Uno de los grandes frentes de la guerra de Irán se destensa: Donald Trump ha anunciado este jueves que Israel y el Líbano han acordado un alto el fuego de diez días que comenzará en la medianoche del jueves al viernes.
«Acabo de mantener … conversaciones excelentes con el muy respetado presidente Joseph Aoun, del Líbano, y con el primer ministro israelí Bibi Netanyahu», comunicó el presidente de EE.UU. en su red social. «Estos dos líderes han acordado que para llegar a la paz entre sus países, comenzarán de manera formal un alto el fuego de diez días a las cinco de la tarde de la costa Este de EE.UU. (medianoche en Oriente Próximo)».
El multimillonario neoyorquino añadió que ha instruido a su vicepresidente, JD Vance; a su secretario de Estado, Marco Rubio; y al jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine, que «trabajen con Israel y el Líbano para conseguir una paz duradera».
En su mensaje, sin embargo, no hay ninguna mención al principal factor de la guerra entre los dos países: Hizbolá, la guerrilla terrorista apoyada por Irán, que controla buena parte del Líbano.
El alto el fuego se produce en medio de una intensificación de la mediación de Pakistán para que EE.UU. e Irán retomen las conversaciones directas que fracasaron el pasado fin de semana. El objetivo prioritario de Trump es que Teherán acepte renunciar a su programa nuclear.
El bloqueo del estrecho de Ormuz y la expansión de la guerra al Líbano son dos dificultades añadidas para lograr la paz. Los ataques israelíes han dejado más de dos mil muertos hasta ahora en el Líbano y han forzado el desplazamiento de más de un millón de personas.
Los dos países están técnicamente en guerra desde la misma creación del estado de Israel en 1948, cuando fue respondida por sus vecinos con la guerra Árabe-Israelí y ha tenido fogonazos de campañas militares de forma sucesiva, incluido tras los ataques de Hamás en Israel en octubre de 2023.
La reunión de Washington fue la primera conversación directa entre delegaciones de ambos países desde 1993, como Trump celebró en su mensaje. Pero el presidente de EE.UU. quería mucho más. En la víspera, anunció que los líderes de ambos países tendrían conversaciones directas este mismo jueves, lo que hizo pensar en una negociación entre Netanyahu y Aoun o el primer ministro libanés, Nawaf Salam.
Por el tenor del mensaje, eso no ha ocurrido. Aoun mostró durante el jueves su negativa a hablar con Netanyahu mientras no hubiera un alto el fuego y todo apunta a que el cese de las hostilidades se ha logrado de forma indirecta.
Trump se implicó con fuerza en estos esfuerzos diplomáticos y descolgó el teléfono para hablar con Aoun. No consiguió la conversación directa, pero poco después de su mensaje publicó uno nuevo con un anuncio de futuro: «De forma adicional al último comunicado, voy a invitar al primer ministro de Israel, Bibi Netanyahu, y al presidente del Líbano, Joseph Aoun, a la Casa Blanca para las primeras conversaciones significativas entre Israel y el Líbano desde 1983», dijo en un posible referencia al acuerdo firmado el 17 de mayo de aquel año, con la intermediación de EE.UU.
«Doy la bienvenida al anuncio de un alto el fuego por parte del presidente Trump, una exigencia central del Líbano que hemos buscado desde el primer día de la guerra y nuestro principal objetivo en la reunión en Washington del martes», reaccionó el primer ministro Salam en redes sociales. «Al tiempo que felicito a todos los libaneses por este logro, rezo por los mártires que han caído, afirmo mi solidaridad con sus familias, con los heridos y con los ciudadanos forzados a huir de sus ciudades y pueblos».
El alto el fuego en el frente libanés era una de las exigencias planteadas por Irán desde el primer día de la tregua acordada con EE.UU.. Israel se oponía de manera firme e intentó separar los dos frentes, pero finalmente Trump ordenó el cese temporal de las hostilidades. Washington presentó el alto el fuego como una muestra de confianza al trabajo del Gobierno de Beirut, pero Teherán clamó victoria por este éxito y el presidente del Parlamento y jefe negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirmó que un alto el fuego en Líbano es “tan importante” como en Irán.
El llamado Eje de la resistencia, formado por Hizbolá, las milicias chiíes de Irak y los hutíes de Yemen, ha resultado clave durante la guerra de 40 días para expandir el conflicto a nivel regional y los iraníes no podían
abandonar al Partido de Dios. Una de las grandes incógnitas es saber si este alto el fuego será como el que entró en vigor en noviembre de 2024, que se quedó en papel mojado porque los israelíes no pararon de bombardear en ningún momento. Tampoco parece factible que la tregua llegue acompañada de la retirada del ejército, que ocupa una amplia zona del sur y donde planea levantar al menos quince bases.
La cuestión clave es si Israel y Hizbolá respetarán la tregua. Un diputado veterano asociado con la milicia proiraní, Hassan Fadlallá, aseguró a Reuters poco antes del anuncio de Trump que habían sido informados de la posibilidad de un alto el fuego por parte del embajador de Irán en Beirut. Preguntado si Hizbolá respetará el cese temporal de hostilidades, Fadlallá aseguró que eso dependía de que Israel también lo hiciera.
En el Líbano, un país con sus facciones políticas fracturadas y donde Hizbolá tiene el mando ‘de facto’ en amplias zonas, la recepción de la tregua apunta a ser desigual. «Mientras persista la ocupación de nuestra tierra, el Líbano y su gente tienen el derecho de resistir por todos los medios», aseguraron fuentes de Hizbolá a Al Jazeera.
Desde Israel, el anuncio de la tregua fue acogido con indignación por los sectores más derechistas del país: consideran que permitirá a Hizbolá tomar aire y rearmarse y hará más vulnerables a las comunidades cercanas a las frontera con el Líbano, las que más sufren los ataques de las milicias pro-iraníes.
Como ha ocurrido en anteriores altos el fuego, se esperaba que ambos bandos continuaran con ataques hasta la entrada en vigor de la tregua. Poco después del anuncio de Trump, la agencia nacional de noticias del Líbano informó de un ataque mortal israelí en el área de Zahrani, con al menos ocho civiles muertos y más de treinta heridos. Se trata de uno de los ataques más destructivos de los últimos días.


