
Ibiza vive una crisis medioambiental que amenaza su equilibrio. La ‘serpiente de herradura’ está proliferando cada vez más por las aguas de la isla y está consiguiendo acabar con otra especie autóctona de este territorio, la lagartija pitusa. De todo ello ha alertado el diario The Guardian, quien subraya que cada vez más pescadores y turistas han visto a estas serpientes nadar entre las aguas de la isla.
Esta especie, conocida como Hemorrhois hippocrepis, se está desplazando así nadando por el mar con el objetivo de colonizar nuevos islotes en busca de territorio y de obtener alimento, especialmente estas lagartijas. Además, el diario británico asegura que la rápida extensión de esta especie se explica por la importación de olivos centenarios desde la Península, un tipo de plantación que están llevando a Ibiza propietarios de viviendas de alto poder adquisitivo para sus hogares.
Así, las cavidades y los huecos de estos grandes troncos sirven como escondite perfecto para que las serpientes o sus huevos viajen de forma involuntaria hasta la isla durante su periodo de hibernación. Con ello, se calcula que en al menos el 90% del territorio ibicenco ya hay presencia de estas serpientes.
El diario británico recoge además una investigación elaborada por el CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales) en la que recoge como el crecimiento de este tipo de serpiente está haciendo que disminuyan ya los ejemplares de largatija pitusa al servirle de alimento. “Esto es una tragedia”, aseguran los autores del estudio, quienes explican que este tipo de lagartija supone una especie fundamental para la isla puesto que controla plagas, ya que se alimenta de insectos, y también porque dispersa semillas, ayudando así a la polinización de las flores.
Por otro lado, este tipo de lagartija cuenta con un valor biológico incalculable, puesto que sus miles de años de presencia en la isla han provocado una evolución única. Así, dependiendo del islote en el que habiten, han llegado a desarrollar distintos colores (verdes, azules, negros o anaranjados).
Los autores del estudio, por otro lado, aseguran que el problema de este crecimiento de serpientes en la isla es que han llegado a encontrar ejemplares muy grandes. Así, mientras que en la Península, los ejemplares rara vez pasan de los 1,8 metros y son de complexión delgada, en Ibiza pueden llegar a medir más de dos metros y pesan dos veces más de lo habitual.


