Nueces, cereales y frutas: los 3 aliados para prevenir infartos

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Un estudio reciente reveló las pautas alimentarias clave para mantener el corazón saludable y fuerte. Las investigaciones demostraron que las personas con mayor incidencia de accidentes cardiovasculares e infartos eran aquellas que no consumían de forma habitual cuatro tipos de alimentos esenciales, entre los que destacan los frutos secos, los cereales integrales y las frutas.

Es muy común escuchar sobre los beneficios de los alimentos de origen natural porque son ricos en antioxidantes y tienen la capacidad de ayudar a reparar los tejidos celulares, fortalecer la elasticidad de las arterias y bajar los niveles de grasa en sangre. Esto quedó evidenciado en una investigación que explica detalladamente la importancia de cada uno de ellos.

El estudio sobre la carga mundial de morbilidad “Carga mundial, regional y nacional de cardiopatía isquémica atribuible a una dieta subóptima, 1990-2023”, reveló que la cardiopatía isquémica (afección de las arterias) sigue siendo una de las principales causas de muerte en todo el mundo.

Además, determinó que las pautas dietéticas son el factor de riesgo más factible de modificar.

La investigación incluyó una estimación de la mortalidad y los años de vida ajustados por discapacidad debido a la cardiopatía isquémica relacionada con la dieta en 204 países, y cómo los ajustes alimentarios influyeron en la disminución del riesgo de enfermedades del corazón.

El eje intestino-corazón: la conexión científica que cuida tus arterias

Frutos secos en tazones en forma de corazón
Los fitoesteroles de los frutos secos actúan como los “porteros” de tu intestino, bloqueando el paso del colesterol malo hacia la sangre de forma 100% natural.
Crédito: Shutterstock

La doctora Sara Marín, especialista en salud femenina e integral (conocida en redes como Un café con la doctora), explica el efecto que estos alimentos tienen en el cuerpo y cómo existe una relación —esta vez ratificada por la ciencia— entre la comunicación de la microbiota del intestino y nuestro corazón.

No es de extrañar que a los intestinos se les llame el “segundo cerebro”, ya que allí se filtra o se desecha lo que el cuerpo no necesita. Muchas veces, el organismo reabsorbe desechos que tendrían que haber sido eliminados, lo que provoca inflamación crónica. Esto ocurre, particularmente, cuando el intestino está irritado por el consumo de alimentos ricos en azúcares, grasas trans o alcohol.

La investigación publicada por la prestigiosa revista Nature sobre el infarto y la alimentación recaba 33 años de datos (el análisis más grande de la historia) y revela que las personas que no sumaban estos alimentos a su dieta tenían más riesgo de infarto.

Para la especialista, lo que comemos es clave para que las bacterias que viven en el intestino tengan materia prima de calidad. La calidad de los alimentos determina el resultado de la producción bacteriana.

“Si le das fibra de alimentos buenos, producen un antiinflamatorio natural que viaja por tu sangre hasta tus arterias y las mantiene elásticas, sanas y limpias. Pero si le das ultraprocesados y azúcares, fabrican una sustancia que se llama TMAO, la cual daña la pared de las arterias, las inflama y hace que se formen más fácilmente las placas que originan los trombos”, agrega Marín.

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La relación entre el intestino y tu corazón va a depender directamente de lo que consumimos; la microbiota le mandará un mensaje u otro al sistema cardiovascular.

Cuatro escudos para tu corazón

La experta explica de forma sencilla cómo las semillas, los frutos secos y las frutas funcionan como superprotectores de la salud cardiovascular:

Frutos secos y grasas saludables

almendras
Los frutos secos como las almendras o las nueces están repletas de nutrientes y son muy buenas para el corazón y para disminuir el colesterol.
Crédito: Shutterstock

Los frutos secos contienen grasas saludables y fitoesteroles. Los fitoesteroles actúan como los “porteros” de tu intestino: cuando llega el colesterol malo a la puerta de la barrera intestinal para pasar a la sangre, no lo dejan avanzar, por lo que se elimina de forma natural a través de las heces.

Cereales integrales y el poder del butirato

La fibra de la avena es un verdadero regalo para la microbiota. Las bacterias la fermentan y producen butirato, un antiinflamatorio natural que viaja por tu cuerpo reduciendo la inflamación, ayudando a regular el sistema inmune y fortaleciendo la barrera intestinal para que no pase ninguna toxina a la sangre. Sin esa fibra, las bacterias se debilitan y el intestino se vuelve permeable.

Frutas enteras frente al mito del azúcar

Marín aclara un punto muy importante en torno al consumo de frutas y su impacto en la sangre. Al comer la fruta a bocados, el azúcar viene dentro de una matriz o “malla” que es la fibra, la cual hace que se absorba de forma más lenta y no produzca un pico de glucosa. La especialista coincide con otros expertps al señalar que no es lo mismo comerte una naranja a bocados que exprimirla y tomarte el azúcar libre sin esa fibra, que funciona exactamente como el freno biológico.

Menos sal para controlar la presión sanguínea

El control del sodio es clave para la salud. El sodio actúa como una esponja que retiene agua en los vasos sanguíneos. Cuanta más agua se retiene, mayor es la presión sanguínea; a mayor presión, aumenta la tensión y más se daña nuestro corazón.

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