#Mundo:”Bienvenido Mr. Carney”: la Comunidad Política Europea se reinventa este lunes en Armenia como ‘antídoto’ frente a Trump #FVDigital

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Europa se pone frente a las dinámicas que considera tóxicas, primero de Rusia y ahora también de Estados Unidos, y es lo que quiere mostrar la Comunidad Política Europea. Los 27 países de la UE junto con Albania, Armenia, Azerbaiyán, Bosnia y Herzegovina, Georgia, Islandia, Kosovo, Liechtenstein, Macedonia del Norte, Moldavia, Montenegro, Noruega, Reino Unido, Serbia, Suiza, Turquía, Ucrania, Andorra, Mónaco y San Marino, y ahora también Canadá se sientan en un foro nacido para que Europa se ‘rearmase’ ante Putin en términos estratégicos, y ahora esa “unidad” quiere mostrarse también para hacer frente a Trump en la octava cumbre en este formato que tendrá lugar el lunes en Ereván, la capital de Armenia.

Y es que la presencia de Mark Carney en la cumbre es la gran sorpresa y el mensaje a la línea de flotación de la Casa Blanca. El mensaje que lanzó Carney en el Foro Económico Mundial en Suiza el pasado mes de enero fue en sí una advertencia a los europeos y también un acercamiento a ellos -en Canadá ya hay sondeos sobre una entrada del país en la UE, incluso-; ese círculo parece cerrarse con la invitación. “Cuando las normas ya no te protegen, debes protegerte a ti mismo. Pero seamos claros sobre adónde nos lleva esto. Los poderes hegemónicos no pueden monetizar continuamente sus relaciones. Los aliados diversificarán sus recursos para protegerse de la incertidumbre. Ampliarán sus opciones para reconstruir su soberanía. Una soberanía que antes se basaba en normas, pero que cada vez más se basará en la capacidad de resistir la presión”, le dijo entonces Carney a Europa para que plantase cara a Trump.

De este modo, el formato, sin capacidad de decisión, busca de nuevo la foto de la unidad frente a quienes encienden el mundo. Fue la imagen ante la invasión de Ucrania y ahora busca su propia reinvención contra las ínfulas de Trump en Groenlandia o Irán. La Comunidad Política Europea quiere erigirse como el foro que defiende el orden multilateral y basado en normas, aunque con alguna incongruencia, claro. En ella está Azerbaiyán, socio energético ahora de la UE, pero dudoso en el respeto de las minorías, igual que la Serbia de Vucic, alejada de la senda europea y amable tanto con Putin como con Trump.

En un momento de profunda transformación geopolítica, los líderes debatirán cómo “cooperar más estrechamente y coordinar sus acciones para fortalecer la resiliencia democrática, impulsar la conectividad y reforzar la seguridad económica y energética”, explican desde el Consejo de la UE, y se hará, añaden, bajo el lema “Construyendo el futuro: unidad y estabilidad en Europa”. La cumbre estará copresidida por Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, y Nikol Pashinyan, primer ministro de Armenia.

Además, el cónclave irá acompañado paralelamente de un encuentro bilateral de la UE con Armenia. El país va dando pasos, o al menos amagos, para acercarse al bloque comunitario y está sobre la mesa la opción de que pueda registrar su solicitud de adhesión. La idea desde Bruselas sigue siendo la misma que en 2022: trabajar de la mano de los que en otros tiempos fueron socios de Rusia para aumentar la esfera de influencia europea. “Guiada por valores comunes y por el compromiso con el derecho internacional y el orden internacional basado en normas, esta cumbre histórica entre la UE y Armenia profundizará la cooperación bilateral y supondrá una importante apuesta por el fortalecimiento de la paz, la conectividad y la prosperidad en el Cáucaso Meridional”, resumió el propio Costa.

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El objetivo sigue siendo “refundar Europa”

El objetivo de la Comunidad Política Europea, al menos en la teoría, sigue siendo el mismo: “Refundar Europa”. Desde el inicio, este gran grupo se vio como una ampliación en falso de la UE: el resto de teóricos aliados con voz pero sin voto para influir en las decisiones del bloque comunitario, o al menos en sus tendencias. La energía se ha vuelto un elemento clave en este sentido, con Noruega como uno de los socios principales, pero también con Islandia, que está pendiente de retomar las negociaciones de entrada en la Unión (suspendidas en 2013). Lo mismo sucede con el Cáucaso; la EPC, por sus siglas en inglés, es la manera que tiene la UE de ‘arrebatarle’ socios históricos a Moscú.

Putin vio al continente débil, y lo ve igual Trump. En un momento de máxima debilidad también de la OTAN, los europeos quieren marcar perfil propio y la cumbre en Ereván es una nueva oportunidad. A la guerra en Ucrania se le suman ahora los aranceles de Trump, los órdagos a la OTAN, las críticas a los aliados europeos por no “ayudar” en Irán o las amenazas sobre Groenlandia. “Quiero mucho a Europa y quiero ver a Europa prosperar, pero no va en la dirección correcta“, dijo el presidente estadounidense hace meses en Davos. Ahora los líderes europeos quieren demostrarle que sí, que sí tienen una dirección… y que no es la misma que ha cogido Washington.

La cuestión no va solo de Ucrania… como se planteó en los inicios del foro: ahora ya no sobra nadie. Por eso la Comunidad Política Europea retoma en Armenia lo que quiere ser: no una estructura cerrada, sino un espacio en evolución que busca consolidar entendimientos básicos en torno a la seguridad, la energía y la cooperación política. Es discreta, poco tradicional, y que se aleja de las presiones institucionales. Quizá así se unifique el discurso que dé lugar a decisiones frente a los que no creen en este tipo de foros.



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