Norte de RD concentra fallas sísmicas con mayor riesgo de un terremoto devastador

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Por Raúl Germán Bautista.- La investigación oficial “Amenazas y Riesgos Naturales República Dominicana” establece que la Región Norte representa la zona con mayor amenaza sísmica del país. Allí convergen algunas de las fallas geológicas más importantes de la isla, responsables de buena parte de los terremotos históricos registrados en La Española.

La isla posee un complejo sistema de 14 fallas sísmicas activas cuya interacción incrementa la frecuencia de los temblores y el potencial de que, bajo determinadas condiciones, ocurra un terremoto de gran magnitud.

Esta condición responde a la cercanía del territorio con el límite entre la placa Norteamericana y la placa del Caribe, donde se concentra gran parte de la energía liberada por el desplazamiento continuo de ambas estructuras tectónicas.

Aunque todas forman parte del mismo sistema geológico, las fallas no presentan el mismo nivel de actividad ni representan el mismo grado de amenaza para la población.

Los estudios geológicos indican que estas estructuras distribuyen el esfuerzo generado por el movimiento permanente de las placas tectónicas. Algunas atraviesan el territorio nacional de norte a sur, otras se extienden bajo el mar Caribe o el océano Atlántico y varias cruzan la frontera con Haití, lo que convierte el riesgo sísmico en un fenómeno compartido por toda la isla.

EL NORTE CONCENTRA LA MAYOR AMENAZA SÍSMICA

Los especialistas coinciden en que la Región Norte es la zona de mayor actividad sísmica de República Dominicana. Allí convergen algunas de las fallas más importantes del país, responsables de numerosos terremotos históricos que han afectado a la isla.

La cercanía con el límite entre la placa Norteamericana y la placa del Caribe favorece la acumulación de grandes cantidades de energía tectónica, lo que convierte a esta región en el principal foco de atención para los estudios de amenaza sísmica y los programas de monitoreo desarrollados por los organismos especializados.

LAS FALLAS CON MAYOR INCIDENCIA EN TERRITORIO DOMINICANO

Entre las principales estructuras geológicas identificadas por los investigadores figura la falla Hispaniola Norte, localizada en el océano Atlántico y considerada una de las principales responsables de la actividad sísmica del norte de la isla.

También destaca la falla Camú, que bordea la provincia Puerto Plata y forma parte del sistema tectónico septentrional.

Otra de las estructuras más relevantes es la falla Septentrional, que se extiende desde Montecristi hasta la bahía de Samaná. Su longitud y ubicación la convierten en uno de los accidentes geológicos más importantes del territorio nacional.

A este conjunto se suma la falla Hispaniola, que atraviesa prácticamente toda la isla desde el oeste de Haití, cruza la Región del Cibao y llega hasta Los Haitises, en el extremo sur de la bahía de Samaná.

LAS FALLAS QUE ATRAVIESAN LA CORDILLERA CENTRAL

La Cordillera Central concentra otro grupo de estructuras activas que desempeñan un papel fundamental en la dinámica sísmica nacional.

Entre ellas figura la falla Guazara, localizada entre la Línea Noroeste y la Cordillera Central.

En la provincia Monseñor Nouel se encuentra la falla Bonao, mientras que en la región nordeste se localiza la falla Hatillo.

Otro importante sistema es la falla San Juan-Restauración, que inicia en Dajabón, atraviesa la Cordillera Central y se prolonga hasta la provincia Azua.

A ella se añade la falla Los Pozos-San Juan, cuyo recorrido comienza en Haití y continúa hacia la provincia San Juan siguiendo parte del sistema montañoso central.

LAS FALLAS DEL SUR TAMBIÉN REPRESENTAN UNA AMENAZA

Aunque la actividad sísmica es mayor en el norte, la región sur alberga importantes estructuras tectónicas con capacidad para generar terremotos de gran intensidad.

Una de ellas es la falla Neiba, que inicia en el suroeste de Haití, atraviesa la provincia Independencia y continúa por la parte sur del territorio dominicano hasta el mar Caribe.

En esa misma zona se encuentra la falla Enriquillo-Plantain Garden, una de las más conocidas del Caribe por su historial sísmico. Su recorrido se extiende desde el suroeste haitiano hasta la Sierra de Bahoruco.

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También forma parte de este sistema la falla El Cercado, que conecta la parte central de Haití con la Sierra de Neiba.

Otra estructura relevante es la Trinchera de Los Muertos, que comienza cerca de la frontera dominico-haitiana, entre Pedernales e Independencia, y continúa mar adentro por el mar Caribe.

EL ESTE REGISTRA MENOR ACTIVIDAD SÍSMICA

A diferencia de las regiones Norte y Sur, la parte oriental del país presenta un menor nivel de actividad sísmica.

En esta zona se ubica la falla Higüey-Yabón, considerada la principal estructura tectónica del este y localizada principalmente en la provincia La Altagracia.

Aunque históricamente esta región ha registrado menos terremotos de gran magnitud, los especialistas advierten que ninguna zona del territorio nacional puede considerarse completamente libre de riesgo.

Por qué unas fallas producen grandes terremotos y otras permanecen en silencio

Las fallas geológicas no liberan energía de manera constante.

Durante largos períodos pueden permanecer aparentemente inactivas mientras continúan acumulando esfuerzos internos provocados por el movimiento permanente de las placas tectónicas.

Ese comportamiento explica por qué algunas estructuras permanecen durante décadas sin registrar un terremoto importante y, posteriormente, generan eventos de gran magnitud cuando finalmente superan la resistencia de las rocas.

Precisamente, esa acumulación prolongada de energía constituye una de las principales preocupaciones de los especialistas, debido a que incrementa el potencial destructivo de un eventual terremoto.

La investigación citada explica que los terremotos corresponden a movimientos del terreno originados por la liberación súbita de energía mecánica acumulada en los límites entre placas tectónicas o en fallas internas de la corteza terrestre.

Según el estudio, el desplazamiento continuo de ambas placas incrementa gradualmente los esfuerzos sobre las zonas de contacto. Cuando la resistencia de los materiales rocosos es superada, ocurre el denominado rebote elástico, responsable de la liberación repentina de energía que origina las ondas sísmicas.

Estas ondas se propagan desde el foco del terremoto en todas las direcciones y son las responsables de la sacudida que perciben las personas y de los daños que pueden sufrir edificaciones e infraestructuras.

UNA AMENAZA QUE EXIGE PREPARACIÓN PERMANENTE

Los especialistas coinciden en que el riesgo sísmico forma parte de la realidad geológica de República Dominicana.

La existencia de numerosas fallas activas, el movimiento constante de las placas tectónicas y el historial de grandes terremotos registrados en la isla confirman que la amenaza permanece vigente.

Aunque la ciencia aún no permite predecir cuándo ocurrirá un terremoto, los estudios insisten en la importancia de fortalecer la planificación territorial, mejorar las normas de construcción y promover una cultura de prevención que permita reducir las consecuencias de un evento de gran magnitud.

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