#Mundo:Zelenski tendrá los 90.000 millones de la UE… pero sigue esperando a Trump para la paz #FVDigital

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Volodimir Zelenski sigue con varios frentes abiertos: la guerra contra Putin, sus llamadas de atención constantes a Estados Unidos y la relación con la Unión Europea. Y no todos van al mismo ritmo ni responden de manera positiva a los intereses de Ucrania. El país sigue enfrentándose a la invasión rusa mientras espera movimientos de la Casa Blanca para seguir negociando una paz que sigue igual de lejos o más que hace unos meses. Al menos sí ha conseguido la luz verde, después de mucho esperar, de los 90.000 millones del préstamo comunitario para 2026 y 2027.

Cal y arena para Ucrania. La UE responde; algo tarde a ojos de Zelenski, pero responde. Y no a cambio de nada. Hungría levantó su veto y Kiev tendrá los 90.000 millones de préstamo para los próximos dos años, algo que ya era urgente para Ucrania, pero ese sí definitivo llega después de que el Ejecutivo ucraniano reparase el oleoducto Druzhba para que llegase petróleo ruso a Budapest. Sin crudo no habría dinero, mantuvieron tanto Viktor Orbán primero como su sustituto Peter Magyar después. Zelenski espera, eso sí, que esa reparación -de daños causados por ataques rusos, por cierto- sirva como acicate para las aspiraciones europeas del país. 

“Mientras Rusia redobla su agresión, nosotros redoblamos nuestro apoyo a la valiente nación ucraniana, permitiendo que Ucrania se defienda y ejerciendo presión sobre la economía de guerra de Rusia”, celebró por ejemplo sobre este asunto la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Cabe recordar que la ayuda se dará con cargo al presupuesto de la UE, y tiene condiciones: dos tercios del dinero tendrán que destinarse a material militar, con prioridad para la producción europea frente a la de terceros países como Estados Unidos. Los 30.000 millones restantes tienen que ver, por otro lado, con respaldo financiero.

Lo que todavía no puede concretar Bruselas es lo que tiene que ver con la adhesión de Ucrania a la Unión. “Queremos una fecha”, pidió el presidente ucraniano estos días, reclamando que se trate a Ucrania “como al resto de países candidatos”. Pero la realidad es que la entrada en el bloque carece de calendarios para todos y algunas informaciones adelantadas por el Financial Times apuntan ya a que Francia y Alemania trabajan en un escenario de ‘semi-adhesión’: es decir, que Ucrania tenga algunos beneficios de ser miembro de la UE… pero sin serlo. Esa vía parece compleja porque no tiene precedentes y porque podría exigir una reforma de los Tratados que necesita de unanimidad entre los 27.

Trump tiene otras prioridades. En Estados Unidos ya no se habla de Ucrania y parece que eso se confirmó ya en el momento en el que el presidente y su secretario de Estado, Marco Rubio, fueron rotundos con su “esta no es nuestra guerra” como respuesta a la misma frase por parte de los europeos en referencia a Irán. En esa línea el vicepresidente JD Vance apuntó en una conferencia reciente que una de las cosas de las que más orgulloso se siente es de haber recortado la ayuda a Kiev. Eso da buena cuenta de que la situación en Ucrania no está ni entre los tres o cuatro principales desvelos de la Casa Blanca.

Tal es el desasosiego de Zelenski con Trump que varios medios apuntan ya a que Ucrania estaría buscando un nuevo mediador para las conversaciones de paz. Según Bloomberg, emisarios del Gobierno ucraniano se habrían en contacto con Turquía para que albergue una conversación directa entre Volodimir Zelenski y el propio Vladimir Putin. Eso sigue lejos, igual de lejos que quedan ya las últimas rondas en Ginebra entre las partes, que datan del pasado mes de febrero. En ese contexto, Zelenski apeló este jueves al propio Trump, pero también a China e India para que convenzan al Kremlin de parar. 

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“Si queremos poner fin a la guerra, tenemos que decirle a Putin que no tiene razón. No estoy seguro de que los diálogos basados en compromisos funcionen”, sostuvo en una entrevista con la CNN, en la que también mandó un mensaje a Washington por poner toda la presión sobre Ucrania para que sean ellos los que frenen las hostilidades. “Nosotros nos estamos defendiendo. No somos agresores. ¿Detener qué? Entre todos, debemos detener a Putin. ¿Qué significa ser un gran líder? Significa detener la guerra a través de la diplomacia”, espetó.

No hay demasiado optimismo en Kiev respecto a la Casa Blanca. Así lo explicó hace ya días a 20minutos Tymofiy Mylovanov, exministro de Economía ucraniano (2019-2020) y actual presidente de la Kyiv School of Economics. “La total prioridad de EEUU es Irán y no Ucrania, con mucha diferencia”. Pero al mismo tiempo avisa de que todo está relacionado: “Lo que está sucediendo en Irán y lo que está sucediendo en Ucrania están vinculados. Rusia intensifica la tensión aquí mientras presta apoyo allí. A corto plazo, debilitar a Irán podría, paradójicamente, beneficiar a Rusia”, expone. 

La total prioridad de EEUU es Irán y no Ucrania, con mucha diferencia

Pero a largo plazo, debilitar a Irán también debilita a Rusia. “Francamente, creo que Vladimir Putin entiende que él podría ser el siguiente si Estados Unidos sale victorioso frente a Irán”, concluyó. De hecho, no cree que las negociaciones Ucrania-Rusia-EEUU se vayan a retomar pronto. “Putin va a esperar cómo se desarrollan las cosas” en Oriente Próximo, añadió. Pero la pregunta que se hace es “¿en qué condiciones va a terminar la guerra”. Esa es la clave: “Si el paso del tiempo conduce a mejores condiciones para Ucrania, entonces podría, de hecho, jugar a su favor. Pero incluso esa perspectiva es incompleta. La cuestión fundamental es si Rusia está dispuesta a dejar de luchar. Sin eso, la cuestión del tiempo deja de tener relevancia”.

En el frente bélico la cosa cambia poco. El Kremlin no tiene prisa y Putin insiste: “No sé cuánto durará [el conflicto] pero vamos a ganar”, sostuvo esta misma semana. La guerra está -desde hace meses- en un momento de desgaste, como reconocen los expertos, con un frente de batalla que, aunque estabilizado, mantiene una intensidad muy alta especialmente en el Donbás y en la zona este de Ucrania. Ahora mismo Rusia controla el 19% del territorio ucraniano y el intercambio de ‘golpes’ con drones y artillería pesada avanza sobre todo durante las noches. Moscú insiste en los ataques a infraestructuras energéticas pero el final del invierno ha aliviado la presión sobre la población civil. El temor, tal como apuntó Naciones Unidas, es que la guerra se consolide como un “conflicto congelado”.

Ucrania mira el reloj y espera un giro de los acontecimientos. El futuro del país depende de lo que hagan sus aliados: la UE, Estados Unidos, quizás la OTAN, Turquía. Todos entran en un proceso casi contra reloj mientras Rusia no tiene ninguna prisa porque asume que tiene ventaja en la guerra y no ve a los socios de Kiev ya tan unidos como al principio de la invasión. Zelenski, por su parte, sigue elevando la voz para que nadie se olvide de su causa.



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