La anorexia nerviosa es uno de los problemas más generalizados de nutrición y uno de los trastornos psiquiátricos más letales y complejos, que no es propio de la vida moderna, pero que la presión estética y las redes sociales han agravado. A este respecto, un estudio piloto revisado por pares, publicado en la revista Communications Medicine, presenta evidencia preliminar de un nuevo enfoque para su tratamiento.
Investigadores descubrieron que una intervención cetogénica supervisada médicamente era segura y altamente viable en pacientes que habían recuperado su peso o presentaban un peso ligeramente inferior al normal.
Dirigido por investigadores de la Universidad de California San Diego, el estudio mostró señales clínicas alentadoras: casi tres cuartas partes de los participantes que completaron el programa ya no cumplían los criterios diagnósticos de anorexia nerviosa, y todos experimentaron una reducción de los síntomas depresivos, se recoge en un comunicado.
Estos hallazgos sugieren que abordar la disfunción neurometabólica subyacente, en lugar de centrarse únicamente en el comportamiento y la recuperación del peso, podría representar un cambio significativo en el tratamiento.
Anorexia nerviosa, uno de los trastornos más complejos
Si bien son preliminares, los resultados del estudio ofrecen nuevas esperanzas para un trastorno que cobra una vida cada 52 minutos en Estados Unidos. Además, se suman a las investigaciones emergentes sobre la dieta cetogénica en otras afecciones, desde el trastorno depresivo mayor hasta la esquizofrenia y el trastorno bipolar.
La anorexia nerviosa es un trastorno psiquiátrico devastador, en el que, incluso después de recuperar el peso, los pacientes suelen luchar contra síntomas psicológicos persistentes, como insatisfacción corporal, un miedo intenso a comer y una preocupación excesiva por la figura, lo que conlleva un riesgo alarmantemente alto de recaída.
El Dr. Guido Frank, profesor de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la UC San Diego y líder del estudio, quien lleva más de 25 años estudiando y tratando a pacientes con anorexia, impulsó esta investigación para ampliar las opciones de tratamiento para esta población de alto riesgo, reza el comunicado.
“Necesitamos urgentemente nuevos enfoques para la anorexia nerviosa. Nuestro trabajo con la terapia cetogénica va más allá de las terapias estándar y potencialmente aborda la fisiología subyacente del trastorno”, afirmó.
“Cada vez hay más evidencia que vincula la anorexia nerviosa con la disfunción neurometabólica, y tenemos la esperanza de que la intervención metabólica directa pueda regular la función neuronal y abordar los síntomas psicológicos que experimentan los pacientes”, dijo de manera optimista.
Detalles del estudio
El estudio clínico ambulatorio, nacional y de un solo grupo administró una intervención cetogénica supervisada de 14 semanas, y 18 de los 22 participantes inscritos (82%) completaron el estudio. No se observó ningún cambio significativo en el peso a lo largo del programa (medido por el IMC). Al final del estudio, el 72% de los participantes que lo completaron alcanzaron el rango de recuperación de los síntomas del trastorno alimentario según las escalas de trastornos alimentarios (Cuestionario de Examen de Trastornos Alimentarios, EDE-Q, e Inventario de Trastornos Alimentarios-3, EDI-3) y todos mostraron mejoras en las puntuaciones de depresión (medidas por el Inventario de Depresión de Beck, BDI), con un 72% dentro del rango normal.
“La investigación científica que dio origen a este estudio comenzó con la búsqueda de respuestas para mi sobrina, Caroline Beckwith”, compartió la coautora Barbara Scolnick, médica internista en Waban, Massachusetts, quien resaltó que este estudio representa la culminación de una década de búsqueda personal.
“La terapia cetogénica, un tratamiento estándar para la epilepsia, fue el principal factor que, combinado con otras intervenciones, permitió a Caroline alcanzar la remisión tras quince años de lucha contra la anorexia nerviosa. Me alientan estos hallazgos preliminares, que indican que este tratamiento podría ser una solución para otras personas como Caroline”, comentó Scolnick.
Si bien los autores reconocen la sensibilidad clínica de las intervenciones dietéticas en esta población de pacientes, este estudio se basa en investigaciones previas. Existen pruebas que demuestran la viabilidad del concepto. Los hallazgos indican que, cuando se administra con supervisión médica especializada y apoyo capacitado, la terapia cetogénica tiene potencial para quienes no han respondido a los tratamientos tradicionales, describen.
“Este estudio pone de relieve el potencial de las intervenciones dietéticas que buscan normalizar la función neurometabólica subyacente incluso en los trastornos psiquiátricos más resistentes, como la anorexia nerviosa”, declaró Jan Ellison Baszucki, cofundador y presidente de Baszucki Group, empresa que financió el estudio. “Esperamos que este trabajo impulse la concienciación y el apoyo a la investigación y la aplicación de la terapia cetogénica para los trastornos alimentarios, ofreciendo así nuevas esperanzas a los pacientes y sus familias”.
Adicionalmente, en la actualidad se está llevando a cabo una extensión de este estudio, dirigida a pacientes con diagnósticos de anorexia nerviosa y bulimia nerviosa, y se están reclutando participantes a nivel nacional, indicaron.
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