La investigación, publicada en European Heart
Journal, analizó a 112.395 personas del proyecto
francés NutriNet-Santé. Los investigadores las siguieron durante
entre siete y ocho años para ver si desarrollaban hipertensión o
enfermedad cardiovascular, incluidos infartos y accidentes
cerebrovasculares.
El trabajo también evaluó 17 conservantes presentes en alimentos
procesados. Cada seis meses, el equipo actualizaba la información
dietaria y la cruzaba con datos de salud. Esa combinación llamó la
atención por una razón simple: no es frecuente ver una cohorte tan
grande centrada en aditivos alimentarios y salud del corazón.
Cómo se midió la exposición a los aditivos en la dieta
Cada seis meses, los voluntarios registraban todo lo que comían
y bebían durante tres días, con bastante detalle sobre productos y
cantidades. Lo que permitió acercarse mejor a la dieta real y
detectar conservantes concretos dentro de alimentos envasados. Por
eso, el estudio no se apoya en impresiones vagas, sino en un
seguimiento dietario repetido y bastante fino.
Qué diferencia hubo entre conservantes antioxidantes y no
antioxidantes
Los resultados más fuertes aparecieron al comparar a quienes
consumían más conservantes con quienes consumían
menos. Las personas con mayor ingesta de conservantes no
antioxidantes tuvieron un 29% más riesgo de hipertensión y un 16%
más riesgo de enfermedad cardiovascular.
También apareció una señal clara con los conservantes
antioxidantes. En ese grupo, la mayor exposición se asoció con un
22% más riesgo de presión arterial alta. No todos los aditivos
mostraron el mismo peso, pero el patrón general fue suficiente para
encender alertas.
Los 8 aditivos que los investigadores vincularon con más riesgo
de hipertensión
Al revisar los 17 conservantes estudiados, ocho quedaron
asociados con mayor riesgo de presión arterial alta. Varios se usan
para frenar bacterias, moho, oxidación o cambios de color en
alimentos de larga vida útil.
- Sorbato de potasio (E202)
- Metabisulfito de potasio (E224)
- Nitrito de sodio (E250)
- Ácido ascórbico (E300)
- Ascorbato de sodio (E301)
- Eritorbato de sodio (E316)
- Ácido cítrico (E330)
- Extractos de romero (E392)
Entre ellos, el ácido ascórbico (E300) fue el
único que también apareció vinculado a más enfermedad
cardiovascular.
Dónde aparecen estos aditivos en alimentos cotidianos
Varios de estos nombres están en productos bastante comunes. El
nitrito de sodio, por ejemplo, suele aparecer en jamones,
salchichas, tocino y otras carnes procesadas. El sorbato
de potasio y el metabisulfito de potasio pueden encontrarse en
panes industriales, salsas, bebidas, frutas secas y
distintos envasados.

Los antioxidantes de esta lista también son habituales. El ácido
ascórbico, el ascorbato de sodio y el eritorbato de sodio se usan
para conservar color y estabilidad, sobre todo en carnes curadas y
comidas listas para comer. El ácido cítrico y los extractos de
romero pueden verse en bebidas, snacks, aderezos y productos
preparados.
Por qué algunos ingredientes de uso común también merecen
atención
Parte del impacto del estudio está en los nombres, debido a que
el ácido cítrico y el ácido ascórbico suenan familiares, e incluso
inocentes, porque muchas personas los relacionan con frutas o con
vitamina C.
Sin embargo, aquí se estudió otra cosa. Los investigadores
midieron su uso como aditivos dentro de una dieta con alta
presencia de ultraprocesados. El foco, por tanto, está en la
exposición repetida a varios conservantes dentro del patrón diario
de alimentación, no en la fama buena o mala de un nombre
químico.
A partir de estos resultados, los investigadores sugieren que
organismos reguladores como la EFSA y la FDA reevalúen riesgos y
beneficios. La propuesta no consiste en declarar peligrosos a todos
estos aditivos de forma automática.
El punto es más práctico. La exposición actual es alta,
acumulada y cotidiana. Por eso tiene sentido revisar cómo se usan
en conjunto y qué pasa cuando forman parte habitual de una dieta
cargada de productos ultraprocesados.
Este estudio no prueba que un conservante, por sí solo, dispare
la presión arterial o cause enfermedad cardíaca. Pero sí deja una
advertencia seria sobre la exposición frecuente a varios aditivos
dentro de una dieta dominada por
ultraprocesados.

Veronica siempre ha tenido una pasión por la escritura desde su
infancia; hija del padre de un médico y madre naturópata, siempre
ha estado inmersa en remedios naturales; se ha convertido en
correctora/editora de libros de medicina y escritora independiente
para blogs que tratan sobre medicina en general o sobre prevención
en particular.
Este
artículo ha sido elaborado con el apoyo de una herramienta de
inteligencia artificial. Posteriormente, ha sido objeto de una
revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un
redactor jefe, garantizando así su exactitud, relevancia y
conformidad con los estándares editoriales. Aurana se esfuerza por
transmitir el conocimiento sobre salud en un lenguaje accesible
para todos. EN NINGÚN CASO la información proporcionada puede
sustituir la opinión de un profesional sanitario.


