
Mientras este miércoles Carlos III pronunciaba su “discurso del Rey”, ese que en realidad escribe el Gobierno, puede que Keir Starmer se estuviera preguntando cómo sería volver a vivir lejos del 10 de Downing Street. ¿Le quedan pocas horas de inquilino de la vivienda del primer ministro del Reino Unido? Las apuestas dicen que sí. En su partido, parecen mayoría los que le quieren fuera; el problema es que ningún candidato parecer tener los apoyos suficientes.
Hay 403 diputados laboristas. Un centenar han firmado una carta de apoyo a Starmer, aunque unos cuantos dicen que sus nombres se han añadido sin su consentimiento. En frente, más de 80 han pedido su dimisión, aunque no todos están de acuerdo en qué debería suceder a continuación. Según cálculos de la BBC, hay unos 140 diputados laboristas que no se han pronunciado; puede que estén esperando a ver de qué lado se inclina el árbol para colocarse.
Uno de los que apoya a Starmer, el ministro de Constitución y Relaciones con la Unión Europea, Nick Thomas-Symonds asegura que no hay ningún candidato alternativo dentro del Partido Laborista que cuente con las 81 firmas necesarias para convocar una elección interna. Está por ver. Pero nombres para sustituir al actual primer ministro, haberlos haylos.
Andy Burnham
Andy Burnham es el alcalde del Gran Mánchester. Esa suerte tiene Starmer. Porque si Burnham fuera diputado puede que el destino del actual primer ministro ya hubiera quedado escrito… y despachado.
La “izquierda moderada” es el grupo de críticos de Starmer que apoyan al actual alcalde de la segunda ciudad de Inglaterra. Burnham ya ha dicho antes que estaría dispuesto a derrocar al actual líder laborista. En la reunión del partido del año pasado, pidió un “debate sobre nuestra dirección”, y en noviembre, se negó a descartar una candidatura de liderazgo.
Pero Burnham, al que llaman el “rey del norte”, no es diputado y para ser votado como alternativa a Starmer necesitaría conseguir un escaño parlamentario. Encontrar uno puede no ser una tarea fácil. Hay dos elecciones parciales en Escocia, pero no parece la solución.
¿Renuncias? En noviembre pasado, Clive Lewis, diputado laborista por Norwich South, ya dijo que dejaría su escaño en favor de Burnham. Pero eso fue entonces. Tampoco parecen dispuestos otros parlamentarios que apoyan a Burhnam. Es el caso de Paula Barker, diputada laborista por Liverpool. O de Marie Rimmer, diputada por St Helens South y Whiston, que le dijo a The Guardian que “no planea retirarse por nadie”.
En cualquier caso, si un escaño quedara vacante, Burnham tendría que ganarse al Comité Ejecutivo Nacional (NEC), responsable de elegir a los candidatos del Partido Laborista. Y no sería sencillo. El pasado enero, el NEC ya bloqueó a Burnham de ocupar el escaño de Gorton y Denton. Cuenta The Independent que un grupo de 10 miembros, incluido Starmer, votaron para negarle el permiso a Burnham para presentarse a las elecciones parciales del Gran Manchester.
Si no hay manera rápida de conseguirlo un escaño para Burnham, es posible que quienes forman parte de este ala laborista empiecen a buscar otro candidato que actualmente sí sea diputado, explica el corresponsal político de la BBC, Henry Zeffman.
Wes Streeting
El otro nombre que más suena es el del ministro de Sanidad, Wes Streeting. Representa al ala más derechista del partido y tiene, desde hace meses, la no disimulada ambición de liderar al laborismo. No se lo ha ocultado a Starmer. Ya antes de la presente crisis, Streeting le dijo al primer ministro que estaba preparado para una contienda por el liderazgo si ésta tuviera lugar.
De hecho, a finales de 2025, fue acusado de conspirar contra Starmer y él calificó aquel señalamiento de “tontería contraproducente”. Este miércoles pasó por el 10 de Downing Street para reunirse con el primer ministro. Puede que le repitiera que está abierto a luchar por el liderazgo y poco más porque el encuentro duró solo 17 minutos. Después, sus aliados le han dicho a la BBC que esperan que Streeting presente su desafío a Starmer tan pronto como mañana.
Streeting se describe a sí mismo como “un político atípico”. En su perfil en la web del Partido Laborista escribe que proviene de una familia de clase trabajadora de Tower Hamlets y que se financió sus estudios universitarios por su cuenta.
Es diputado por Ilford North desde mayo de 2015 y fue nombrado secretario de Salud tras la victoria electoral del Partido Laborista en 2024. Anteriormente, ocupó los cargos de secretario en la sombra para la pobreza infantil, ministro en la sombra de educación y secretario en la sombra del Tesoro.
Streeting ganó su escaño en 2015, pero en 2025 expresó su preocupación por la posibilidad de perderlo en las próximas elecciones, debido a que algunos votantes se habían alejado del Partido Laborista por los acontecimientos en Oriente Próximo (Gaza, Líbano e Irán). Sus aliados le dijeron este miércoles a la BBC que esperan que Streeting presente su desafío a Starmer tan pronto como mañana.
El sistema electoral británico de fondo
- Pero, ¿por qué los diputados de Gran Bretaña presionan tanto a su jefe incluso cuando gobiernan? Ocurrió con los conservadores (5 primeros ministros en 14 años) y ahora con los laboristas. Eso no pasa en España. La explicación está en el sistema electoral británico, donde no hay listas como en nuestro país. Hay 650 circunscripciones y en cada una de ellas los votantes eligen a un único diputado de entre todos los que se presentan. El candidato que consigue la mayoría simple de los votos se lleva el escaño. Este sistema, que hace que el partido ganador sea el que más escaños consiga, no el que más votos haya tenido, añade presión a los parlamentarios, que tienen menos garantías de renovar su escaño.
Angela Rayner
La tercera en discordia podría ser la ex viceprimera ministra Angela Rayner. Fue la mano derecha de Starmer antes de renunciar por no haber pagado todos sus impuestos. En un comunicado emitido el domingo, instó al primer ministro a estar a la altura de las circunstancias, añadiendo que “lo que estamos haciendo no funciona y debe cambiar”. Rayner no ha anunciado formalmente su voluntad de ser candidata.
El año pasado, Rayner se vio obligada a dimitir como viceprimera ministra después de no pagar 40.000 libras en concepto de impuestos por un apartamento que había comprado. Aunque el asunto está siendo investigado, sus partidarios confían en que será absuelta de cualquier delito.
Pero las encuestas sugieren que el caso ha afectado a su imagen pública. Una encuesta de YouGov de la semana pasada mostró que la gente tenía una opinión desfavorable de ella por un margen de 56:21, peor que Burnham o Streeting y sólo ligeramente mejor que Starmer.
Si Rayner no lo consigue, daría su apoyo a Burnham. Se dice que tiene un pacto de no agresión, según el cual si el el alcalde de Mánchester toma el poder la devolverá al puesto de viceprimera ministra. El lunes pasado, criticó al primer ministro por bloquear el intento del alcalde de Mánchester de regresar a Westminster en las elecciones parciales de Gorton y Denton. Rayner sugirió que ahora se le debería permitir regresar.
Otros nombres
Son los tres favoritos, pero lo designios de la política británica son inescrutables. Suenan también, pero en segundo plano, los nombres de la ministra del Interior, Shabana Mahmood; la titular de Educación, Bridget Phillipson; el ministro de Defensa, Al Carns; o la jefa de la diplomacia británica, Yvette Cooper.
La diputada laborista Catherine West lanzó este sábado un ultimátum y dijo que, si ninguno de los actuales ministros del gabinete se postulaban, ella misma trataría de agrupar el respaldo necesario de 81 personas.


