En el segundo día del alto el fuego entre Israel y Líbano, la paz se muestra más frágil que nunca. Un soldado francés de la UNIFIL murió y tres de sus compañeros resultaron heridos, dos de ellos de gravedad. Los cascos azules fueron emboscados: «Una … patrulla de la UNIFIL, encargada de desminar una carretera en la aldea de Ghandouriyé [distrito de Bint Jbeil, al sur del país] para restablecer el contacto con posiciones aisladas de la UNIFIL, fue atacada con armas ligeras por actores no estatales», declaró la UNIFIL brevemente.
El ejército libanés ha iniciado una investigación para determinar las circunstancias exactas del ataque e identificar a los responsables. El presidente francés, Emmanuel Macron, responsabilizó a Hizbolá, aunque el grupo ha negado cualquier implicación. Si se demuestra la culpabilidad de la milicia chií, sera una triste ironía, ya que Francia y la UNIFIL son acusadas regularmente por Israel de apoyar a Hizbolá. Corresponderá también al Ejército libanés determinar si los cascos azules en general o el contingente francés en particular, fueron el objetivo. En cualquier caso, numerosas voces se alzaron para condenar este ataque contra las fuerzas de paz. Entre ellas, destacó especialmente la de Joseph Aoun, presidente del Parlamento libanés, aliado de Hizbolá.
Además de este dramático incidente, la jornada distó mucho de ser tranquila en el sur del Líbano. Si bien en algunas zonas las personas desplazadas continuaban regresando a sus hogares, varias áreas permanecían bajo ataque israelí, que también destruyó sistemáticamente diversos barrios y viviendas en las aldeas fronterizas que ocupan.
Así, la artillería y las ametralladoras israelíes alcanzaron la localidad de Hanine, cerca de Ain Ebel, mientras se observaban tanques Merkava moviéndose por los alrededores. El viernes por la noche, un bombardeo de artillería israelí había impactado Houla, en el distrito de Marjeyoun. Houla, prácticamente destruida por los israelíes desde 2024, se encuentra muy cercar de la frontera, dentro del área que Israel pretende convertir en una ‘zona de amortiguación’. Por la mañana, un bombardeo de artillería alcanzó las inmediaciones de Kounine, una aldea situada al norte de la ciudad de Bint Jbeil. Por lo tanto, varios sectores de la región sur se encontraban bajo el fuego israelí, a pesar de la entrada en vigor de una tregua.
La excusa israelí es siempre la misma: el Ejército israelí interviene contra «saboteadores que violaron el alto el fuego». El portavoz en árabe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Avichay Adraee, declaró que «en las últimas 24 horas, las fuerzas del Ejército israelí que operan al sur de la Línea Azul, en el sur del Líbano, detectaron saboteadores que violaron el alto el fuego y se acercaron a la zona al norte de la Línea Azul en dirección a las fuerzas». Por ese motivo, la fuerza aérea y las fuerzas terrestres «llevaron a cabo ataques contra los saboteadores en varias zonas del sur del Líbano. También se realizaron bombardeos de artillería para apoyar a las fuerzas terrestres que operan en la zona, y se destruyó infraestructura terrorista para contrarrestar las amenazas».
Violación del alto el fuego
Los acontecimientos están dando la razón a los libaneses que enfatizan la fragilidad del alto el fuego, y algunos incluso destacan la ambigüedad de los términos del acuerdo. Muchos observadores informados ven grandes similitudes con lo que Israel hace en Gaza. El ejército israelí ha anunciado el establecimiento de una línea de demarcación, la «línea amarilla», en el sur del Líbano, similar a la utilizada para dividir Gaza. Los israelíes se autorizan a operar libremente dentro del perímetro que ellos mismos han definido, y donde no se permitirá el regreso de los residentes. Aproximadamente 55 aldeas libanesas ubicadas dentro de esta zona se ven afectadas. Según los israelíes, «el ejército está autorizado a continuar destruyendo infraestructura terrorista allí incluso durante el alto el fuego».
Según los israelíes, «el ejército está autorizado a continuar destruyendo infraestructura terrorista incluso durante el alto el fuego»
El destino del sur del Líbano es, por lo tanto, más incierto que nunca. Los residentes de las aldeas fronterizas han hecho un llamamiento al Estado libanés y a la comunidad internacional para que detengan las acciones israelíes. «Lo que el enemigo israelí está llevando a cabo en términos de agresión, demoliciones y destrucción en las aldeas fronterizas del sur, que permanecen bajo su ocupación y donde se impide el regreso de los residentes, constituye un crimen de guerra, un acto brutal e inhumano, y una clara y flagrante violación del acuerdo de alto el fuego y de todos los acuerdos y normas internacionales», declararon en un comunicado.
Por su parte, en un discurso a la nación pronunciado el viernes por la noche, el presidente libanés declaró: «Nuestro objetivo es claro y proclamado: detener la agresión israelí contra nuestra tierra y nuestro pueblo, lograr la retirada israelí, extender la autoridad del Estado sobre todo su territorio mediante sus propias fuerzas, garantizar el regreso de los prisioneros y permitir que nuestras familias regresen a sus hogares y aldeas con seguridad, libertad y dignidad».


