Avanzar la salida del GP de Miami fue una decisión preventiva tan lógica como inevitable. Durante todo el fin de semana, la amenaza de lluvia intensa y tormentas eléctricas condicionó el desarrollo del evento, aunque finalmente la carrera se disputó en seco. Aun así, el escenario meteorológico dejó sobre la mesa un debate que sigue muy vivo en la Fórmula 1.
Porque, aunque no llovió el domingo durante la carrera de F1, la posibilidad de una carrera en mojado estaba muy presente y, con ella, una oportunidad que Pirelli no pudo aprovechar: recoger datos reales sobre los neumáticos de lluvia con los coches de 2026 en pista. Una información clave que sigue siendo escasa debido a las limitadas ocasiones de rodar en condiciones realmente representativas.
Hasta ahora, las únicas pruebas en mojado han sido muy puntuales. El segundo día de los test de pretemporada en Barcelona, con solo Ferrari y Red Bull en pista y en condiciones de mucho frío, dejó datos poco concluyentes. A eso se suman sesiones aisladas en Japón y Fiorano, también lejos de un contexto competitivo real.
En ese escenario, Pirelli ha optado por introducir medidas con cierto carácter experimental. En Miami debutó el aumento de la temperatura de las mantas térmicas para los neumáticos intermedios, que pasan de 60 a 70 °C, una decisión basada directamente en el feedback de los pilotos. Todo ello en paralelo a otros cambios como la reducción del MGU-K de 350 a 250 kW y la eliminación del uso del boost.
No es ningún secreto que los pilotos han mostrado preocupación por el comportamiento de los monoplazas de 2026 en condiciones de mojado. La menor carga aerodinámica, junto a la reducción del agarre mecánico y unos neumáticos más estrechos, complica el calentamiento y hace que la conducción sea más delicada e imprevisible.
Max Verstappen, Red Bull Racing
Foto di: Formula 1
Ese es precisamente el origen del cambio impulsado por Pirelli. Aunque en Miami no se pudo comprobar en carrera, el objetivo sigue siendo claro: facilitar el warm-up de los intermedios y evitar situaciones en las que los neumáticos pierdan temperatura de forma progresiva, entrando en un efecto difícil de revertir.
“El riesgo es que, si no se introduce suficiente energía en el neumático, se siga perdiendo temperatura y luego sea muy complicado recuperarla. Es un efecto bola de nieve”, explicó el ingeniero jefe de Pirelli, Simone Berra, durante el fin de semana en Miami.
Las pruebas realizadas previamente en Fiorano con Ferrari fueron alentadoras, aunque en condiciones más cálidas que las esperadas en un escenario de lluvia real. Por eso, en Pirelli siguen esperando una carrera en mojado que permita validar definitivamente este cambio.
Le gomme Pirelli 2026
Foto di: Pirelli
Sobre la mesa, además, sigue existiendo la posibilidad de dar un paso más y elevar la temperatura de las mantas térmicas hasta los 80 °C, aunque por ahora la marca italiana ha preferido avanzar con cautela.
“Queremos evaluar esta medida en un fin de semana real, con todos los equipos en pista. Un test es una situación controlada, pero la competición ofrece una visión mucho más completa”, añadió Berra.
Así, aunque Miami no ofreció la lluvia esperada, sí dejó claro que la Fórmula 1 aún tiene deberes pendientes en mojado. Y el próximo chaparrón podría ser mucho más que una simple complicación: una prueba clave para entender el futuro de los neumáticos en 2026.
Lewis Hamilton, Ferrari, nei test di Fiorano
Foto di: Ferrari
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