
Al margen de la cumbre de la Comunidad Política Europea, celebrada en Ereván la capital de Armenia el lunes 4 de mayo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro británico, Keir Stamer, se han reunido para debatir sobre el compromiso compartido de mejorar la relación entre la UE y el Reino Unido de modo que se generen beneficios en favor de los consumidores, de las empresas y de la seguridad colectiva europea. También para reflexionar sobre el plan del Reino Unido deseoso de participar en el préstamo de la UE a Ucrania de 90.000 millones de euros (78.000 millones de libras), préstamo que ambas partes consideraron que supondría un gran avance en la relación industrial de defensa UE-Reino Unido.
En la declaración conjunta que han hecho pública ambas partes subrayan su apoyo al pueblo ucraniano y aplauden su valentía en los últimos meses. Además, han decidido iniciar negociaciones sobre la participación del Reino Unido en el Fondo del Consejo Europeo de Innovación, incluido el Scaleup Europe Fund, un nuevo fondo multimillonario que invierte en las empresas europeas más prometedoras de alto crecimiento para escalar y apoyar las ambiciones de la UE y el Reino Unido en ámbitos estratégicos de tecnología profunda y evitar que deserten y abandonen la Unión. Resulta ilustrativo observar qué ha quedado de toda esa campaña antieuropea liderada por Nigel Farage, que logró la victoria del brexit y la salida del Reino Unido de la Unión Europea, para que desde el día siguiente los británicos anden cantando el “volver, volver, volver”, después de comprobar el daño que se han infligido a sí mismos.
Momento de recordar de nuevo, conforme al principio de Hanlon, que no se debe atribuir a la maldad lo que puede explicarse de modo más sencillo por la estupidez. Y hablando de estúpidos conviene prestar atención al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien todos han estado intentando disimular los ridículos en que ha incurrido en atención a las circunstancias y para evitar mayores deterioros ambientales. Pero la catarata de despropósitos que ha ido soltando cada madrugada (hora local de Bruselas) le ha ido empequeñeciendo al dejarle progresivamente aislado. De manera que una vez perdida su credibilidad ha quedado inservible como aliado cualquiera que sea la fuerza destructiva de sus arsenales nucleares.
La catarata de despropósitos de Trump le ha ido empequeñeciendo al dejarle progresivamente aislado
Volvamos a la definición que dio el general Beaufre sobre la disuasión del débil al fuerte como la capacidad que tiene el débil, antes de sucumbir, de causar al fuerte un daño inaceptable y busquemos una entente nuclear franco-británica al servicio de la UE, mientras ensayamos la forma de lograr la contención de Rusia y de sus ínfulas imperiales, mientras encontramos alternativas a un Vladimir Putin cuyo desgaste empieza a amanecer. Atentos.


