
En historia, se conoce como Edad de Oro de la Piratería la comprendida entre los años 1650 y 1730, cuando la piratería marítima fue un factor significativo en la historia de los océanos Atlántico Norte e Índico, con especial incidencia en el Caribe.
Ahora, un grupo de arqueólogos han encontrado tres pecios en Nassau, la capital de las Bahamas, y sus alrededores, en la isla de Nueva Providencia, que pertenecen precisamente a esta época tan común en el cine y la literatura.
En declaraciones recogidas por Michael Pateman, director del Museo Marítimo de las Bahamas en Gran Bahama, los barcos aún muestran claramente “todos los indicios de actividad pirata”, recoge el Daily Mail.
El primer pecio se encontró dentro del puerto de Nassau y consiste principalmente en piedras de lastre: grandes rocas que se utilizaban para mantener el barco estable frente a las olas.
Estas piedras fueron encontradas apiladas sobre los restos carbonizados del casco del barco, una señal clásica de actividad pirata. “Tras apoderarse de un barco y llevarse su cargamento, cañones y accesorios, los piratas tenían que deshacerse de todo rastro de su crimen“, dice Pateman.
“Quemar barcos hasta la línea de flotación era una táctica tristemente célebre para ocultar delitos graves a las autoridades”, prosigue el experto.
Junto a los restos calcinados, los investigadores encontraron marcos y clavijas, un tipo de elemento que se utiliza para unir piezas de madera. El uso de este tipo particular de clavo de madera indica que el barco probablemente fue construido en algún momento del siglo XVIII, justo antes del apogeo de la piratería en el Caribe.
“Puede que haya sido una vida corta, pero durante un breve período de caos, los marineros encontraron una libertad y una riqueza sin parangón en ningún otro lugar del mundo. Esa fuga era el sueño de todo pirata”, dice Pateman.
En el apogeo de la edad de oro, en 1718, Woodes Rogers, gobernador de Nueva Providencia, vio cómo 40 barcos eran incendiados y hundidos por piratas frente a las costas de Nassau. Sin embargo, hasta ahora, ninguno de esos restos había sido encontrado.
Eso cambió cuando un equipo de investigadores de la Expedición Pirata de Nueva Providencia y del programa de televisión Wreckwatch se convirtió en el primero en obtener permiso para bucear dentro de la zona restringida del puerto de Nassau.
Pero, incluso con los permisos legales en regla, descubrir estos restos ocultos distaba mucho de ser fácil. El explorador y realizador del proyecto, Chris Atkins, declaró: “El puerto de Nassau es enorme”.
Las mareas generan peligrosas corrientes en sus aguas dos veces al día y estas aguas suelen acoger manadas de tiburones. Era por lo tanto una expedición arriesgada con altas probabilidades de no encontrar nada.
Además, el equipo encontró otro velero del siglo XVIII a 35 km al este de Nassau. Es un barco de un solo mástil, conocido como balandra, que contaba con una gran pila de piedras de lastre, un gran cañón de cubierta y un cañón giratorio de hierro. Los investigadores también encontraron tres balas de cañón, 25 balas de mosquete de plomo y una piedra de afilar espadas.
Los cañones giratorios eran pequeños cañones montados sobre pivotes, generalmente sujetos a las barandillas de la cubierta, y eran el arma antipersonal preferida por las tripulaciones piratas que realizaban incursiones. Si bien podría haber sido un barco civil con defensas contra piratas, la ausencia de la carga sugiere que probablemente se utilizaba para la piratería.
Por último, el tercer pecio de la edad de oro fue hallado bajo el antiguo puente de Nassau, “donde vive un tiburón toro muy gruñón”, según el informe presentado a la autoridad de antigüedades de las Bahamas.
El yacimiento contenía dos cascos mal conservados, uno de los cuales había sido perforado por tuberías modernas. Sin embargo, a pesar del deterioro, el equipo aún pudo identificar la carga del barco de 300 años de antigüedad.
Sean Kingsley, arqueólogo marino y codirector del proyecto, dijo: “Decidimos echar un vistazo y nos sorprendió encontrar tablones del casco, aparejos, botellas de vidrio y ladrillos de la cocina del barco”. Lo que resulta aún más revelador es que los investigadores también encontraron docenas de pipas de tabaco de arcilla con el escudo de armas de la realeza británica.
Estas pipas se fabricaron en Londres, probablemente entre las décadas de 1740 y 1750, lo que sugiere que los barcos viajaban de Inglaterra a Nueva Providencia después de que la amenaza de la piratería se hubiera reducido.
Según los investigadores, lo más probable es que el barco encallara en un banco de arena submarino, en lugar de haber sido capturado por piratas. Sin embargo, su cargamento de pipas caras y vino en botellas de vidrio ofrece una perspectiva crucial sobre cómo se recuperó la economía de la isla tras el fin de la piratería.


