Padres enfrentan altos costos por vestuarios escolares

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A lo largo del año escolar, los pasillos de los colegios se llenan de color, creatividad y personajes. Niños y adolescentes, vestidos de héroes patrios o representando países, escenas familiares o figuras religiosas, forman parte de dinámicas educativas que buscan hacer del aprendizaje una experiencia más vivencial.

Sin embargo, detrás de cada atuendo hay una realidad que muchas familias enfrentantiempoesfuerzo y el costo económico que implica cumplir con estos requerimientos.

Fechas como el Día de la Independencia, de las Profesiones, las Madres, el Día de la Raza, Navidad o actividades temáticas como ferias científicas y otros encuentros culturales suelen implicar vestuarios específicos. En algunos casos, las familias deben adquirir varias piezas durante el año.

“Al día de hoy llevamos al menos tres vestuarios”, comentó María Ferrando, madre de una niña de seis años, quien explicó que cada atuendo puede costar entre 1,000 y 2,000 pesos. Para ella, más que el gasto en sí, el reto está en que muchas veces las actividades no se planifican con suficiente tiempo.

Una experiencia similar comparte Lisbeth Araujo, madre de una niña de nueve años, quien estima que en ocasiones ha gastado hasta RD$3,000 en un solo vestuario. “Hay cosas que se usan una vez. Después no sabes qué hacer con eso”, dijo, al explicar que muchas prendas terminan guardadas o las regala.

También señaló que en ocasiones el centro comunica a última hora sobre actos que requieren vestuarios e indican lugares dónde comprar las piezas, lo que limita las opciones de los padres.

Para el Día de las Madres, Araujo sostuvo que deberá comprar “un tutú, un suéter blanco, medias azules y zapatos blancos”. Además, tendrá que enviar 50 pesos semanales para aportar a un regalo que se entregará a las madres el día de la actividad.

  • Pese a ello, destacó que hace el esfuerzo para que su hija participe:

“Ella es pequeña, se disfruta eso y uno como madre hace el sacrificio porque mayormente en esas actividades ella ensaya previo a eso”Lisbeth AraujoMadre

Vestuario para una niña para el mes de la patria. (ILUSTRATIVA)

Para Mery Rosario, madre de una niña de seis años, estas actividades también tienen un lado positivo. Consideró que fomentan la creatividad y la integración familiar, aunque reconoció que hay momentos en los que las exigencias pueden ser mayores de lo esperado. “Siempre y cuando se trata de trabajo para que mi niña aprenda, yo siempre estaré dispuesta”, resaltó.

No todos los centros manejan la situación de la misma manera. Lidia Gómez, madre de dos niñas, de cuatro y seis años, explicó que en su colegio las actividades están calendarizadas desde el inicio del año y, en algunos casos, los costos están incluidos en una cuota anual de 5,000 pesos.

Indicó que, para el Día de las Madres, pagará un precio adicional de 2,600 pesos por niña, monto que incluye vestuario, decoración y refrigerio. Aunque reconoció que es un gasto adicional, valoró que exista organización. “Ya uno sabe con tiempo y puede prepararse”, señaló.

Además, resaltó que el centro promueve el uso de ropa que ya se tenga en casa y personalmente acude a la reutilización de trajes entre hermanas.

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“Es una carga económica”

Una madre, que prefirió reservar su nombre, relató con detalle el impacto que estas actividades tienen en su rutina y presupuesto familiar. Narró que tiene un niño de cuatro años y que en el centro educativo que acude piden atuendos varias veces al año.

Entre las actividades mencionó el Día de la Raza, Navidad, el Día de Duarte, el 27 de febrero, el Día de las Profesiones, entre otros.

Sobre los costos, detalló que alquilar un traje puede rondar entre 1,000 y 1,500 pesos, mientras que comprarlos en tiendas puede costar entre RD$1,200 y RD$1,500. Sin embargo, en fechas como diciembre los gastos aumentan considerablemente, debido a que son atuendos más elaborados.

“Aunque no siempre es así, en diciembre pasado nos pidieron una colaboración de cinco mil pesos para la preparación de la actividad de diciembre, pero adicional teníamos que comprar una prenda de vestir con unas especificaciones”, recordó.

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Para esta madre, el impacto va más allá del dinero, ya que implica mucho tiempo en medio de sus responsabilidades. Explicó que, en varias ocasiones, ha tenido que dedicar fines de semana completos a buscar piezas específicas exigidas por el colegio, enfrentando la dificultad de encontrar artículos muy particulares dentro de plazos limitados.

También destacó la presión emocional que enfrentan los padres. “Al fin de cuentas tú te ves atrapado, si tu niño no participa, si tú no lo preparas, tu niño siente que él no está a nivel del grupo y tú procuras el bienestar emocional de ese niño”, señaló, explicando que esto obliga a muchas familias a hacer el esfuerzo, aun cuando no estaban preparadas económicamente.

En cuanto al destino de los vestuarios, su realidad es repetitiva: guardarlos con la esperanza de que el próximo año le sirva, pero nunca lo logra porque el niño crece o la actividad es distinta.

Niños lucen sus vestuarios navideños durante una velada escolar. (ILUSTRATIVA)

La intención educativa

Desde el punto de vista de los centros educativos, estas dinámicas tienen un propósito claro. Melvin García, subdirector del colegio Los Clavelines, explicó que los vestuarios forman parte de estrategias que buscan reforzar el aprendizaje.

“Se utilizan como una forma de enriquecer los proyectos. No son obligatorios, sino una opción para que el estudiante se involucre más”Melvin GarcíaSubdirector del colegio Los Clavelines

Actividades como el encuentro entre culturas, las ferias científicas o las conmemoraciones patrias permiten a los estudiantes representar contextos históricos, científicos o sociales, haciendo el proceso más interactivo.

En ese sentido, explicó que se ofrecen alternativas para evitar gastos innecesarios, como el uso de materiales reciclados o prendas disponibles en el hogar. Incluso, aseguró que cuentan con un “banco de vestuarios” para reutilizar piezas de años anteriores.

Otros colegios, como el Santa Teresa, destacan que muchas actividades se realizan con ropa regular y que cualquier vestuario adicional depende más de la dinámica específica de cada clase que de una exigencia institucional.

Un representante del centro indicó que, en fechas como el Mes de la Patria, los estudiantes que participan en actos conmemorativos suelen utilizar trajes típicos o vestimentas relacionadas con personajes históricos de la independencia dominicana.

Asimismo, mencionó que, en celebraciones religiosas, como el Día de los Santos u otras festividades vinculadas a la patrona del centro, los alumnos suelen representar figuras como Jesús, la Virgen María o San José, utilizando atuendos acordes a esas escenificaciones.

Explicó que fuera de estas fechas, las actividades que pudieran implicar vestuarios adicionales varían, ya que dependen de lo que cada grupo decida presentar, como bailes, obras teatrales, poesías o canciones. En muchos casos, los estudiantes utilizan ropa regular y no necesariamente trajes elaborados.

También destacó que el colegio no impone la compra de vestuarios ni exige gastos adicionales a las familias. En ese sentido, explicó que, si algún estudiante necesita un atuendo para una presentación, queda a decisión de los padres adquirirlo, ya que la institución “es meticulosa con el tema de gastos innecesarios”.

Niños participan vestidos de médicos, bomberos, policías y otras profesiones durante una actividad escolar. (ILUSTRATIVA)

El subdirector del colegio Amor y Paz, Yohamdary Mariano Reyes, explicó que las actividades que realizan a lo largo del año escolar y que requieren alguna vestimenta adicional “no son constantes”. Detalló que llevan a cabo entre tres y cuatro actividades, como el Día de la Independencia; actividades culturales, como el Día de la Raza; el panamericanismo; y competencias de lectura, entre otras.

“Buscamos que los estudiantes no solo aprendan, sino que vivan lo que están aprendiendo. Cuando se visten, se involucran más, entienden mejor la historia, la cultura y se sienten parte de ella. También se fomenta la creatividad y la seguridad al expresarse“, expresó Mariano Reyes.

Sobre el impacto económico, el centro aseguró que es un factor clave en la planificación. “Sabemos que no todas las familias tienen las mismas posibilidades, y eso siempre lo tenemos presente”, indicaron, al tiempo que subrayaron que “evitamos pedir cosas costosas y tratamos de que todo sea lo más accesible posible”, por lo que buscan alternativas como el uso de materiales reciclados o prendas disponibles en casa.

 Es periodista en Diario Libre.



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