
El presidente de EEUU, Donald Trump, ha realizado este lunes un pedido de la cadena McDonald’s a la Casa Blanca y le ha dado una propina de 100 dólares a la repartidora como parte de su campaña para eliminar los impuestos sobre las propinas.
Sharon Simmons, la repartidora, con una camiseta con el mensaje “la abuela de Doordash” (popular empresa estadounidense de reparto a domicilio), llegó a la Casa Blanca con dos bolsas de la famosa cadena de comida rápida que le entregó al presidente después de llamar a las puertas del Despacho Oval. “Esto no parece planeado”, bromeó Trump.
Preguntado por si la Casa Blanca daba buenas propinas, el presidente sacó un billete de 100 dólares y se lo entregó a la repartidora. “Sí”, dijo ella. “Quiero agradecerle por la exención de impuestos sobre las propinas. Ha ayudado enormemente a mi familia y, sin duda, lo aprecio mucho”, declaró Simmons, que cifró en más de 11.000 dólares las ganancias al no tener que declarar las propinas.
El presidente ha hecho de su promesa de eliminar los impuestos sobre las propinas uno de los emblemas de su política económica, una iniciativa lanzada en 2024 para ganarse el apoyo de los trabajadores del sector servicios y que en 2025 se tradujo en una deducción fiscal incluida en un amplio paquete aprobado por el Congreso.
Esta medida, ya aplicable a las declaraciones del ejercicio de 2025, reduce parcialmente la carga tributaria sobre las propinas de ocupaciones que dependen en gran medida de estos ingresos, aunque los especialistas recuerdan que no supone una exención total ni permanente, sino un alivio temporal y limitado en función del nivel de renta.
Trump tiene previsto este jueves una visita a Las Vegas para hablar de esta medida. Trump, con la repartidora a su lado, dio a los periodistas declaraciones sobre el estado de las negociaciones con Irán, que concluyeron el domingo sin un acuerdo formal tras más de 20 horas de diálogo.


