
Bruselas aspira a “proteger a los menores” en internet igual que se hace, dicen, en el mundo analógico. Bruselas ha presentado este miércoles su app gratuita para que los menores puedan verificar su edad cuando usan internet, en un paso más en esa regulación de la red que ya han liderado países como España o Francia. Ambos abogan por ejemplo por prohibir el acceso a las redes sociales para los menores de 16 y todo es parte de la disputa de la UE con las grandes tecnológicas.
“Es nuestro deber proteger a nuestros niños en el mundo en línea, igual que lo hacemos en el mundo fuera de línea. Y para hacerlo de manera eficaz, necesitamos un enfoque europeo armonizado”, ha explicado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una comparecencia junto a la vicepresidenta encargada de la Soberanía Tecnológica, Hena Virkkunen.
¿Cuáles son las claves de esta aplicación?
¿Es gratuita y anónima?
Sí, y así lo confirmó Von der Leyen. “En primer lugar, es fácil de usar. Descargas la aplicación. La configuras con tu pasaporte o documento de identidad. Luego demuestras tu edad al acceder a servicios en línea. En segundo lugar, respeta los estándares de privacidad más altos del mundo. Los usuarios demostrarán su edad sin revelar ninguna otra información personal. En pocas palabras, es completamente anónima: no se puede rastrear a los usuarios”, resumió. Fuentes comunitarias han confirmado que todavía no hay un calendario claro para su presentación.
Además, la aplicación funciona en cualquier dispositivo —teléfono, tableta, ordenador, lo que sea—. Y, por último, es totalmente de código abierto: todo el mundo puede comprobar el código. “Esto significa que nuestros países socios también pueden utilizarla”, reclamó la jefa del Ejecutivo comunitario. Con todo, espera sobre todo la implicación de las grandes plataformas, que siguen en el foco de Bruselas para que respeten la regulación europea.
¿En qué modelo se basa?
En el del pasaporte Covid. Von der Leyen defendió como referencia la app que se usó como pasaporte durante la pandemia con “el mismo modelo” y pide usar como referencia los logros que hubo entonces para la unidad europea. “Desarrollamos la aplicación Covid en un tiempo récord, solo tres meses, para ayudarnos a volver a la vida normal de forma segura. Con un escaneo de nuestros certificados Covid, podíamos ir a un concierto o subir a un avión para viajar de nuevo, etc. 78 países en 4 continentes utilizaron esta aplicación, por lo que fue un gran éxito. Y ahora hemos tomado ese éxito y lo hemos aplicado a la aplicación de verificación de edad. Sigue los mismos principios, el mismo modelo”, recordó la presidenta de la Comisión.
¿Exige la colaboración de las plataformas?
Sí, y es clave. “Ya no hay excusa para no proteger a los menores”, reiteró Von der Leyen. Bruselas, eso sí, insiste en que el sistema desarrollado garantiza la protección de datos de los usuarios, que mantendrán “el control pleno de sus datos” cuando accedan a un servicio con restricciones por edad desde la nueva plataforma europea. “Esto es extremadamente importante porque no queremos que las plataformas escaneen nuestros pasaportes o caras”, sostuvo por su parte Virkkunen.
¿Se podrá usar en todo el mundo?
Es el objetivo, pero primero Francia, Dinamarca, Grecia, Italia, España, Chipre e Irlanda se han encargado de probar un proyecto piloto porque “van en la cabeza” de estas políticas. “Están planeando integrar la aplicación en sus carteras digitales nacionales. Y espero que más Estados miembros y el sector privado sigan este ejemplo para que todos los ciudadanos puedan usar pronto la aplicación”, añadió la jefa del Ejecutivo comunitario.
¿Cuándo estará disponible?
Todavía no se sabe pero el objetivo es que la aplicación sea ya accesible en diciembre de este año. Las fuentes exponen que se quieren ver primero los resultados de esa vía piloto en algunos Estados miembros y recuerdan que al tratarse de una competencia de los 27 tienen que ser los gobiernos nacionales los que decidan si unirse o no a esta iniciativa. Von der Leyen, eso sí, defiende que se trata de un enfoque “realista” ante las necesidades de los menores, pero también de la sociedad en general.


