
El Tribunal de Magistrados de Ashkelón (sur de Israel) decidió este martes prorrogar otros seis días la detención del activista palestino-español, Saif Abukeshek, miembro de la Flotilla Global Sumud, que fue detenido el jueves pasado en aguas internacionales y a quien se acusa de delitos de terrorismo. La audiencia de Abukeshek duró tan solo 12 minutos, en comparación a la media hora que se prolongó la de su compañero brasileño Thiago Ávila, también activista de la Flotilla privado de libertad por Israel y cuya detención se extendió igualmente otros seis días.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha exigido su liberación inmediata y ha denunciado, en una entrevista en TVE, que no hay “ninguna prueba” que relacione a Abukeshek con Hamás, unos supuestos vínculos que Israel esgrime para retener al hispano-palestino. “La información oficial que yo he solicitado lo niega rotundamente”, ha subrayado Albares, que ha asegurado que Abukeshek está recibiendo asistencia consular. El ministro también ha destacado que el activista está teniendo acceso a la defensa ante las autoridades israelíes y que se encuentra bien “dentro de las terribles circunstancias” en las que está.
Abukeshek y Ávila fueron arrestados el pasado jueves junto otros 170 activistas cuando el Ejército israelí interceptó la mitad de los barcos de la Flotilla Global Sumud a unos 100 kilómetros al oeste de la isla griega de Creta, en aguas internacionales, pero en el caso de estos dos, Israel decidió enviarlos a su territorio para ser juzgados. La Flotilla fue interceptada cuando pretendía romper el bloqueo naval israelí en aguas de la Franja de Gaza. Las embarcaciones se dirigían a Grecia y estaba a más de 1.000 kilómetros de la devastada Franja, por lo que la organización considera las acciones israelíes una “detención ilegal”.
Nacido en el campo de refugiados de Askar, en Nablús (Cisjordania), Abukeshek vive en Barcelona y tiene la nacionalidad española. Es secretario de relaciones internacionales de la Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC), además de ser uno de los coordinadores europeos de la Flotilla y uno de los principales organizadores del movimiento Marcha Mundial a Gaza. Abukeshek lleva más de 20 años organizando acciones de solidaridad con el enclave palestino, y es presidente de la Coalición Global contra la Ocupación en Palestina. Además, es padre de tres hijos pequeños, de uno, cuatro y siete años.
La pareja de Abukeshek pide movilizaciones
La pareja de Abukeshek, Sally Issa, ha llamado este martes a la ciudadanía a movilizarse para exigir la liberación del español-palestino y del otro detenido, el brasileño Thiago Ávila, por parte de las autoridades israelíes.
Issa ha denunciado ante los medios de comunicación en Madrid la detención “totalmente ilegal” de la Flotilla y las “torturas” sufridas por Abukeshek y Ávila. Issa ha estado acompañada por la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que ha denunciado ante la Fiscalía en la Audiencia Nacional al Estado de Israel. Posteriormente, Issa ha sido recibida por el ministro Albares.
La Flotilla no renunciará a tratar de romper el bloqueo
La abogada gallega Sandra Garrio, que integra un grupo de activistas a bordo de la flotilla por Gaza, ha alertado de las múltiples violaciones de derechos por parte de Israel, pero ha subrayado que pese a esa actitud agresiva de Israel, los activistas no van a cesar sus intentos de ayudar a la población palestina.
Garrio, que integra un grupo de activistas gallegos a bordo de la flotilla, ha indicado a Efe desde Creta que el arresto de integrantes, como el de Abukeshek y el de Ávila, no va a hacer recular a la flotilla de centenar y medio de activistas de más de un centenar de países, principalmente europeos, en su objetivo de poner fin al bloqueo israelí del tránsito de ayuda humanitaria a Gaza.
La letrada ha señalado que la irrupción de militares israelíes para invadir barcos en aguas internacionales supone un “acto de piratería”, aunque ha observado que las autoridades de Israel lo justifican también alegando que la flotilla es un acto de “piratería”, sin que la comunidad internacional se pronuncie. Sin embargo, ha destacado que los civiles a bordo de la flotilla van desarmados y fueron apresados por militares armados, y que los detenidos fueron instalados en una plataforma en altamar y trasladados a un buque que “no aparece en los radares” pero en cuyo interior los activistas son sometidos a “malos tratos y torturas”.


