
La Unión Europea hace cuentas: literalmente. Quiere lanzar una recuperación económica centrada en la defensa y la competitividad mientras recibe ‘golpes’ a su alrededor, con la guerra en Oriente Medio sin visos de resolverse a corto plazo. El conflicto y sobre todo la crisis energética derivada del mismo han estado sobre la mesa de los jefes de Estado y de Gobierno en la segunda jornada de la cumbre en Nicosia, marcada también por ‘estrenar’ los debates sobre el nuevo presupuesto a largo plazo de la UE (2028-2034). Esas cuentas prevén un círculo vicioso de conversaciones, porque no todos los gobiernos tienen las mismas recetas para estructurarlas.
Sobre la energía, la llamada ha sido a la ambición. “Hemos pedido a la Comisión más ambición en la respuesta conjunta por parte de la Unión Europea“, sostuvo por ejemplo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que llamó a la “flexibilidad” de las reglas fiscales para hacer frente al shock energético y reclamó también ampliar un año más el fondo de recuperación pospandemia -más allá de agosto de este año- con el objetivo de poder destinar dinero precisamente a la transición hacia las renovables.
Esa valentía la han reclamado también otros líderes como la italiana Giorgia Meloni, que ve la propuesta de Bruselas como positiva, pero que se queda corta. De hecho, Italia junto con España, Alemania, Austria, Bélgica y Portugal firmaron una carta a la Comisión para pedir un gravamen sobre los beneficios extraordinarios de las energéticas. Europa tiene que ser soberana energéticamente para serlo geopolíticamente; esa es otra de las conclusiones que salen del cónclave informal en Nicosia.
En ese contexto, los líderes han firmado ya la hoja de ruta del llamado “One Europe, one market” (una Europa, un mercado) con la idea de reforzar precisamente la competitividad del bloque. Según explicó el presidente chipriota, Nikos Christodoulides, se trata de un total de 42 medidas que van desde la simplificación administrativa hasta el impulso a las energías renovables, pasando por un refuerzo del mercado único o la potencia comercial de la UE -con acuerdos como los de Mercosur o la India- y la aceleración de la transformación digital y de la inteligencia artificial. Eso sí, el documento firmado este viernes en Nicosia, por ejemplo, no ha sido debatido por el Parlamento Europeo, pero el objetivo, según el documento, es que todas las iniciativas estén en marcha paulatinamente hasta finales de 2027.
“En un mundo marcado por la rivalidad geopolítica, la disrupción tecnológica y la incertidumbre económica, la estrategia económica de Europa debe combinar tres pilares que se refuerzan mutuamente”, sostienen las instituciones. Estos son “un mercado único más fuerte, más justo y más integrado; una política comercial que diversifique las alianzas y reduzca las dependencias estratégicas; y una política industrial que proteja y refuerce la capacidad de Europa para producir, innovar y competir, respetando el pilar europeo de los derechos sociales y propiciando una transición justa que garantice empleos de calidad y no deje a nadie atrás”, se recoge en el texto presentado.
Precisamente la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, expuso que este plan dibuja “una Europa más fuerte, más competitiva y más resiliente”. A ojos de la dirigente maltesa, es una hoja de ruta “ambiciosa” que tiene como meta “reforzar la capacidad de la UE de responder” ante las crisis sucesivas. “Dijimos que tomaríamos decisiones audaces y lo estamos haciendo. Esta es la respuesta de Europa a lo que necesita”, concluyó.
Pero no hay consenso del todo. “No somos competitivos con respecto a Estados de Asia o a Estados Unidos”, avisó por ejemplo el líder checo, Andrej Babis, que quiere reformar “inmediatamente” el sistema de comercio de emisiones, algo a lo que ya se ha opuesto por ejemplo España. En esa línea, los Bálticos reclaman celeridad. “Esto significa que tenemos que estar mejor preparados para lo siguiente. Desafortunadamente parece que los precios serán realmente altos y el queroseno es la razón por la que tenemos que tomar decisiones rápidas”, alertó en su comparecencia la primera ministra de Letonia, Evika Silina.
Europa debe arreglárselas con el dinero que tenemos y esto también significa que tenemos que fijar nuevas prioridades
En esas sumas, restas y multiplicaciones que empieza a hacer el bloque comunitario para el nuevo Marco Financiero Plurianual, el canciller alemán Friedrich Merz dio el toque de ortodoxia: de momento rechaza la emisión de más deuda comunitaria y no quiere un aumento del presupuesto. “Europa debe arreglárselas con el dinero que tenemos y esto también significa que tenemos que fijar nuevas prioridades”, avisó. “Lo que Alemania no se plantea es un aumento de la deuda ni tampoco bonos europeos en los mercados de capitales. Esta es una posición que no sostiene Alemania. Lo saben los colegas. Muchos comparten mi opinión”.
Quien sí abogó por “modernizar” el presupuesto fue su homólogo de Países Bajos, Rob Jetten, pero no necesariamente con más dinero. “En realidad podemos reasignar fondos. Todavía estamos gastando mucho dinero europeo en política agrícola. Eso se puede hacer de forma mucho más eficiente”, resumió.
Todos estos debates se dan con la guerra en Oriente Próximo condicionándolo todo. En este sentido se pronunció la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas. “Si las negociaciones se centran sólo en lo nuclear y no hay expertos nucleares en la mesa, acabaremos con un acuerdo que es más débil que el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) y sin abordar los problemas en la región, programas de misiles, su apoyo a aliados y sus actividades híbridas y cibernéticas en Europa”, comentó, y avisó del riesgo de “reforzar” al régimen ayatolá si se toman las decisiones incorrectas.
Al mismo tiempo, la jefa de la diplomacia europea añadió que la UE puede “ayudar” en las conversaciones y recordó que el estrecho de Ormuz “tiene que estar abierto”, a la vez que alegó que no sabe “si la Unión está respondiendo o no” a las peticiones de EEUU, pero no dio más pábulo a las amenazas de Trump. Europa, de hecho, toma decisiones por su cuenta para estar presente en la zona, resumió la dirigente estonia. “Debemos realizar esfuerzos en ese sentido. Y por supuesto, dado que contamos con operaciones en la región como Aspides y Atalanta, la forma más rápida de organizar esta coalición de voluntarios es utilizar dichas misiones: reforzarlas y potenciarlas con los buques, las herramientas y las capacidades que sean necesarias”, sostuvo sobre la iniciativa europea apadrinada por Francia y el Reino Unido.


