
La guerra y la tensión en torno al estrecho de Ormuz ya están teniendo consecuencias mucho más allá del petróleo o las rutas marítimas internacionales. Japón, uno de los países más dependientes de las importaciones energéticas de Oriente Medio, empieza a notar el impacto incluso en productos cotidianos. El último ejemplo lo protagoniza Calbee, el mayor fabricante japonés de aperitivos y patatas fritas, que ha anunciado que modificará temporalmente el diseño de algunos de sus productos más populares por problemas de suministro de tinta industrial.
La compañía, con sede en Tokio y propietaria de algunas de las bolsas de patatas fritas más reconocibles de los supermercados japoneses, reducirá el diseño de 14 productos a impresiones en únicamente dos colores: blanco y negro. Según explicó la empresa en un comunicado, los nuevos envases comenzarán a distribuirse a partir del 25 de mayo y el cambio “no afectará a la calidad de los productos”.
El problema no está en los alimentos, según ha informado la compañía, sino en las materias primas necesarias para fabricar la tinta de impresión. Parte de esas tintas utiliza resinas derivadas de la nafta, un subproducto del petróleo cuya disponibilidad se ha visto afectada por la inestabilidad en Oriente Medio. Japón importa una parte importante de este material desde la región y el temor a interrupciones en el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz ha generado tensiones en la cadena de suministro.
Medios japoneses como NHK y Nikkei adelantaron la noticia este martes, provocando incluso caídas en bolsa de las acciones de Calbee durante la sesión. La medida ha causado un notable impacto en Japón, donde el diseño colorido de los envases de la marca forma parte de su identidad comercial.
La escasez de derivados petroquímicos también está afectando a otros sectores industriales japoneses. En las últimas semanas, fabricantes de productos domésticos y materiales plásticos han reconocido dificultades para garantizar determinados suministros. Algunas compañías incluso han tenido que paralizar temporalmente sus importaciones y pedidos mientras buscaban alternativas fuera de Oriente Medio.
Desde el Gobierno japonés han tratado de lanzar mensajes de calma en las últimas semanas. Las autoridades aseguran que el país mantiene reservas suficientes y que ya trabaja para diversificar las rutas de importación de materias primas energéticas y químicas. Además, según fuentes oficiales, las importaciones de nafta procedentes de regiones alternativas se han incrementado durante mayo para evitar problemas mayores en la industria.


