
El español se habla en más de una veintena de países repartidos por el mundo. Lo habitual es situarlo en España y en buena parte de América Latina. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que también es lengua oficial en un país de África: en Guinea Ecuatorial. Este Estado del Golfo de Guinea fue uno de los últimos territorios en independizarse de España en 1968, por lo que el español se consolidó como lengua principal entre sus poco más de millón y medio de habitantes.
El español llegó a Guinea Ecuatorial como resultado de la expansión colonial. En un primer momento, el territorio estuvo bajo dominio luso. Sin embargo, a finales del siglo XVIII, tras un acuerdo con Portugal, España tomó el control del territorio. Estas tierras africanas pasaron a depender administrativamente del Virreinato del Río de la Plata, con sede en Sudamérica. Pero en el siglo XIX los británicos ocuparon el territorio. Ya en 1858, España retomó el control.
El español fue prohibido tras la independencia
La implantación del español fue tardía y desigual. No fue hasta el siglo XX, con la labor de misioneros, cuando comenzó a expandirse su enseñanza. Tras la independencia en 1968, el dictador Francisco Macías Nguema llegó incluso a prohibir el uso del español, lo que interrumpió su desarrollo hasta finales de los años 70.
Sin embargo, ahora Guinea Ecuatorial es un mosaico lingüístico. El español predomina y convive con otras dos también oficiales: el francés y el portugués. Y no solo eso. Existen un total de 12 lenguas en todo el país: siete autóctonas, como el fang o el bubi, y varios criollos, como el pichi o el fa d’ambó.
Así se habla el español en Guinea Ecuatorial
El español ecuatoguineano tiene rasgos propios que lo diferencian del que se habla en España o América Latina. La influencia de las lenguas locales, su implantación tardía y las interrupciones históricas han dado lugar a una variedad muy particular.
Entre sus características destacan el seseo generalizado, la confusión entre sonidos como ‘-r-‘ o ‘-rr-‘, los cambios verbales (‘habié’ en vez de ‘había’, la mezcla de idiomas o calcos semánticos. Además, existe una brecha lingüística entre generaciones: quienes aprendieron español antes de 1968 lo usan de forma diferente a quienes lo estudiaron después.
El español de Guinea Ecuatorial también destaca por su riqueza léxica. Muchas palabras tienen significados distintos o provienen de préstamos lingüísticos: guagua (autobús, como en Canarias), calderilla (el cambio que devuelven en una tienda), disparar (cometer errores al hablar) o chapear (cortar maleza con un machete).


