#Mundo:La bomba de Ormuz #FVDigital

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Nueve países del planeta poseen armas nucleares. En esa lista figuran China, Francia, el Reino Unido, la India, Pakistán, Corea del Norte, Israel y sobre todo Rusia y los Estados Unidos que acumulan el 90% de las ojivas nucleares existentes, cerca de 12.000, con una potencia destructiva capaz de convertir la tierra en un desierto radioactivo. 

Cabe suponer que ninguno de los líderes mundiales que pueden pulsar el maldito botón nuclear tiene interés en hacerlo a sabiendas de que desencadenar un conflicto atómico nos situaría próximos al apocalipsis. Pertenecer sin embargo a ese exclusivo club nuclear tiene para algunos de sus miembros un valor netamente existencial al entender que poseer un arma tan disuasoria les permite cuanto menos asegurarse la soberanía frente a cualquier potencia rival.

El caso más evidente es el de Corea del Norte en manos de una autocracia de carácter dinástico que mantiene a su población en la más delirante distopía. Esa misma garantía existencial es a la que supuestamente aspiraba Irán con su programa de enriquecimiento de uranio a fin de poseer un arma nuclear, lo que genera la inquietud y el temor de sus potenciales adversarios. 

En julio del 2025 israelíes y norteamericanos bombardearon sus instalaciones nucleares en el intento de impedir el desarrollo de una bomba atómica y a pesar de dar entonces por destruidas la totalidad de sus centrifugadores volvieron en marzo a la carga con idéntica finalidad, iniciativa a la que Donald Trump se vio arrastrado por Benjamin Netanyahu contra el criterio mayoritario de los estrategas del Pentágono. 

Cierto es que sus ataques dejaron bajo mínimos el aparato militar iraní, pero les proporcionaron a cambio la excusa perfecta para emplear un arma aún mas eficaz y expeditiva que la posesión de un artefacto nuclear, el cierre del estrecho de Ormuz

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Un corredor marítimo por el que circulaban unos 30.000 buques cisterna al año con mas del 20% del petróleo consumido a nivel mundial. El mayor cuello de botella energético del planeta del que depende la exportación de crudo de Arabia Saudí, Irak y los Emiratos del Golfo todos ellos socios de los Estados Unidos en materia de defensa. Pese a que Teherán amenazaba con hacerlo nunca el régimen de los Ayatolás había cerrado el estrecho, ni siquiera en los 8 años de guerra con Irak. Prolongar el bloqueo pone en solfa la economía mundial lo que conduce a todas las cancillerías del planeta a mirar con el mayor de los recelos a quienes desde Tel Aviv y Washington, sin contar con nadie, nos embarcaron a todos en las consecuencias de su descabellada campaña.

El último informe del Banco Mundial prevé que durante este año los precios de la energía aumentarán un 24% provocando una grave conmoción en los mercados mundiales de productos básicos con subidas en torno al 16%, una crisis que terminará afectando negativamente al crecimiento económico y la creación de empleo a nivel global. 

Los primeros perjudicados, como siempre, los más pobres, que gastan la mayor parte de sus ingresos en alimentos y combustibles, y los mas beneficiados los petroleros rusos y norteamericanos que incrementan sus ganancias de forma exponencial, En términos políticos a Trump no parece que le vaya bien en su país donde ni sus seguidores entienden el avispero en el que se ha metido, y solo a Netanyahu le beneficia semejante desastre. El primer ministro de un país de 9 millones de habitantes que enredó al errático presidente de la mayor potencia del planeta hasta provocar enormes perjuicios a miles de millones de personas. Una brutal desproporción.



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