El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, tomó juramento este miércoles a Marcelo Blanco como nuevo ministro de Hidrocarburos, tras la renuncia, esta jornada, de la presidenta de la petrolera estatal YPFB, Claudia Cronenbold, quien alertó del estado «deteriorado» de esa empresa.
Blanco, quien hasta hoy fue viceministro de Electricidad y Energías Renovables, asume el puesto en reemplazo de Mauricio Medinaceli, a quien Paz agradeció por su «compromiso al inicio de la gestión» para cumplir el objetivo de elaborar y presentar cuatro proyectos de ley; la principal, la nueva norma de Hidrocarburos para el país.
- Ahora pasamos a un nuevo momento (…) que requiere aplicar el desarrollo del debate, la socialización de estas normas, especialmente la de hidrocarburos, como una solución clara a esta desgracia que nos dejaron: a un país sin energías, sin gas», manifestó el gobernante.
Paz insistió en que «las consecuencias claras» de la gestión del sector de hidrocarburos en los últimos 20 años, en los que gobernó el izquierdista Movimiento al Socialismo (MAS), son que Bolivia no tiene soberanía energética y depende «de mercados internacionales» para abastecerse de combustibles.
Nuevo ministro de Hidrocarburos
El mandatario, que asumió la Presidencia en noviembre pasado, señaló que Blanco «tiene el mandato» de avanzar para la aprobación de las cuatro nuevas normas energéticas y de «sumar el esfuerzo en toda el área de conocimiento que tiene de energías».
Tiene también el mandato que cumplió a cabalidad Mauricio Medinaceli para derrotar al ‘Estado tranca’, que tanto daño nos ha hecho, este ‘Estado tranca’ y corrupto, al cual estamos combatiendo con el respaldo de todos ustedes», añadió.
Renuncia y crisis en YPFB
El cambio de ministro ocurre horas después de que se conoció la renuncia «irrevocable» de Claudia Cronenbold a la presidencia de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), alegando que «el diagnóstico técnico y administrativo» de la empresa reveló «un estado institucional significativamente más deteriorado de lo previsto».
Cronenbold, que presidió la compañía durante menos de un mes, mencionó que YPFB sufrió el «menoscabo de veinte años de gestiones pasadas», refiriéndose a los Gobiernos de Evo Morales (2006-2019) y de Luis Arce (2020-2025), en los que, aseguró, se ensambló «una arquitectura perniciosa» con «candados» que se quiere «desensamblar».
También enfatizó que «la recuperación de la empresa requiere de una reingeniería legal y administrativa de largo aliento», lo que se contrapone a las disposiciones del Gobierno, que requieren resultados con «celeridad».
Problemas con combustibles
Desde que en diciembre del año pasado se retiró la subvención de los combustibles, que estuvo vigente por más de dos décadas, YPFB tropezó con la venta de gasolina en mal estado, lo que generó constantes protestas de los usuarios.
A inicios de febrero, la petrolera boliviana informó que se encontraron residuos de goma y manganeso en los tanques de almacenamiento de gasolina, lo que generó un «desbalance» en la composición del combustible, debido a un problema «heredado» de gestiones anteriores.
Además, a principios de abril, Paz denunció la existencia de una «mafia internacional» que involucra a Chile, Argentina y Paraguay, dedicada al robo, adulteración y sabotaje de gasolina y diésel, que generó perjuicios económicos de hasta 150 millones de dólares a Bolivia, y apuntó al Gobierno de Arce.
Los sindicatos de transportistas han advertido con volver a movilizarse contra el persistente problema por la calidad de los combustibles, al que se sumó la falta de diésel en los últimos días.


