#Salud: El ingrediente que deberías evitar mezclar con el retinol

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El retinol funciona muy bien, pero no se lleva
igual de bien con todos los ingredientes. Si buscas el ingrediente
que más conviene evitar mezclar con él, la respuesta son los
ácidos exfoliantes, sobre todo el ácido
glicólico
y el ácido salicílico. Esa
combinación puede sonar tentadora cuando quieres obtener
resultados rápidos, pero a menudo termina
provocando irritación. También hay otros activos que conviene
separar para no castigar la
piel
ni restarle eficacia a la rutina.


¿Qué ingrediente no deberías mezclar con el retinol y por
qué?

Si tuviera que señalar un solo grupo de ingredientes, serían los
ácidos exfoliantes. El
retinol
ya acelera la renovación de la piel, y el ácido
glicólico y el ácido salicílico también impulsan ese proceso.
Cuando se utilizan juntos en la misma rutina, la piel recibe
demasiada intensidad al mismo tiempo. El problema no es que ambos
ingredientes sean malos. El problema es el exceso.
La piel puede volverse más sensible porque se exfolia más de lo que
puede tolerar en ese momento. Eso deja la barrera
cutánea
más expuesta y, a partir de ahí, empiezan el
enrojecimiento, el escozor y la descamación.

¿Cómo actúan juntos
sobre la piel?

El retinol ayuda a renovar la superficie
cutánea con mayor rapidez. Los AHA, como el ácido
glicólico, disuelven los enlaces que mantienen unidas las células
muertas. El ácido salicílico, que pertenece al
grupo de los BHA, penetra en el poro y también favorece la
exfoliación. Utilizarlos juntos en la misma aplicación puede ser
como pasar dos cepillos fuertes por el mismo lugar. El resultado
suele ser una piel más fina, más reactiva y menos cómoda.

En casa, eso suele notarse pronto. Puede que, al aplicar la
crema, sientas un ardor breve, pero molesto. Tal
vez el maquillaje ya no se asiente igual al día siguiente. A veces
la piel tira al hablar o pica sin un motivo claro. Incluso un
lavado suave puede parecer demasiado agresivo.

¿Qué
señales indican que tu piel no lo está tolerando bien?

El enrojecimiento es una de las primeras
señales de alerta. Después suelen aparecer tirantez, picor,
descamación y sensibilidad al tacto. Algunas personas notan que la
cara arde con el agua tibia o con productos que antes utilizaban
sin problema. Cuando eso ocurre, la rutina deja de aportar
beneficios y empieza a acumular estrés sobre la
piel.

También conviene prestar atención a la zona alrededor de la
nariz, las comisuras de los labios y el contorno de la boca. Son
áreas más delicadas y suelen reaccionar antes. Si aparece
descamación visible o un hormigueo constante, la mezcla está siendo
demasiado agresiva.

Otros
ingredientes que también conviene separar del retinol

Además de los ácidos exfoliantes, hay otros
activos que merece la pena utilizar con más cuidado. El primero es
el peróxido de benzoilo. Se emplea con frecuencia
en rutinas para el acné, pero junto con el retinol puede resultar
demasiado agresivo para la piel. En algunas fórmulas, además, puede
afectar la estabilidad del retinol y reducir su eficacia.

También conviene evitar combinar varios
retinoides al mismo tiempo. Un sérum con retinol,
una crema con retinal y otro tratamiento con adapaleno en la misma
rutina no aportan más beneficios por sí solos. Lo habitual es que
provoquen más irritación. La piel no obtiene mejores resultados por
recibir más vitamina A de golpe.

Los exfoliantes físicos, como los scrubs con
gránulos, también forman una mala combinación. La fricción ya
irrita por sí sola. Si, además, la piel está adaptándose al
retinol, esa fricción adicional puede terminar causando
enrojecimiento y sensibilidad. No hace falta frotar con fuerza para
limpiar mejor; muchas veces ocurre justamente lo contrario.

Foto Freepik

¿Vitamina C
y alcohol en la misma rutina?

La vitamina C no tiene por qué ser un problema
si la separas del retinol. De hecho, muchas personas utilizan
vitamina C por la mañana y retinol por la noche sin ninguna
dificultad. El inconveniente suele aparecer cuando ambos productos
se aplican en la misma rutina, especialmente si la piel es sensible
o las fórmulas son muy potentes.

Con el alcohol ocurre algo parecido, aunque por
un motivo diferente. Si aparece entre los primeros ingredientes de
la fórmula, puede resecar aún más la piel y hacer que el retinol
resulte todavía más incómodo. No todos los alcoholes se comportan
igual, pero si tu piel ya se siente tirante, conviene revisar bien
la etiqueta y evitar añadir más sequedad de la necesaria.

¿Cómo usar
el retinol sin irritar la piel?

La forma más sencilla de obtener buenos resultados con el
retinol es permitir que cada activo haga su
trabajo por separado. Por la mañana puedes utilizar vitamina C, si
tu piel la tolera bien, y reservar el retinol para la noche. Si
quieres mantener los ácidos exfoliantes en tu rutina, lo mejor es
utilizarlos en noches diferentes. Así evitarás que la piel tenga
que defenderse de demasiados estímulos al mismo tiempo.

Esa separación por horarios o por días suele funcionar mejor que
intentar mezclar todos los activos en una sola aplicación. Además,
hace que la rutina sea más fácil de entender. Si
un producto irrita, sabrás cuál fue el responsable. Si la piel
responde bien, podrás continuar con más tranquilidad. Cuando todo
se aplica al mismo tiempo, cualquier reacción se convierte en un
auténtico rompecabezas.

Usa los activos en
momentos diferentes

Una combinación clásica consiste en aplicar vitamina
C
por la mañana, seguida del protector solar, y dejar el
retinol para la noche. Otra opción es alternar:
unas noches utilizas retinol y otras reservas los ácidos
exfoliantes. Esa rotación ayuda a que la piel no se sobrecargue y
mantiene la rutina más equilibrada.

Si tu piel es seca o sensible, esa separación
cobra todavía más importancia. Un mismo activo puede tolerarse bien
por sí solo, pero no cuando se combina con otro que también exfolia
o reseca. La clave está en evitar esa sensación constante de
quemazón. La piel no debería permanecer en estado de defensa
permanente.

Empieza poco a
poco y escucha a tu piel

Con el retinol, menos suele ser más al
principio. Empieza con una frecuencia baja, observa cómo responde
tu piel y aumenta poco a poco solo si la tolerancia es buena. No
hay ninguna prisa por utilizarlo todas las noches.

La hidratación desempeña un papel fundamental
en ese proceso. Una crema sencilla, sin demasiados ingredientes
adicionales, puede ayudar a reducir la sequedad. Además, el
protector solar no es opcional, ya que una piel
más sensibilizada necesita una mayor protección frente a la
radiación solar. Cuando la barrera cutánea está en buen estado, el

retinol
suele resultar mucho más cómodo.

También conviene no estrenar varios productos
al mismo tiempo. Si incorporas un retinol nuevo, un exfoliante y un
sérum con ácidos durante la misma semana, será difícil saber qué
está funcionando y qué está causando irritación. Lo mejor es
avanzar paso a paso. La piel responde mucho mejor cuando la rutina
es sencilla y clara.

Este
artículo ha sido elaborado con el apoyo de una herramienta de
inteligencia artificial. Posteriormente, ha sido objeto de una
revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un
redactor jefe, garantizando así su exactitud, relevancia y
conformidad con los estándares editoriales. Aurana se esfuerza por
transmitir el conocimiento sobre salud en un lenguaje accesible
para todos. EN NINGÚN CASO la información proporcionada puede
sustituir la opinión de un profesional sanitario.



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