El anuncio de Donald Trump de un alto el fuego entre Israel y Hizbolá no llegó al sur del Líbano. Al menos a ocho personas, entre ellas 2 niños, murieron a consecuencia de bombardeos israelíes y la milicia chií lanzó decenas de drones y … cohetes. La tensa conversación del lunes entre Trump y Benjamin Netanyahu sirvió para frenar la reanudación de los bombardeos contra la capital libanesa, pero el ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró que «las operaciones en el sur de Líbano continuarán cueste lo que cueste» y que el Ejército estudia ampliar los ataques. Mahmoud Qomati, dirigente del Partido de Dios, señaló que «hemos informado a las partes implicadas que rechazamos la ecuación que intercambia los barrios del sur de Beirut por los asentamientos del norte».
Los iraníes insisten en que el alto el fuego debe extenderse al Líbano y lo incluyen como una línea roja del posible acuerdo con Estados Unidos, no aceptan que se trate como un conflicto ajeno y han logrado su objetivo. La república islámica no desea abandonar a Hizbolá, uno de sus grupos aliados clave en la reciente guerra de 40 días, y el anuncio de Trump se produjo tras la amenaza de Netanyahu de volver a bombardear la capital libanesa. Teherán reaccionó con la suspensión de las negociaciones y el presidente llamó al primer ministro israelí para decirle que está «¡jodidamente loco!» y recordarle que «estarías en prisión si no fuera por mí», reveló el portal Axios. Un enfrentamiento que los medios israelíes cercanos al primer ministro minimizaron.
Trump aseguró que Hizbolá aceptó un alto el fuego y ese mensaje le llegó gracias a la mediación de Nabih Berri, presidente del parlamento libanés y uno de los hombres fuertes de la comunidad chií. El veterano dirigente del movimiento Amal elogió a Irán por insistir en que un alto el fuego en el Líbano siga siendo una condición clave para cualquier acuerdo con Estados Unidos. Mohammad Bagher Ghalibaf, principal negociador iraní, habló con Berri para decirle que «si la agresión israelí contra el Líbano continúa, no solo detendremos el proceso de negociación, sino que entraremos en una confrontación directa con el enemigo». Una seria amenaza de escalada.
Ali Hamdan, asesor principal de Berri, declaró a la agencia AFP que la principal exigencia del presidente del parlamento es un «alto el fuego global». Hamdan explicó que «alto el fuego global significa el cese de los ataques israelíes por aire, tierra y mar, y que Israel no llevará a cabo explosiones ni demoliciones» en el sur, donde aplica la doctrina de Gaza y arrasa poblaciones enteras.
En una primera fase, la Embajada libanesa en Washington afirmó que la milicia chií había aceptado una propuesta estadounidense en la que «los ataques israelíes contra el sur de Beirut cesarán a cambio de que Hizbolá se abstenga de lanzar ataques contra Israel, y el marco del alto el fuego se ampliará para abarcar todo el territorio libanés».
Críticas en Israel
En medio de esta nueva ecuación, los israelíes suavizaron las restricciones en las comunidades del norte y anunciaron la reapertura de escuelas en las zonas fronterizas. La presión sobre Netanyahu es fuerte y la decisión de frenar la escalada contra Hizbolá provocó una oleada de críticas en las redes sociales a un primer ministro obsesionado con proyectar una imagen de fuerza en plena carrera electoral.
«Este es el momento de decirle a nuestro amigo, el presidente Trump, ‘no’», escribió en X el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, recordando que Netanyahu dijo en el pasado que un primer ministro fuerte debía saber decir no al presidente de Estados Unidos cuando fuera necesario. «Ahora es el momento de hacer lo necesario y atacar a Hizbolá», añadió el dirigente ultranacionalista, que pide derribar diez edificios al sur de Beirut por cada dron lanzado por la milicia chií.
El exjefe del Ejército y líder del partido Yashar!, Gadi Eisenkot, calificó la directriz de Trump como «una exigencia humillante y claramente irrazonable» y añadió que Netanyahu «es el hombre que daba lecciones a todo el mundo sobre la necesidad básica de ser un primer ministro capaz de decir ‘no’ al presidente de Estados Unidos». El líder de la oposición, Yair Lapid, acusó a Netanyahu de comportarse como si Israel fuera un protectorado de Estados Unidos. Lapid recordó que «la responsabilidad de la seguridad de los ciudadanos israelíes recae exclusivamente sobre el gobierno israelí».
Negociaciones en marcha
Pese a la tensión provocada por los choques en Líbano, la negociación indirecta entre Washington y Teherán continúa gracias a la mediación de Pakistán, Qatar o Egipto. El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que «la condición número uno en las conversaciones con Irán es que Irán abra el estrecho de Ormuz (…) también debe comprometerse a negociaciones específicas sobre el destino del uranio altamente enriquecido». Los iraníes insisten en que están dispuestos a suavizar gradualmente las restricciones si recibe garantías firmes de que no se reanudarán los ataques estadounidenses e israelíes y de que se levantará el bloqueo impuestos por Washington.
La república islámica informó del cruce seguro de 24 barcos por Ormuz, previa coordinación con el nuevo organismo iraní de control del Estrecho, y firmó un acuerdo con el Organismo Internacional de Energía Atómica en El Cairo destinado a allanar el camino para reanudar la cooperación, incluidas las inspecciones de las instalaciones nucleares. El anuncio se produjo tras una reunión entre el ministro egipcio de Exteriores, Badr Abdelatty, su homólogo iraní Abbas Araghchi y el director general del OIEA, Rafael Grossi, quien lo calificó de «un paso en la dirección correcta». La vuelta de los inspectores es un paso importante de cara a un nuevo acuerdo nuclear.


