Por Lety Bonnin: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a plantear la posibilidad de que todos los aspirantes a la Presidencia y Vicepresidencia del país sean sometidos a pruebas cognitivas obligatorias, argumentando la importancia de garantizar que quienes ocupen los más altos cargos del Gobierno se encuentren en plenas facultades mentales.
La propuesta surge después de que Trump destacara haber obtenido una puntuación perfecta en una evaluación cognitiva realizada como parte de su examen médico anual, resultado que utilizó para defender su capacidad mental y física para ejercer el cargo.
No obstante, especialistas en salud han aclarado en reiteradas ocasiones que este tipo de pruebas no están diseñadas para medir la inteligencia ni el coeficiente intelectual de una persona. Su objetivo principal es detectar posibles signos de deterioro cognitivo, problemas de memoria, orientación, lenguaje o atención.
De acuerdo con expertos, obtener una calificación perfecta significa que el evaluado no presenta indicios evidentes de deterioro en el momento de la prueba, pero no constituye una demostración de inteligencia superior ni permite establecer comparaciones sobre capacidades intelectuales entre individuos.
La propuesta de Trump reabre el debate sobre la edad, el estado de salud y las condiciones cognitivas de quienes aspiran a dirigir la Casa Blanca, un tema que ha cobrado relevancia en los últimos procesos electorales estadounidenses.


