El ministro de Defensa alemán no pareció sorprenderse este sábado por el anuncio de la retirada de 5.000 soldados estadounidenses de Alemania. «Era de esperar que las tropas estadounidenses se retiraran de Europa y también de Alemania», afirmó Boris Pistorius en un comunicado, recogido … por AFP. Y exhortó a Europa a «asumir una mayor responsabilidad en materia de seguridad».
A pesar de ello, Pistorius quiso dejar constancia de que «la presencia de soldados estadounidenses en Europa, y especialmente en Alemania, redunda en nuestro interés y en el de EE.UU.»
Según fuentes del Ministerio de Defensa alemán, es poco probable que la retirada anunciada tenga un gran impacto en la seguridad europea, debido a que la mayoría de los aliados de la OTAN en la región están gastando más en sus propias capacidades militares y aumentando el tamaño de sus fuerzas armadas.
Trump ya había amenazado con reducir el contingente de tropas en Alemania durante su primer mandato, entre 2017 y 2021. En ese momento, unos meses antes de su salida de la Casa Blanca, había anunciado que quería retirar a 12.000 de los entonces 35.000 soldados estadounidenses de Alemania. Varios miles de ellos serían trasladados dentro de Europa y otros regresarían a EE.UU. En ese momento, Trump describió el proyecto como una acción punitiva por lo que consideraba una falta de gasto militar alemán. Su sucesor Joe Biden detuvo estos planes tras asumir el cargo.
En este segundo mandato, Trump había dado inicialmente esperanzas a Alemania de que los soldados estadounidenses destinados en este país permanecerían con su fuerza actual de tropas. Durante una visita de Merz a Washington, el verano pasado, respondió a la pregunta de un periodista que si Alemania quería a los soldados estadounidenses allí, estaba dispuesto a hacerlo. «Sí, lo haremos. Eso no es un problema», fueron sus palabras.
Durante la última visita de Merz al Despacho Oval, el pasado mes de marzo, reiteró que mantendría la presencia militar en Alemania. «Esto es una buena noticia, pero no esperaba que fuera de otra manera», respondió el canciller alemán a la promesa. Semanas después EE.UU. ha dado un toque de atención a Alemania.
Sin embajador
La tensión entre ambos países no es nueva, como demuestra que la plaza principal de la Embajada de EE.UU. en Berlín lleve casi dos años vacante.
La última embajadora, Amy Gutmann, abandonó la capital alemana en julio de 2024 y se despidió diciendo que «los embajadores son representantes personales del presidente». La misión estadounidense justifica la duración récord de la vacante alegando que «el presidente decide cuándo y dónde enviar a los embajadores».
El personal declara que lo esperan «con ilusión», pero confirma que no hay movimiento a la vista y señalan un posible motivo del retraso: en cuanto Trump nombre la persona, el Senado de EE.UU. debe confirmarla. Las negociaciones entre representantes de diferentes estados y partidos, que incluyen la aprobación del Senado para cargos de embajador, probablemente han sido marginadas, según círculos gubernamentales alemanes.
A pesar de la ausencia, la embajada funciona con relativa normalidad, pero el hecho dificulta claramente los canales de comunicación hacia el Gobierno estadounidense cuando son más necesarios que nunca.


