El escenario es el mismo, pero la pompa no. A las 10 de la mañana de este sábado (9 de la mañana, hora peninsular española), en Moscú ha empezado puntual el desfile militar que conmemora la victoria de Rusia en la Segunda Guerra Mundial, pero … lo ha hecho con menos tropas sobre la Plaza Roja y apenas autoridades en la grada. Sí está Vladímir Putin, acompañado de su fiel aliado Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia, pero ni siquiera China ha enviado una delegación.
Durante solo 45 minutos, la mitad de la duración habitual, las tropas de gala han desfilado sin armamento pesado porque está siendo utilizado en la invasión de Ucrania, pero al menos lo han hecho con tranquilidad. El viernes, Trump logró arrancar a Putin y a Volodímir Zelenski una tregua de tres días que el presidente ucraniano se comprometió a respetar.
Así, Putin ha podido subir al estrado para decir que «honran a quienes lucharon contra los nazis para luchar por la libertad de Europa», tratando de trazar un paralelismo con lo que Rusia está tratando de hacer en Ucrania. Según insiste, uno de sus objetivos es la «desnazificación» del vecino eslavo en una ‘operación militar especial’ que está ya en su quinto año.
En su alocución, Putin ha afirmado que «el gran logro de la generación de la victoria inspira a los soldados que llevan a cabo los objetivos de la operación militar especial hoy». Tal y como señaló, «nos estamos enfrentando a una agresiva fuerza armada apoyada por todo el bloque de la OTAN. A pesar de ello, nuestros héroes avanzan». A continuación, añadió que «creo firmemente que nuestra causa es justa».
Como es habitual en estas ocasiones, el evento es del pueblo, para el pueblo, pero sin el pueblo: con la capital tomada por fuerzas armadas y con la mayor parte de sus principales arterias cortadas. Además, se han paralizado las telecomunicaciones, incluso los mensajes de texto en los móviles, para evitar cualquier problema que pueda reflejar la debilidad del régimen.
Tras un minuto de silencio, Putin ha alabado a quienes desarrollan el armamento que Rusia utiliza «para combatir a la OTAN», que a su juicio es la gran amenaza para el país. «Tenemos la posibilidad de aguantarlo todo y todos tenemos que aportar lo que podamos para la victoria. Porque la victoria siempre será nuestra», ha dicho subiendo el tono hasta desembocar en los tres clásicos ‘hurra’ acompañados de salvas de artillería y el himno nacional.
Putin ha alabado en su discurso a los caídos en la guerra de Ucrania.
(Reuters)
Después, un vídeo patriótico ha mostrado el trabajo que realizan los soldados rusos en territorio ucraniano, sustituyendo así el tradicional desfile de misiles y equipo pesado por el corazón de Moscú. Sí que han recorrido la Plaza Roja tropas de diferentes brigadas, a las que han acompañado también militares de Corea del Norte, sobre quienes el comentarista del acontecimiento ha dicho que «valientemente ayudaron a liberar la región de Kursk de los neonazis».
Uno de los platos fuertes ha sido el sobrevuelo de la capital rusa de cazas acrobáticos creando la tricolor del país euroasiático en el cielo. De cualquier manera, se trata de la conmemoración más deslucida y una vergüenza para Putin, que estaba convencido de que la invasión de Ucrania no llevaría más que unos días. A lo sumo, unas semanas.
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