El comisario de Interior e Inmigración, el austriaco Magnus Brunner, ha intentado justificar la reunión que mantuvieron este martes en Bruselas representantes de la Comisión y de quince países miembros con una delegación de lo talibanes afganos. Al término de la reunión semanal del Ejecutivo … comunitario, el encargado precisamente de gestionar esa reunión «estrictamente técnica» ha insistido en que únicamente estaban buscando «soluciones operativas» que no representan ningún reconocimiento oficial del régimen que expulsó a los occidentales del país y que ha vuelto a excluir violentamente a las mujeres de la vida pública.
Por ello, la decisión de celebrar esta reunión en Bruselas y casi en la clandestinidad ha provocado un terremoto político en las instituciones comunitarias, especialmente en el Parlamento Europeo, donde se estaría gestando un debate en el que se le reclamarían explicaciones a la Comisión Europea. La eurodiputada centrista holandesa de origen español, Raquel García Hermida-van der Walle, que es la encargada precisamente de las relaciones con Afganistán, está promoviendo la inclusión del tema en la próxima sesión plenaria. Sin embargo, otros eurodiputados han dado a entender que optarán por «taparse la nariz» ante un asunto que encaja en la corriente política favorable a las expulsiones de inmigrantes ilegales.
En principio, la Comisión insiste en restar importancia al asunto, entre otras cosas al mencionar que esta no es ni siquiera la primera reunión, sino que ya hubo una primera en enero y en Kabul, «siempre a nivel técnico para buscar soluciones operativas a la expulsión de afganos que han cometido delitos en Europa, tal como nos han pedido los países miembros».
La cuestión de cómo tratar con un régimen tan indefendible como el de los integristas islámicos también ha sido abordada en las Naciones Unidas, donde se ha renovado un año más la misión humanitaria, pero solamente después de duros debates para no mencionar ni siquiera la expresión de «autoridades ‘de facto’». Francia ha sido el abanderado de esta posición, lo que contrasta con el interés de Alemania o Suecia para establecer un canal de comunicaciones con Kabul, dentro de la clara política de intensificación de la política de control de la inmigración que está siendo reforzada en Bruselas.
La Comisión se defiende las críticas
De hecho, Brunner comparecía precisamente para informar del acuerdo para reforzar el mandato de Europol para asuntos de lucha contra la inmigración ilegal, cuyas repercusiones políticas en los países miembros preocupan mucho en las instituciones comunitarias. La Comisión se defiende de las críticas a esta reunión diciendo que ha sido una petición que le han hecho llegar veinte países miembros para «coordinar» la gestión de este problema. Además, quince de ellos estuvieron presentes a través de sus representantes.
En cuanto a los resultados de la reunión, la Comisión tampoco ha querido hacer ningún comentario salvo que no incluyen «ninguna concesión de lo que sea» hacia los talibanes. En contraste, los propios afganos han hecho saber que el resultado de las reunión ha sido «constructivo» y que de este primer contacto se pueden esperar «evoluciones positivas», que tampoco han definido.
Actualmente, Rusia es el único país que reconoce oficialmente a los talibanes. Alemania no ha reabierto su Embajada en Kabul (ninguno de los países miembros lo ha hecho), pero sí que ha aceptado mantener por su cuenta conversaciones «técnicas» sobre las expulsiones y ha impulsado esta gestión de la Comisión que ha causado escándalo en Bruselas.


