
La Unión Europea tiene deudas que pagar y algunas tienen que ver con las expectativas que en algún momento generó: de eso va la ampliación y será el tema central en la cumbre de este viernes en Tivat (Montenegro) con los países de los Balcanes Occidentales, todos ellos ‘eternos’ candidatos a entrar en el bloque comunitario. “Nuestro compromiso con los Balcanes Occidentales es real, al igual que la oportunidad que supone la ampliación. El impulso está ahí. Ahora es el momento de cumplir”, sostuvo el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, de tour esta semana por la región.
Y es que la UE necesita ‘aplacar’ los celos de los Albania, Serbia, Montenegro, Macedonia del Norte… frente al acelerón que le pretenden dar al proceso de Ucrania: Hungría ha levantado su veto de dos años a que la adhesión de Kiev pueda avanzar y está previsto que este mes se puedan iniciar formalmente las negociaciones, en paralelo a las de Moldavia. Y mientras los Balcanes esperan su ‘trozo de tarta’, con Montenegro y Albania más avanzados que el resto.
El proceso de ampliación es largo y se basa en méritos. Se dan un total de 35 capítulos (que se agrupan en seis áreas temáticas, llamadas clústeres) que tienen que abrirse, cerrarse por unanimidad y que también pueden congelarse sine die. Además, la voz cantante la llevan siempre los Estados miembros y, en menor medida, el Parlamento Europeo. Y cabe recordar que la UE no afronta una ampliación desde el 2013, cuando solamente entró Croacia. Antes, en 2007, entraron Bulgaria y Rumanía, y en 2004 se dio una gran ampliación con hasta 10 incorporaciones con muchas lagunas y errores que todavía se pagan a día de hoy, como la inestabilidad de Hungría como Estado miembro.
Según los últimos análisis de la Comisión Europea, Montenegro avanza a buen paso. Ha cerrado cuatro capítulos de negociación durante el último año. “El compromiso de Montenegro de cerrar provisionalmente más capítulos refleja su dedicación a la integración europea. Mantener un avance constante en las reformas y buscar un consenso político amplio continuo son cruciales para lograr el objetivo del país de cerrar las negociaciones de adhesión para finales de 2026“, resume la Comisión. En la capital comunitaria, de hecho, ya hay voces que ven al país dentro de la UE en 2028. Fuentes consultadas por este medio explican que ya se están dando pasos internos para la incorporación de este país en el corto plazo, en algo que recibe el nombre de ‘preadhesión’ en la jerga comunitaria.
Albania también va por el buen camino, con cuatro áreas temáticas abiertas durante el último año. Los preparativos para la apertura del último clúster este año están bien avanzados, añade Bruselas, que reconoce además que se ha logrado progreso en los aspectos fundamentales, particularmente en la reforma judicial y en la lucha contra el crimen organizado y la corrupción. “Ahora se necesitan esfuerzos continuos para cumplir los puntos de referencia provisionales bajo los fundamentales, lo cual abrirá el camino para comenzar a cerrar capítulos de negociación una vez que se hayan realizado las reformas sectoriales necesarias. Lograr el objetivo de Albania de concluir las negociaciones para 2027 depende de mantener el impulso reformista y fomentar un diálogo político inclusivo”, concluyen en este caso.
Por eso la cumbre es más importante de lo que parece: fuentes consultadas por 20minutos ya asumen que, salvo giro inesperado, la entrada de Montenegro podría darse el año que viene, o en 2028 en el peor de los casos. Un Estado miembro más en la UE -y pequeño, como es el caso- no alteraría mucho la dinámica interna, pero abriría la veda para que los demás candidatos pidan celeridad a los socios: la exigencia de unanimidad es condición sine qua non, y también hay recelos. Ahora, la cumbre en Tivat servirá, dicen en Bruselas, para dar “certidumbre” a lo que viene. Las fuentes asumen que la ampliación ya no se puede aparcar.
Y entre tanto Ucrania pulula sobre los líderes. El agravio comparativo que se puede generar es para muchos real; Kiev se ha convertido en una referencia a la hora de hablar de ampliación y estos días se ha dado un paso casi definitivo. El Gobierno húngaro liderado ahora por Peter Magyar ha levantado el veto de Orbán a cualquier avance con Ucrania y Volodimir Zekenski asegura que su país puede cumplir con todos los requisitos para la entrada ya en 2027, algo que parece una quimera para los expertos. Además, los Estados miembros están divididos entre los nórdicos, que tienen “pleno compromiso” con el camino ucraniano hacia la UE y los recelos de otros socios como Francia o Polonia, más preocupados en los efectos que tendría la entrada de Ucrania por ejemplo en el reparto de fondos.
La idea de Alemania, sin recorrido
En ese contexto, Alemania puso sobre la mesa la opción de que Kiev se convierta en ‘miembro asociado’ de la UE; es decir, que acceda a fondos y ventajas, y tenga voz, pero no voto en el Consejo. Pero la propuesta tiene más de brindis al sol que de realidad. Dmytro Korniienko, politólogo ucraniano y fundador de Resurgam, sostiene que el paso de Alemania es una manera de respaldar a Kiev. “Quiere demostrar compromiso político y liderazgo moral. Desde un punto de vista pragmático, no existe una posibilidad realista de que Ucrania se una a la UE en 2027; esto es más probable que ocurra alrededor de 2029–2030″, así que la propuesta de Berlín busca un punto intermedio, y, además, “también lanza un mensaje a Putin de que Ucrania inevitablemente se convertirá en parte de la UE, con todas las consecuencias relevantes para la política del Kremlin”.
“Entonces, ¿la propuesta de Alemania tiene lógica? Sí, la tiene. Aborda ciertos problemas, tanto políticos como morales. También formaliza jurídicamente aquellas áreas en las que la UE y Ucrania ya están estrechamente conectadas, como la defensa, la energía y otras”, añade Korniienko, aunque reconoce que en la práctica plantea problemas “porque no está claro cómo se podría encajar” esa membresía asociada con los Tratados de la UE. “Además, es poco probable que una membresía interina reciba unanimidad dentro de la UE como forma de integración. Por lo tanto, este tema o bien permanecerá dentro de las discusiones políticas, o terminará con la firma de acuerdos sectoriales separados”, resume, por lo tanto, pese a la idea de Merz, la integración de Ucrania, reconoce el experto, “continuará dentro de los procesos y ritmos que ya habían sido definidos anteriormente, y que siguen la vía estándar de adhesión”.
España, por su parte, insiste: el proceso de adhesión “tiene que basarse en méritos”, se hable de Ucrania o de los Balcanes. “Creemos que todas las propuestas son bienvenidas a la hora de reflexionar sobre el momento en el que se encuentra la ampliación“, aseguró sobre la propuesta germana el secretario de Estado para la UE, Fernando Sampedro, que dejó la idea como un debate más a tener en cuenta. “Se trata de trasladar ese imperativo que tiene la UE, estratégico, a nivel de inversión, de estabilidad en nuestra vecindad, de acompañar basado en un proceso de méritos a Ucrania, pero también a Moldavia, por supuesto a Montenegro y Albania, al resto de candidatos, en este proceso de ampliación”, resumió.
La cumbre en Tivat va de credibilidad para la Unión. Los Balcanes quieren que su camino hacia la UE no se vuelva a ver paralizado por el hecho de que el bloque ponga toda su mano tendida en Ucrania. De Montenegro no saldrán grandes conclusiones, pero el objetivo de los 27 es que el mensaje sea de igualdad en un proceso basado en méritos y no en atajos.


