
A dos días de que acabe el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, la situación entre ambos países dista mucho de llegar a una solución del conflicto. Si este domingo el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó que una delegación de su país estaba ya en camino de Pakistán para emprender una nueva ronda de negociaciones con el régimen iraní, este lunes Teherán ha decidido dejar en el aire esas conversaciones después del ataque de Washington a uno de sus buques en el estrecho de Ormuz.
Los hechos han dinamitado así el diálogo entre ambas partes y han llegado a ser confirmados por el propio Trump. Según el mandatario, este domingo las fuerzas militares estadounidenses desplegadas en el golfo de Omán —la entrada al estrecho de Ormuz— han llegado a atacar, interceptar y capturar un buque de Irán que intentaba superar el bloqueo impuesto por Washington a los puertos iraníes: “La tripulación no respondió, así que nuestro buque de la Armada lo paró haciéndole un agujero en la sala de máquinas. Ahora mismo los marines tienen bajo custodia el buque”.
“Intentó pasar nuestro bloqueo naval y no le fue muy bien”, ha añadido el líder de la Casa Blanca, quien ha precisado asimismo que la embarcación es un buque de casi 275 metros de eslora que “pesa casi como un portaaeronaves“. Desde Washington también han explicado que el buque iraní, que recibe el nombre de ‘Touska’, ha sido interceptado en concreto por el destructor ‘USS Spruance’ y que se encuentra además en la lista de embarcaciones sancionadas del Departamento del Tesoro estadounidense por su “historial de actividad ilegal”.
La respuesta de Irán no se ha hecho esperar y durante la madrugada han calificado los hechos como un acto de “piratería marina” que supone una violación del alto el fuego alcanzado el pasado 8 de abril. En un comunicado emitido por el portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya las autoridades iraníes explican que el Ejército estadounidense disparó contra el barco con el objetivo de inutilizar su sistema de navegación. Tras ello, la embarcación fue abordada por varios soldados norteamericanos. “Después del ataque de EEUU, las fuerzas iraníes también atacaron barcos militares estadounidenses con drones,” añade la nota de prensa. El Ejército de Teherán, además, ha precisado que el carguero se trata de un portacontenedores que había salido de China y que viajaba a su país.
Con todo, los nuevos ataques han provocado que la nueva ronda de conversaciones haya quedado completamente en el aire. Tras los hechos, desde Irán han confirmado que por el momento no tienen planes de participar en una segunda ronda de diálogo con la parte estadounidense. “No tenemos planes para la próxima ronda de negociaciones y no se ha tomado ninguna decisión al respecto”, ha destacado este lunes por la mañana en rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei. Ya este domingo, además, desde Irán pusieron como condición que Washington suspendiera el bloqueo que mantiene en Ormuz para sentarse de nuevo a negociar algo con ellos.
El diplomático ha acusado además a Washington “de no ser serio” en sus esfuerzos por conseguir llegar al fin del conflicto ya que sus acciones, ha declarado, “contradicen” sus declaraciones para que ambas partes se vuelvan a sentar sobre la mesa: “Mientras habla de diplomacia y disposición para unas negociaciones, Estados Unidos lleva a cabo unas acciones que no indican en modo alguno seriedad de cara a continuar el proceso diplomático”.
“El equipo negociador iraní debe seguir los procesos diplomáticos con vigilancia y absoluta precisión, dado que Estados Unidos sigue insistiendo en posiciones poco realistas”, ha sostenido el portavoz del Gobierno iraní antes de recordar que Washington “ha traicionado a la diplomacia y ha violado el Derecho Internacional”.
En el mismo sentido se ha expresado el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, quien ha alejado aún más las posibilidades de una nueva ronda de contactos tras manifestar que Teherán no confía en “el enemigo” porque en cualquier momento “podría escalar la guerra”. Por ello, ha avanzado que la República Islámica está preparada para “tomar las medidas necesarias”.
Islamabad, preparada para la ronda de negociaciones
Pese a todo, lo cierto es que Islamabad, la capital de Pakistán, país mediador entre ambos países, se prepara para acoger una hipotética ronda de negociaciones aunque sin presencia iraní. Por el momento, la ciudad permanece bajo un estricto bloqueo de seguridad y la llamada “Zona Roja” —la que alberga embajadas y sedes gubernamentales— se encuentra ya sellada al tráfico y con oficinas y escuelas cerradas por orden administrativa. Además, el hotel Serena, sede de la primera ronda de contactos, permanece desalojado y bajo control militar.
En un principio, se esperaba que este lunes por la tarde aterrizase ya la delegación estadounidense, capitaneada por el vicepresidente JD Vance y que también cuenta con el yerno de Trump, Jared Kushner, y su enviado especial, Steve Witkoff. Sin embargo, y a pesar de que ha sido el propio Trump el que ha asegurado que la comitiva llegaba este lunes por la noche, varios medios como la CNN y el periódico New York Times informan que Vance se encuentra todavía en Estados Unidos y que la delegación saldrá en realidad de Washington este martes, negando así lo declarado por el presidente estadounidense.
“Mis representantes van a Islamabad, Pakistán; estarán allí este lunes por la noche para negociar. Estamos ofreciendo un trato muy justo y razonable, y espero que lo acepten porque, si no lo hacen, Estados Unidos va a destruir todas las centrales eléctricas y todos los puentes de Irán”, amenazó el propio Trump este domingo. Este lunes, de nuevo, reiteraba que ya estaban viajando. “Ya van para allá”, ha llegado a declarar al periódico New York Post. Además, en un mensaje en su cuenta de Truth Social ha destacado también que el acuerdo con Irán se firmará “relativamente pronto”.
Sea como sea, no hay por el momento ninguna previsión oficial de que una delegación iraní vaya a aterrizar también en Islamabad, pero lo cierto es que el presidente de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento de Irán, Ebrahim Azizi, no ha cerrado del todo la puerta a ello al afirmar que Teherán continuará las conversaciones con Washington de alguna manera: “Nunca hemos temido el principio de la negociación. Quizás hoy o mañana, tras una evaluación más exhaustiva, consideremos que es probable (enviar una delegación), siempre que el equipo negociador estadounidense y que los mensajes que reciban de Irán sean una señal positiva”.
Una de los principales obstáculos de esas negociaciones es, precisamente, el control de Ormuz. A pesar del bloqueo naval estadounidense en la zona, Azizi ha asegurado en una entrevista con la BBC que Teherán nunca entregará el control del Estrecho puesto que se trata de “un derecho inalienable” de su país: “Irán decidirá el derecho de paso, incluyendo los permisos para que los buques transiten por el estrecho”. Ante todo ello, ha confirmado que se va a presentar un proyecto de ley en el Parlamento iraní en materia de seguridad marítima y seguridad nacional que, basado en un artículo de su Constitución, establecerá este control de Irán sobre Ormuz.
A la espera de ver si realmente se produce esa nueva ronda de conversaciones, quien ha ofrecido también sus servicios para que ambas partes lleguen a una solución del conflicto ha sido Rusia. El Kremlin aspira a entrar así en la mesa negociadora y uno de sus portavoces ha insistido este lunes en que están dispuestos “a brindar toda la asistencia necesaria para lograr una solución pacífica y un acuerdo adecuado”. De lo contrario, han destacado, podría haber “consecuencias mucho más negativas” para la seguridad regional y la economía mundial.
Hezbolá reivindica su primer ataque en Líbano desde el alto el fuego
Si el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán atraviesa así una difícil tregua, la situación en el Líbano no parece tampoco muy diferente. Este lunes, el grupo chií Hezbolá ha reivindicado su primer ataque contra el Ejército de Israel desde la entrada en vigor el pasado 16 de abril de un alto el fuego de diez días. La milicia ha confirmado así la explosión de varias bombas que habían sido colocadas previamente al paso de varios tanques israelíes en los alrededores de Taibé, al sur del país, lo que ha llegado a destruir cuatro de esos vehículos.
El Ejército de Israel, por su parte, anunció durante el fin de semana la muerte de dos de sus soldados, también por la explosión de varias bombas, y ha continuado también estos días con sus ataques contra supuestos miembros y objetivos de Hezbolá, así como con la demolición de distintas zonas que controlan en el sur del Líbano. Además, en la zona ocupada por sus tropas han matado a una persona que, según las fuerzas de defensa de Israel, había violado “los entendimientos del alto el fuego” tras cruzar por una zona delimitada y haberse aproximado a varios soldados israelíes, un suceso que supuso “una amenaza inmediata” según han descrito.
Ambas partes, por tanto, continúan denunciando violaciones del alto el fuego por parte del enemigo. Con todo, representantes de ambos países mantendrán este jueves en Washington una nueva ronda de negociaciones para explorar el fin del conflicto, unas conversaciones en las que no estará presente la milicia Hezbolá, tal y como han confirmado desde Washington, que actúa como mediador en este caso.
Estos días, además, tras la entrada en vigor del cese de los ataques, miles de personas que habían abandonado las localidades del sur del Líbano han comenzado a volver a sus casas. Muchos, sin embargo, han encontrado sus hogares completamente en ruinas. Se calcula que más de un millón de personas han tenido que abandonar sus casas desde el mes de marzo, cuando Hezbolá e Israel entraron en un nuevo conflicto tras la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero contra el líder iraní, Alí Jamenei. Además, cerca de 2.300 personas han muerto por ataques israelíes. En el bando hebreo, ya son 15 los soldados que han perdido la vida en el Líbano por los ataques de Hezbolá.


