
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aludido de forma irónica a la posibilidad de que su país “tome el control” de Cuba en un futuro cercano, sugiriendo incluso una hipotética intervención militar tras la conclusión de una operación en Irán.
Durante un acto público, Trump ha mencionado a un asistente del público originario de la isla caribeña y ha afirmado: “Y él es originario de un lugar llamado Cuba, que tomaremos casi de inmediato“, en un comentario que provocado risas entre los asistentes.
El mandatario ha continuado su intervención vinculando esa supuesta acción con su política exterior en Oriente Próximo. “Acabaremos con una primero, me gusta terminar el trabajo”, ha agregado en referencia al conflicto con Irán.
En la misma línea, el inquilino de la Casa Blanca ha descrito en tono distendido el despliegue de fuerzas estadounidenses en la región: “De regreso de Irán, haremos que uno de nuestros grandes, tal vez el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo, se acerque, se detenga a unos 100 metros de la costa y nos digan: ‘Muchas gracias, nos rendimos'”, en alusión a una eventual y supuesta respuesta de las autoridades cubanas.
Trump ha pronunciado estas palabras con una actitud aparentemente jocosa, mientras parte del público reaccionaba entre risas. Estos comentarios tienen lugar tras la emisión, este viernes, de una orden ejecutiva destinada a reforzar las sanciones de Estados Unidos contra el Gobierno de Cuba, así como contra personas, entidades y redes financieras vinculadas al régimen o que mantengan relaciones con actores ya sancionados.
Cuba ha rechazado las nuevas sanciones
Washington ha justificado la decisión alegando que el Gobierno cubano representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense por sus vínculos con países y organizaciones consideradas hostiles, así como por su papel en la represión interna y la inestabilidad regional.
Además, ha acusado a La Habana de albergar actividades de inteligencia extranjera y de mantener relaciones con actores como Irán o el partido-milicia chií libanés Hezbolá.
Por su parte, el Gobierno de Cuba ha rechazado las nuevas sanciones y las ha calificado de medidas “coercitivas” e “ilegales”. A este respecto, el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, ha asegurado que estas acciones no tendrán efecto disuasorio sobre el país. “No van a amedrentarnos”, ha sentenciado en respuesta a la nueva ofensiva de Washington.


