
A dos semana para que comience oficialmente el verano, miles de españoles ya preparan sus vacaciones, ajenos en muchas ocasiones a las múltiples ordenanzas municipales que cambian de una playa a otra. Lo que está permitido en un arenal puede acarrear una multa en otro de similares características. Una situación que no es exclusiva de España y que también se repite en otros destinos turísticos europeos. A partir del pasado sábado, los bañistas que disfruten de la paradisiaca playa de Punta Molentis, situada al sur de la isla italiana de Cerdeña, una de las más bonitas del archipiélago, deben acogerse a las nuevas medidas impuestas por el Ayuntamiento de Villasimius para esta temporada.
Los usuarios que acudan al enclave tienen que realizar un pago de diez euros solo por acceder a la playa. Además, se les prohibirá llevar sombrillas, tal y como ha informado el medio local La Nuova, salvo algunas excepciones. Estas medidas se aplican tras el incendio ocurrido en julio de 2025 en el arenal que arrasó varias hectáreas de vegetación y obligó a un grupo de usuarios a evacuar la playa.
Las estrictas normas, que ya han generado críticas en las redes sociales, entraron en vigor el pasado sábado y se mantendrán hasta el 31 de octubre. De esta forma, mediante una ordenanza municipal, el Ayuntamiento de la región definió las medidas de gestión y proyección de la playa para la temporada de verano. La prohibición de utilizar sombrillas, tiendas de campañas o artículos similares se aplica a toda la población excepto a las familias con niños hasta los diez años y a las personas mayores de 65 años.
Con respecto a la tarifa de acceso, se impone un pago de diez euros por personas, previa reserva del usuario. La entrada solo es gratuita para personas con discapacidad más un acompañante. La zona cuenta con un aforo limitado y está abierta de las 8.00 horas a las 20.30 horas. Según ha informado el diario Cronache Dalla Sardegna, se abona además una tarifa de aparcamiento y una contribución medioambiental.
El motivo por el cual se aplican estas “medidas extraordinarias”, según el Ayuntamiento, radica en la protección ambiental del lugar, “salvaguardando los hábitats protegidos y garantizando la seguridad de los usuarios”. “Es fundamental limitar la actividad humana en las condiciones actuales de la playa. El acceso por mar no permite un control efectivo de la afluencia y es incompatible con los objetivos de cupo establecidos por la Administración”, escribió el alcalde en la ordenanza.
El documento recoge que “el acceso terrestre al complejo está permitido a un máximo de 70 vehículos por día y, en ningún caso, a más de 150 personas a la vez”. En lo referente al acceso marítimo “está permitido a un máximo de 100 personas a la vez, transportadas exclusivamente por operadores autorizados para operar en el Área Marina Protegida de Capo Carbonara y no están autorizados a permanecer más de una hora en la playa”, según refleja el escrito y recoge el medio local citado.
No se ha hecho esperar la reacción de los bañistas ante las nuevas restricciones. Una usuaria publicaba en X que no va a esta playa desde “que se ha convertido en un enclave ‘instagrameable'” y cede el lugar a “quien tenga ganas de gastar allí su dinero”. “Desde mi punto de vista, no recomiendo ir a esta playa mientras sigan cobrando para poder acceder a ella en coche todo el día, no hay opción de medio día, por menos dinero tienes otras playas igual o mejores que esta en la zona”, publicaba otro en Google Maps.
Desde el Consistorio han avisado que la policía local realizará controles, con tres inspecciones diarias, para verificar el cumplimiento de lo dispuesto en esta ordenanza. Por supuesto, está completamente prohibido arrojar basura, conducir en las dunas, extraer arena o dañar la vegetación.


