#Mundo:¿Momias de origen extraterrestre en Perú? Las limitaciones de los últimos análisis de ADN alimentan la teoría #FVDigital

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Paracas es una desértica península de la provincia de Pisco, región Ica del Perú. Allí, durante unas excavaciones en 1928, el arqueólogo Julio C. Tello descubrió un cementerio complejo y sofisticado. En las tumbas encontró una serie de restos humanos cuyas cabezas eran algo distintas. ¿O es que no eran humanos?

Algunos de aquellos cuerpos tenían los cráneos extraordinariamente alargados. Tello descubrió más de 300 cráneos no ordinarios que se cree tienen al menos 3.000 años de antigüedad. Eran cónicos, un 25% más grandes y hasta un 60% más pesados que la media de los cráneos de los seres humanos.

Todo aquello, tan misterioso, interesó a propios y extraños: en estos años, por esta árida región de Perú han pasado muchos científicos y muchos que decían serlo. De la mano de algunos de estos últimos, el asunto pasó a otra “dimensión” cuando quisieron explicar aquellos cráneos tan raros como no completamente humanos y que, por lo tanto, estábamos ante seres de origen extraterrestre.

En 2022, científicos examinaron 159 cráneos del sitio de Paracas y encontraron que el 98% presentaba signos de “modificación craneal intencional”. Concluyeron que los cráneos fueron deformados intencionalmente por una civilización humana que vivió hace más de 2.000 años, entre el 800 a. C. y el 100 a. C..

Pero no había una explicación científicamente definitiva. De hecho, no era sólo aquella deformación y cómo la causaron sino que los cráneos de Paracas también eran estructuralmente diferentes: sólo tienen una placa parietal cuando los seres humanos normales tenemos dos.

La cultura Paracas del Perú

  • Las cabezas cónicas pertenecen a una cultura arqueológica del Antiguo Perú, del periodo denominado Formativo Superior u Horizonte Temprano, que se desarrolló entre los años 700 a. C. y 200 d. C. Hou se sabe que lo que Tello denominó como “Paracas-Necrópolis” pertenece a otra tradición cultural, la llamada cultura topará, cuyo centro estaba ubicado más al norte, en el valle de Chincha. La cultura paracas es la antecesora de la cultura nazca.

Un linaje humano desconocido

El año pasado, el análisis genético de uno de los cráneos encontró que había fragmentos de ADN que no encajaban en ningún linaje humano conocido. “Presentaba ADN mitocondrial con mutaciones no registradas en ningún ser humano, primate o animal conocido hasta la fecha (…) Estaríamos ante una criatura de tipo humano, pero muy distante de Homo sapiens, los neandertales y los denisovanos”, aseguró el investigador independiente y divulgador Brian Foerster en Ancient Origins.

“Creemos que esta persona nació con el cráneo alargado”, afirmó Foerster. Su argumento, el gran agujero que se ubica más atrás de su posición considerada normal en el ser humano. “No puedes cambiar la posición solo con ataduras porque al tratar de hacerlo, especialmente con un bebé, acabarías por matarlo”, explicó.

Ahora, un nuevo análisis del ADN de las momias con cabeza cónica no ha logrado explicar de forma concluyente su origen, informa el Daily Mail. Investigadores de la Universidad Liberty en Virginia (EEUU) han examinado dientes de los cráneos de Paracas y reconocen que aún no hay suficiente material genético para descartar definitivamente la posibilidad de que los cráneos pertenecieran a una raza extraterrestre.

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Hace falta más cantidad de ADN

En estos cien años algunos han defendido que las momias de cabeza cónica eran prueba de la visita de seres extraterrestres. Han llegado a decir que descendían de especies no humanoides o que eran alienígenas. Frente a ellos, explica la investigadora Abigail McDowell, “algunos arqueólogos y genetistas atribuyeron la deformación a la práctica cultural de la compresión craneal, que utiliza presión para deformar el cráneo, a menudo un símbolo social de riqueza o importancia”.

Los investigadores de Virginia se propusieron utilizar dientes para extraer ADN porque son extremadamente duros y resistentes a la putrefacción a lo largo de los siglos. De otro modo, las piezas dentales son como “cajas fuertes” naturales para el ADN.

El equipo de la Universidad Liberty probó dos métodos diferentes para obtener el ADN. Después, utilizaron una máquina de medición especial para comprobar la cantidad exacta de ADN extraído de cada diente. Pero ni de una manera ni de la otra lograron suficiente cantidad de ADN para obtener una imagen clara de la composición genética de los cráneos cónicos.

Con un método suave obtuvieron 2,3 unidades de ADN (entre 300 y 400 células humanas) y con otro más intenso, 14,1 unidades (entre 2.100 y 2.400 células). Es poco: los laboratorios suelen necesitar al menos 20 unidades de ADN para que arrojen resultados claros las máquinas de análisis genético.

¿Cabezas alargadas como los marcianos de película?

De este modo, el debate sigue abierto y los amigos del misterio pueden seguir hablando de un origen extraterrestre. Es el caso de David Childress, una de las estrellas del programa del Canal Historia, Ancient Aliens.

Las investigaciones arqueológicas de estos años sugieren que, como parte de una tradición cultural, los humanos antiguos de Paracas envolvían suavemente el cráneo blando de un bebé con tela o tablas durante varios meses. Lo hacían para moldear permanentemente su cabeza, dándole una forma alargada y cónica. Pero Childress argumenta que la práctica de vendar la cabeza buscaba imitar la apariencia de los “ancestros altamente avanzados” de la humanidad.





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