
Funcionarios estatales informaron que más de 26,000 residentes de Nueva Jersey perdieron sus beneficios alimentarios mensuales desde que entraron en vigencia las normas laborales federales de la administración del presidente Donald Trump.
Los defensores de los alimentos para personas de bajos ingresos aseguran que la situación solo empeorará, lo que va a ejercer más presión sobre los bancos de alimentos, que ya están experimentando una demanda creciente en medio de un aumento acelerado de los precios de la gasolina y un costo de vida constantemente alto.
“Una de las cosas más alarmantes es que esto es solo el principio”, explicó la directora ejecutiva del Banco de Alimentos Comunitario de Nueva Jersey, Elizabeth McCarthy, una organización que lucha contra el hambre. “Realmente esperamos que esto siga ocurriendo”.
Los requisitos laborales aprobados por los republicanos del Congreso y firmados por el mandatario el verano pasado reformaron el Programa Nacional de Asistencia Nutricional (SNAP), que ayuda a las familias a comprar alimentos. Los mencionados cambios obligaron a los estados que estaban exentos de los requisitos laborales debido a las altas tasas de desempleo a cumplirlos y extendieron la cantidad de personas sujetas a estas normas, como las personas sin hogar, los veteranos y los adultos mayores.
Los congresistas republicanos aseguraron que era necesario incentivar el trabajo y reducir el fraude, aunque un estudio de 2021 del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, que financia el programa SNAP, demostró que uno de los requisitos laborales más estrictos no aumentó el empleo ni los ingresos, pero sí disminuyeron las tasas de participación en SNAP.
Las medidas entraron en vigor en la mayoría de los condados de Nueva Jersey en febrero y brindaron a los beneficiarios del programa SNAP de entre 18 y 64 años un periodo de gracia de tres meses para cumplirlas. Para mantener sus beneficios, los favorecidos deben demostrar que trabajan, realizan trabajo voluntario o estudian de manera constante cada mes.
Los datos del Departamento de Servicios Humanos del estado muestran que los condados de Essex y Hudson son los más afectados por las nuevas normas laborales federales. Más de 6,800 personas perdieron sus beneficios en el condado de Essex y más de 3,200 personas dejaron de recibir el programa SNAP en el condado de Hudson. Esos números reflejan las personas que no cumplieron con los requisitos laborales o que no presentaron una excención médica en mayo y junio.
Alrededor de 800,000 habitantes de Nueva Jersey, es decir, uno de cada once, dependen de este programa. Más de 340,000 son niños, informó Gothamist.
Los funcionarios del Departamento de Salud y Servicios Humanos señalaron que están colaborando con otras agencias para ampliar las oportunidades de voluntariado y priorizar los programas de trabajo para los beneficiarios del programa SNAP. Además, se encuentran trabajando con los condados para evaluar mejor a los favorecidos y determinar si existen exenciones a las normas laborales, como por ejemplo, una discapacidad o una condición médica.
El condado de Cape May y la ciudad de Camden siguen exentos de las medidas y recibieron una exención en cuanto a la disponibilidad de trabajo en dichas áreas.
Los defensores de la ayuda alimentaria de emergencia aseveran que muchos residentes de Nueva Jersey tienen trabajo, pero son empleos temporales o esporádicos que no son estables, y otros están confundidos sobre cómo cumplir con los nuevos requisitos, que están siendo aplicados por cada condado.
McCarthy apuntó que es demasiado pronto para tener cifras sobre si los bancos de alimentos están sintiendo las repercusiones de que las familias pierdan su programa SNAP, pero dijo que, de acuerdo a testimonios informales, los proveedores de alimentos dicen que las familias están acudiendo luego de que se les suspendiera el beneficio.
“Nos estamos preparando, comprando más alimentos y recibiendo muchas más donaciones, y en algunos casos, tomando decisiones sobre los alimentos que compramos e intentando optar por proteínas más baratas, por ejemplo, sin dejar de lado la alimentación saludable”, expresó.
Pero agregó que por cada comida que ofrecen los bancos de alimentos, el programa SNAP proporciona nueve.
“Eso no es algo que pueda ser absorbido por el sistema de distribución de alimentos benéficos”, indicó McCarthy.
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