor Costa ha querido recordar al campeón, a la persona, al amigo, con una publicación en su cuenta de Instagram, en la que también ha relatado los momentos más duros del camino recorrido junto al campeón paralímpico justo después del terrible accidente que sufrió en Lausitzring, en 2001.
A continuación reproducimos íntegramente el mensaje de Claudio Costa. Una de las formas más bonitas de recordar a Alex Zanardi: vivo, luchador y ganador. Incluso en las dificultades y en los sufrimientos más atroces.
El Dr. Claudio Costa y Alex Zanardi
Foto de: Dott. Claudio Costa
“En 2001, Alex sufrió un terrible accidente que conmocionó al mundo entero. Llegó al hospital con menos de un litro de sangre, en un estado clínico muy grave, por lo que los manuales de la NASA no le daban ninguna posibilidad, pero tras 17 intervenciones quirúrgicas y 7 paradas cardíacas, Alessandro le dijo a la muerte, con la que estaba jugando en el tablero de la vida: ‘Esta vez he ganado yo’, y la NASA tuvo que reescribir los términos de sus manuales”.
“De entre los escombros de Berlín, Alessandro se levantó para sorprender al mundo entero, al ponerse de pie ante el público del Salón del Automóvil de Bolonia tan solo tres meses después del accidente, dejando boquiabiertos a todos los presentes. Y lo hizo con su habitual ironía, con una broma: “De la emoción me tiemblan las piernas”, dejando estupefactos a todos los presentes y a Michael Schumacher, también galardonado ese día con los Cascos de Oro de Autosprint. De pie en el escenario, sonriendo mientras todos lloraban, le había dado jaque a la muerte, olvidando la mitad del cuerpo que le habían robado de forma diabólica en Lausitzring”.
“En muy poco tiempo regresó al seno de su familia, junto a su dulce esposa Daniela y su hijo Niccolò, se subió al kart y pilotó una moto. Volvió a la nieve para esquiar y al mar que tanto amaba para nadar. Sorprendiendo a todos, regresó a las carreras. En 2006, en Valencia, se subió a un F1 marcando tiempos por vuelta similares a los del gran campeón Sebastian Vettel. Su habilidad y su ingenio modificaron un coche Gran Turismo para poder conducirlo y subir a los escalones del podio del WTCC”.
“Impulsado por una curiosidad inagotable y por el deseo de lo nuevo, comenzó su historia con la handbike ganando muchos campeonatos del mundo y, cuando en Londres 2012 le colgaron al cuello las medallas de oro de los Juegos Paralímpicos, gritó: ‘Soy un hombre feliz’. Y, jugando en el tablero de la vida, se olvidó del ‘jaque mate’ del final de partida”.
“Este 1 de mayo, la inevitable vencedora se lo ha recordado. En estos momentos de la vida debería decir que estoy destrozado por el dolor, pero Alessandro, que con su amistad y sensibilidad, había redibujado los límites de mi alma, no solo como médico sino como hombre; me había regalado las herramientas para poder soportarlo: el sueño de que de la tragedia nace la belleza”.
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