Pirelli ha comunicado a los equipos la selección de neumáticos para las dos próximas pruebas del Mundial de Fórmula 1, Mónaco y Barcelona, dos circuitos diametralmente opuestos en cuanto a características técnicas y exigencias para las gomas.
Por un lado, estará el Principado, donde el desgaste es prácticamente inexistente; por otro, el circuito español, que, por el contrario, pone a prueba los compuestos y empuja hacia una elección más blanda que en el pasado.
¿Por qué al contrario? Para intentar conseguir un mayor desgaste y evitar que los pilotos pudieran recorrer casi toda la distancia de la carrera con un solo neumático, como ocurrió en 2024 tras el cambio de gomas en la primera vuelta aprovechando una bandera roja, el año pasado el fabricante único del Gran Circo cambió de enfoque.
En 2025 debutó el C6, el compuesto más blando de la gama, que, sin embargo, ofreció resultados contradictorios. En Imola y en Canadá, por ejemplo, el C6 no funcionó como se esperaba: aprovecharlo en su ventana ideal de funcionamiento era complicado y, en términos de agarre, no garantizaba un salto adelante tan marcado respecto al C5. Por eso, no siempre representaba la solución más rápida.
Por ello, tras una cuidadosa evaluación, Pirelli ha decidido eliminar el C6 de la gama de 2026, una decisión que también se refleja en Mónaco, donde se volverá al C3 como duro, al C4 como medio y al C5 como blando, es decir, un paso más duro que el año pasado. El trazado del Principado presenta la velocidad media más baja de la temporada y un asfalto extremadamente liso, incapaz de generar un desgaste significativo.
Allí, el reto no será la gestión de los neumáticos, sino la precisión absoluta: las vías extremadamente estrechas y las barreras a pocos centímetros de la trayectoria ideal hacen que los adelantamientos sean casi imposibles, convirtiendo la clasificación en el momento clave del fin de semana. Con un desgaste mínimo y un agarre mecánico determinante, la gama más blanda seguirá siendo la solución ideal para garantizar adherencia y rapidez de calentamiento, sobre todo en la vuelta rápida.
El escenario será completamente diferente en Barcelona, donde Pirelli ha elegido una selección un paso más blanda que en 2025: C2 como compuesto duro, C3 como medio y C4 como blando. Una decisión que se inscribe en el nuevo enfoque de la gama 2026, con la que la marca italiana ha tratado también de ampliar la diferencia de rendimiento entre los distintos compuestos.
Andrea Kimi Antonelli, Mercedes
Foto de: Mercedes AMG
El trazado catalán es históricamente uno de los circuitos más exigentes para los neumáticos: las largas curvas a alta velocidad, los tramos prolongados y las temperaturas a menudo elevadas ponen a prueba sobre todo el eje delantero, favoreciendo el desgaste térmico. El hecho es que, sin embargo, en los últimos años se ha observado una tendencia particular.
Los neumáticos más duros tendían a deslizar, lo que dificultaba mucho conseguir el agarre adecuado, por lo que, paradójicamente, incluso en largas distancias, era la mezcla más blanda la que resultaba más eficaz. De ahí la decisión de Pirelli de dar ahora un paso más. En 2025 ya se habían visto generalmente dos paradas, pero el objetivo para 2026 es que la gestión de los neumáticos sea aún más marcada.
Con unos monoplazas que generan importantes cargas aerodinámicas y un asfalto abrasivo, la gestión de los neumáticos debería volver a ser un elemento central de la carrera. Una elección más agresiva puede abrir la puerta a estrategias diferenciadas, haciendo que el GP de España sea menos lineal y más impredecible que en el pasado, lo que podría volver a poner en juego el compuesto duro.
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